El trabajo en tiempos del coronavirus, desafíos futuros

La crisis sanitaria por la presencia del coronavirus, COVID-19, ha traído, además de los daños en la salud de los peruanos, impactos negativos en la economía y en los mercados laborales, situación que se observa en toda la región y, gravemente en el Perú, en la epidermis los daños están revelándose, incluso deberíamos prepararnos para entrar en convivencia con el virus, que sigue haciendo daño, no da tregua, ni síntomas de querer alejarse, y seguramente quedarse en la realidad peruana como otros virus que afectaron la salud de los peruanos. Un poblador afectado es un trabajador que entra en la esfera de la incertidumbre, incluso los posibles estragos podrían restar capital humano.

En la economía se registran cifras que grafican los impactos de la pandemia, los datos negativos en el comportamiento de la producción y el empleo, en distintos países, incluido el Perú, lo reflejan. Aun es imprevisible conocer el impacto total. Lo certero es que este 2020 se registrará un derrumbe de la economía mundial, que será un hito histórico de depresión en el aparato productivo a nivel global. Se estima que el mundo y América Latina y el Caribe, tendrán una reducción de su producto en una cifra superior al 5,0%, y, para el Perú se estima una reducción de dos dígitos. Ya, en el primer semestre del año, la producción nacional peruana se contrajo en 17,4%. Lo cual incide en pérdida de empleos, crecimiento de la tasa de desocupación, condiciones laborales adversas, aumento de la población ocupada informal, la siempre oportuna válvula de escape, frente a la rigidez del mercado laboral.

Las cifras del empleo nacional publicadas recientemente, señalan que en el II Trimestre del año 2020, el empleo en el Perú[1], se redujo en 39,6%, es decir dejaron de trabajar 6,7 millones de trabajadores, formales e informales, dadas las restricciones y aislamiento social por la cuarentena, orientada a evitar el avance de los contagios por el coronavirus. En el área urbana se registró una reducción de 49,0%, 6,5 millones de trabajadores parados. La tasa de desempleo nacional se ha duplicado, ubicándose en 8,8% de la población económicamente activa, que busca un trabajo. La masa salarial, en Lima Metropolitana, en el trimestre móvil mayo-julio, registró una caída de 47,7%, restando recursos a la economía y por supuesto retrayendo el consumo de las familias. El objetivo de las políticas públicas estará orientado a preservar el empleo, mediante medidas de apoyo empresarial, proveyendo liquidez, y resguardando el aparato productivo. Las medidas de reactivación económica por fases, aunque extendidas, están orientadas a reactivar la producción y el empleo, objetivo principal tras la bomba sanitaria que nos sigue afectando.        

Lo cierto es que esta pandemia, con una velocidad impresionante, afectó la salud, la economía y el empleo poniendo en la palestra la necesidad de políticas laborales y sociales integrales que atenúen los efectos de la crisis, su profundidad en la oferta y demanda productiva y la revitalización del mercado del trabajo. Distintos países han implementado una serie de medidas para preservar el empleo, medidas sanitarias de protección a los trabajadores en su ambiente de trabajo. Liquidez a las actividades económicas, acciones de preservación del empleo e ingresos de los trabajadores. Las recomendaciones van por integrar las políticas de carácter económico con las políticas de salud, preservar la salud de los trabajadores y la economía. Un trabajador infectado resta esfuerzo a la reactivación, de allí la necesidad, a la vez,  de generar conciencia colectiva de autoprotección y mitigación de contagios.

Por otro lado, hay que asegurar los ingresos de los más necesitados, la vitalidad de las empresas pequeñas, medianas y grandes, sostener las condiciones laborales. El teletrabajo es alternativa, horarios de trabajo que faciliten las labores, e información integral al alcance de todos. En este esfuerzo, gobierno, empresa y trabajadores juegan rol fundamental. En tanto no exista una vacuna la solución de la crisis es incierta, más aún, no es descabellado pensar en una situación de pandemia permanente, donde los hábitos y costumbres de toda índole serán trastocados en esta nueva realidad.

El sector informal, estará más desprotegido por el casi nulo alcance de las políticas públicas, en este caso las transferencias directas o bonos que cubran a los trabajadores independientes y familias necesitadas es alternativa. La realidad del mercado laboral peruano con más del 70,0% de la población ocupada en el sector informal es compleja, a la vez una oportunidad, si se activa la demanda que llegue a este sector. El escenario futuro en el mercado laboral estará supeditado a la reactivación económica, y al binomio combinado: salud y economía.    

[1] INEI Informe Técnico N° 03: Comportamiento  de los indicadores del mercado laboral a nivel nacional, agosto 2020.  Informe Técnico N° 08: Situación del Mercado Laboral en Lima Metropolitana. Agosto 2020