Una mirada a los datos sobre migrantes y refugiados

La semana que pasó participe en el “Lanzamiento del informe conjunto entre la OIM y el Instituto de Políticas Migratorias (MPI) sobre las características socio demográficas de los migrantes y refugiados venezolanos en América Latina y el Caribe”. Reflexionando sobre la importancia de las conclusiones del informe que tiene como fuente principal la Matriz de Seguimiento de Desplazamiento (DTM), que, desde el 2017, la OIM ha desarrollado para 11 países, incluido el Perú, cuyos resultados brindan un panorama de las tendencias regionales y las variaciones entre países, sobre migrantes y refugiados venezolanos.

Se valora el trasfondo de la migración como una posibilidad para elevar el progreso de los pueblos, en nuestra reflexión, el hombre ha poblado el mundo gracias a las migraciones, ha soportado los embates de la naturaleza trasladándose de un lado a otro. La migración ha sido un escape a las guerras, conflictos sociales, crisis económicas y sociales. Entendemos, además, de los beneficios de la migración a ambos lados de la ecuación.

Perú y Venezuela, son países con muchas semejanzas en experiencia migratoria internacional, sus territorios, en el pasado, recibieron miles de pobladores inmigrantes, principalmente europeos. Primero fueron países de acogida de inmigrantes y posteriormente, en épocas recientes, la emigración se convirtió, en un “boom” obligado, tras crisis económica y social. El Perú registra una diáspora de más de 3 millones de peruanos en el exterior que envían más de 3 mil millones de dólares en remesas, que impactan positivamente en el desarrollo. Y en pleno siglo XXI, hemos experimentado la dramática emigración venezolana, que, tras la crisis de ingresos, deterioro de las condiciones de vida, en menos de un quinquenio, hizo salir de ese país más de 5 millones de venezolanos, que lo dejaron todo, en búsqueda de empleo y mejor vivir, impulsando dramática migración laboral en esta parte del mundo.

En la actualidad más de 800 mil venezolanos residen en el Perú, el 80% de ellos arribaron el año 2018. En el país aportan mano de obra, el 93%, de la población en actividad, trabajan, más de 700 mil personas, mayormente en el sector informal, aportando a la economía local con mano de obra en la producción de bienes y servicios, también consumen, y remesan recursos por un valor estimado de 250 millones de dólares al año. Más de la mitad de la diáspora venezolana reside en Colombia y Perú, las políticas migratorias de ambos países fueron lo suficientemente flexibles y adaptativas para acoger a la diáspora venezolana.

Lo que caracteriza a la emigración venezolana es su masivo y acelerado proceso, que la distingue de otros eventos migratorios, más pausados. Por ejemplo, al Perú, le demandó tres décadas para que salieran del territorio 3 millones de peruanos, a Venezuela le bastó cinco años para superar los 5 millones de emigrantes, muchos de ellos en grave condición social y económica, incluso en plena pandemia constituyen una población vulnerable afincada en el país. El 52,3% de inmigrantes provienen del Distrito Capital de Caracas, provienen de Carabobo, Lara, Aragua, Zulia y de todas sus regiones. El 90% registró su ingreso por el Puesto de Control Terrestre de Tumbes, donde la Matriz de Seguimiento de Desplazamiento (DTM) fue muy importante,  y el 10% por  el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez.

Es necesario señalar que el grado de afluencia de inmigrantes venezolanos a Colombia y Perú, ha generado sin duda un cambio en las tendencias de la migración internacional para ambos países. Tras el impresionante flujo de inmigrantes venezolanos, el saldo migratorio peruano se hizo positivo, tras décadas de cifras negativas. Para el quinquenio 2015-2020, se calcula un saldo migratorio internacional positivo para el Perú, lo cual intuye que la inmigración venezolana tendrá impactos demográficos importantes en la configuración de la sociedad peruana futura.

Ha sido un reto para el país acoger más de 800 mil venezolanos en territorio peruano, que ha podido asimilar el flujo de población inmigrante venezolana. Un reto hacia adelante será su ordenamiento en el territorio, considerando que la mayor parte de ellos se concentra en la capital de la República. El territorio peruano es grande, muestra alternativas a una redistribución de la población migrante, existen necesidades de mano de obra, incluso calificada, indistintamente en regiones con mayor crecimiento económico, que podrían absorber esta población. Las cifras señalan la dimensión de las necesidades de esta población que requiere servicios de educación, salud, vivienda, empleo, y lograr una planificada inserción, sin desmedro de la población local. Los resultados de la Matriz de seguimiento de desplazados, y las investigaciones estadísticas nacionales son soporte para las políticas públicas, para la atención social, económica, la seguridad y redistribución territorial.