“La mentira es mejor cuanto más parece ser verdadera”*

Hace algunos años, cuando aun vivo Marco Antonio Denegri en su columna del diario el Comercio, en marzo del 2016 publico un artículo sobre la estupidez, mencionando que se había convertido en una epidemia a la que denomino ESTUPIDEMIA, y la definió como un neologismo creado por Josefina Barrón y que está en la página 54 de su libro Malabares en Taco Aguja, publicado en el 2009. La estupidemia es una epidemia de estupidez. Y lo peor es que sigue aumentando y por consiguiente,  menciono  Denegri; en esa misma columna que ya no sería propio hablar de una epidemia de estupidez, sino de una pandemia, es decir, de una enfermedad epidémica que se extiende incontenible por regiones, países y continentes, lo cual es muy preocupante habida cuenta de que la estupidez, como decía Jean-Paul Sartre, es opresiva y es la mejor arma que tiene el Sistema para mantener sojuzgada a la gente y para que ésta no piense.

La estupidez, debe ser entendida no como insulto sino como la actuación sin razón y falta de inteligencia, o más simple aún en el contexto que nos encontramos, todas esas medidas que se toman para en “la mentira es mejor cuanto más parece ser verdadera”.frentar el coronavirus y que más allá de que puedan tener algún efecto, eran previsibles y viables para los mismos fines la adopción de medidas menos invasivas a los derechos de las personas o que resulten en otras situaciones de tensión social que bien sabemos quiénes se aprovechan de las mismas. Cuarentena, toque de queda y distanciamiento social, y en sociedades sumidas en situación de miseria, recortes de servicios públicos, agua corriente, electricidad, Internet, transporte, inseguridad,  racionamiento de gasolina, de alimentos, de medicina, son solo algunas de las medidas que podrían ser resultado de esa estupidemia, muchas de ella que si bien entendemos serían necesarias para hacerle frente a esta prueba que atraviesa la humanidad toda, pero cada sociedad a su manera, con sus imbecilidades y estupidez que le son propias, voces que en modo alguno se usan a modo de insulto, incluso por el contrario, como forma de autocrítica y de esa manera procurar acciones y medidas efectivas, hoy para atender la pandemia, mañana y luego para lograr una sociedad de hombres libres de pandemia,  de estupidemia, simplemente libre de toda tiranía y de la abyección que le es propia a populismos y autoritarismos.( Roberto Hung Cavalieri)

Expresión de esa estupidemia hoy en tiempo de corona virus en nuestro país, es por ejemplo, haber tenido un aislamiento de más de 100 días, sin que se hayan aplicado ejecutado o implementado políticas sanitarias concretas, todas las medidas fueron políticas y hasta se hicieron experimentos de género e ideológicos para supuestamente evitar el contagio.

Expresión de estupidecita fue no haber ejecutado políticas de detección de los infectados, se usaron caprichosamente por meses las llamadas pruebas serológicas o rápidas, malas, inexactas y probablemente para beneficiar intereses de algunos inversionistas.

Otra de esas grandes expresiones de  la pandemia de la estupidez, fue no haber dado licencias ni homologar los esfuerzos de técnicos e investigadores peruanos que crearon respiradores y hasta plantas de Oxigeno. No mayor que el gobierno se diera cuenta que haría falta  oxigeno a los casi 100 dias de cuarentena, y que pretendieran comprarlo de países vecino como el eucalipto, cuando pudo implementarse 80 plantas con el presupuesto asignado. Como la fiebre es un síntoma de la enfermedad, es también otro síntoma de la enfermedad de la falta de criterio e inteligencia, decir que el pueblo tiene la culpa de que no se haya controlado la enfermedad y que el encierro soluciona todo, hasta el hambre y el desempleo.

Desde luego hay estúpidos en todos lados y no faltan quienes se creen inmunes y solo reparten el virus por doquier. Pero el pueblo siempre será la víctima, a pesar de aquellos  caballeros civiles de la estupidez.

Haber ideologizado las medidas sanitarias con médicos de una isla, que resultaron e inútiles mas caros que los nuestros, e inútiles en la ciencia médica. Es mal síntoma como lo es haber negado las cifras reales de la enfermedad. Este último hecho constituye talvez, uno de los más graves de estas dos enfermedades que nos asolan en pandemia a la limón. Los muertos unas muchos mas millares de lo que el estado ha reconocido. La mentira es una estupidez soberana.

Como ya lo mencionara Miguel Rojas  Salazar, en su pagina  Espejo de  Sapos, “El incurable mal del perezoso «homo sapiens» mediático, peor que el coronavirus, infinito y perpetuo en la ociocultura,  Con el profundo respeto que me merece la sociedad no adicta al amarillismo, al inducionismo y, al cultivismo anticultural. He clasificado, en aras de que la Real Academia Española , acepte *Estupidemia* en el DICCIONARIO en etapa post-coronavirus. La estupidemia, es la fase decerebral que incuba el engaño, la mentira, el invento, la broma negra, la burla sofística, la ignorancia, la blasfemia, la ridiculez, y es, hasta la diezmillonésima potencia, peor que el coronavirus El ocio, la ironía y, el estado cautivo del sedentarismo aunado a la capital del rumor y «valemadrismo» de redes sociales, han diseñado especialistas de todo tipo contra el hasta hoy, infalible virus mortal del Siglo XXI .” (sic..)

Esta tendencia a la ignorancia existe, ya no digamos por ausencia etologista, sino por falta de un constructivismo social y de una meta política. Ningún activista ni líderes de ongs, partidos políticos u otra organización, ningún inversionista de campañas sucias, ningún gobernador regional, alcalde o cualesquiera funcionarios habla sobre algún plan de contingencia Sanitaria, mucho menos apoyo a clases vulnerables de la sociedad. Los bonos han consumido estúpidamente miles de millones de soles, y no han llegado donde debían ni como debían, solo han aumentado las curvas de contagios y de la histeria en colas de bancos. Han sido una broma universal.

Las autoridades locales y los congresistas electos localmente, sin despeinarse y si , desinfectando su curul y acaparando anti bacterial, comida y medicinas, lo más que han hecho contra la pandemia  es hablar de  quitar rentas a sus dueños  y bancos para acumular endeudamiento  en inquilinos y deudores y provocar un caos de demandas civiles, «frenos» a contratos , desigualdad dentro de una misma circunstancia física, económica y de necesidad.

Es como si se diera una solución a medias, teniendo la gratuidad de solventar sin dolor, sin gastos y sin caos premeditados de saqueo y rapiña que le siguen a ésta orda de ignorancia , solo aislarse, restringir, auto prevenirse. En el caso de regiones y municipios, renunciando groseramente a toda forma de iniciativa y liderazgo. Se han llegado incluso a pedir cuarentenas secas, como si la hubiera húmeda; radicales, como si en más de cien días no hubiéramos estado confinados sin recursos y con miedo; sin reacción ni liderazgo. Es una estupidez haber centralizado tanto al país y que las autoridades locales sean castradas pedidoras de medidas.

El coronavirus es una pandemia, la ignorancia es, la estupidemia.

*EL Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes