El otro Paniagua

El señor Merino de Lama quiere ser el nuevo Paniagua. Ha visto la oportunidad de llegar a la Presidencia aunque sea por unos días. Y ha actuado en consecuencia. La bancada de Acción Popular le ha retirado al gabinete Cateriano los votos que necesitaba. Le ha jalado la alfombra.  

Merino dijo con anticipación al Premier que al Congreso no le gustaban los ministros de Educación y de Economía. Como si fuera atribución del Congreso nombrar a los ministros. Era un pretexto. La suerte de Cateriano ya estaba echada desde antes.     

Solo estaban esperando que entrara en vigencia la prohibición constitucional de disolver el Congreso en el último año de un gobierno para ejecutar el plan. Este era en parte una pequeña venganza la disolución del Congreso.  

Pero el verdadero objetivo era declarar la guerra de poderes que irá en escalada hasta desembocar con cualquier pretexto en una nueva vacancia de la Presidencia de la República. No importa si esto hunde al páis en el caos. Previa descalificación de la actual vicepresidenta, pasaría a ocupar la Presidencia quien hoy encabeza el Congreso. He ahí la jugada de laboratorio del segundo Paniagua.   

Ahora los dos ministros que no le gustan al Congreso serán interpelados y eventualmente censurados. Y el gabinete que en 30 días irá de nuevo al Congreso a pedir la confianza será torpedeado en el Congreso mientras los peruanos, en su infinita buena fe e ingenuidad, piden diálogo.    

Nada personal, desde luego. Lo que pasa es que en Acción Popular ha prevalecido finalmente la izquierda, luego de décadas de una sorda pugna. Lo sabemos porque el propio Raúl Diez Canseco ha reconocido que no tuvo participación alguna en la decisión de negarle la confianza al gabinete. Lo sabemos porque Rafael Belaunde Aubry, hijo del fundador, escribió hace muy poco que el partido fundado por su padre ha sido capturado por gente sin lealtad ninguna con la doctrina o el programa de Acción Popular, o para con el legado de Fernando Belaunde siquiera.  

Sesenta años atrás, el propio Belaunde zanjó tempranamente esta misma disputa con la salida tempestuosa del ala izquierda de su partido, que entonces fundó Acción Popular Socialista. Pero el para entonces ya ex demócrata cristiano Valentín Paniagua se quedó a bordo. Cuando veinte años atrás, por falta de vicepresidentes, quiso el azar del destino colocarlo en la Presidencia, Paniagua puso en el gabinete en la función política clave a un conspicuo cazador de brujas a instrumentar una venganza política a la que llamó justicia. Creyó Paniagua que podía gobernar con la izquierda, y la izquierda lo gobernó a él.  

Hoy, un congresista de Acción Popular advierte al Presidente que puede ser vacado. Hoy, el señor Merino responsabiliza no a Cateriano, sino a Vizcarra. Y el ala socialista de Acción Popular echa del gobierno a un nieto de Fernando Belaunde. El círculo se ha cerrado.