El coronavirus y la economía, hasta hoy

Desde el 16 de marzo que se decretó la cuarentena total en el país, a fin de contener los embates de un virus que aún no tiene cura, han pasado cerca de 150 días, el esfuerzo por atender a la población afectada ha sido y es invalorable, pero aún así la extensión de la pandemia sigue mostrando una giba deforme que no da tregua, condicionada a la indetenible movilidad espacial de la población en nuestra difícil geografía de costa, sierra y selva, explicable por la necesidad de miles de pobladores que por múltiples razones, la mayor de carácter económico, salen de sus hogares.

Estamos inmersos en una lucha por la vida, la mayoría de pobladores resisten el contagio en sus hogares, algunos pierden la batalla, otros en el nosocomio al cual pudieron acceder, inexorablemente hay pérdida de vidas que nos golpean y el virus acechando amigos, compañeros de trabajo, de estudio, familiares, nos va cercando. Las cifras oficiales señalan cerca de medio millón de contagios y más de 20 mil muertes, una tasa de letalidad cercana al 5,0%. En el escenario mundial el país ocupa el sétimo lugar en casos positivos y uno de los primeros lugares en muertes por cien mil habitantes. Es la realidad del impacto negativo del virus en la salud de los peruanos, hasta ahora. Quién nos salva?, pues nosotros podemos hacer mucho, y por nuestros seres queridos, siguiendo estrictamente las orientaciones de protección, no hay otra salida, remedio tampoco, ante esta ruleta rusa, la vacuna esperada aún tomará su tiempo. 

El impacto de la pandemia no queda circunscrito a la salud, ha tenido y sigue tenido impactos negativos en la económica del país. En estos cinco meses de desgracia la producción de bienes y servicios se ha visto afectada, y las etapas de reactivación seguirán ampliando su horizonte, recoge los efectos del confinamiento obligado por la pandemia con la capacidad productiva muy afectada, en más de 100 días de cuarentena total, se refleja en las cifras de disminución del producto: -16,3% en marzo, -40,5% en abril, -33,0%, en mayo, permite conocer que en los primeros cinco meses del año la producción nacional se contrajo en 17,7%[1]. El empleo, entre abril y junio, en la capital de la República cayó en -55,1%, especialmente en las pequeñas unidades de 1 a 10 trabajadores, -65,5%, la masa salarial disminuyó -59,7%, restando recursos a los trabajadores y a los hogares. El aumento de la pobreza es inminente, se agrava ante la expansión de la ola de contagios.

Todas las actividades económicas se verán afectadas, incluyendo la agricultura en el horizonte cercano. Algunos pequeños productores de palta del sur chico señalan que sus frutos se pudren en las chacras, no hay a quién vender, incluso regalar, se requieren recursos para el transporte, por dar un ejemplo. Hay trabajadores que tuvieron un empleo que les reportaba buenos ingresos ahora están pugnando por otros de menor productividad, ante la parálisis de sus empresas de origen. En esta circunstancia, una nueva cuarentena total es difícil, focalizada sí. No es únicamente la pandemia, es también, la necesidad de preservar el sustento de millones de peruanos que tienen que trabajar.

Las perspectivas del comportamiento económico en el año no son favorables, sin embargo el ritmo de caída disminuye su velocidad, digamos que nos está yendo menos mal, a medida que las empresas empiezan a activarse, algunos negocios, aún con muletas,  empiezan a caminar. En los primeros cinco meses del año la producción cayó 17,7%, en las actividades primarias -14,0%, salvo la agricultura que creció en 2,0%, la pesca y la minería se contrajeron en -33,7% y -21,3% respectivamente, las actividades secundarias (-30,6%): manufactura y construcción, con cifras negativas de -25,7% y -41,4%. Los servicios, que representan más de la mitad del PBI peruano cayeron -14,0%. La reactivación de estos negocios sigue en cámara lenta, con aforos o posibilidades de activar al 30% o 40% de su capacidad. Allí están indesmayables los que pueden sostenerse, otros quizás se les hace más difícil, a medida que la liquidez no llega, demanda deprimida que juega en contra.

Así van las cosas, el proceso de recuperación será progresivo a medida que la pandemia amengüe, pero el espíritu y el horizonte de no dejarse vencer está latente. En economía habrán muertos y heridos, especialmente los más débiles, como en una selección “natural”, o selección “financiera”, si no se hace más por ellos en materia de liquidez. Es necesario ensanchar el apoyo a miles de pequeños negocios que llevan recursos a los hogares, preservando el empleo, la vida, la economía. Políticas de salud, economía y sociales integradas, es el camino.

[1]INEI: Informes de Producción Nacional, y Empleo  en Lima Metropolitana