¿Qué fue del Grupo de Lima?

El 22 de diciembre de 2019, el gobierno transitorio de Jeanine Áñez incorporó a Bolivia al Grupo de Lima. Era una buena noticia, que corregía la querencia de Evo Morales a Nicolás Maduro.

Recordemos que el  8 de agosto de 2017, siendo presidente Pedro Pablo Kuczynski, se firmó en nuestra capital la Declaración de Lima, y se creó el Grupo de Lima, en el que hoy forman parte Argentina, Barbados, Brasil, Bolivia, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía. 

La meta es la liberación de los presos políticos, la convocatoria de elecciones realmente libres, la salida pacífica de Nicolás Maduro evitando una guerra civil,  y la vuelta de Venezuela al estado de derecho y a la democracia política, dejando atrás la dictadura demagógica, que estaba empobreciendo a los venezolanos y recortándoles sus libertades individuales.

Era una iniciativa que Kuczynski había conversado antes con el gobierno de los Estados Unidos, que estaba interesado en desestabilizar a Nicolás Maduro.  Los principales gobiernos latinoamericanos buscaban asimismo facilitar la vuelta a la democracia en Venezuela. México fue cauteloso con el Grupo de Lima, debido a que su presidente era Andrés Manuel López Obrador, viejo militante de la izquierda.

La Organización de los Estados Americanos y la Unión Europea, que han seguido al Grupo de Lima desde su inicio, reiteraron su apoyo con el surgimiento del presidente interino de Juan Guaidó, a la vez que se veía que Nicolás Maduro no tenía previsto dejar el poder, al estilo del finado Fidel Castro. El nombramiento de Vicente Zeballos como embajador del Perú en la OEA, ¿es simplemente un premio a la fidelidad del amigo del presidente, o tiene un encargo concreto de defensa de la democracia venezolana?

La cancillería peruana, a cargo del embajador Mario López López Chávarri, sabe del estancamiento de los esfuerzos habidos por el Grupo de Lima en el pasado reciente frente al régimen de Maduro. El más importante para los peruanos fue el pronunciamiento de la entonces canciller Cayetana Aljovín, declarando que la presencia de Nicolás Maduro no era bienvenida en la Cumbre de las Américas de 2018 que se tuvo en Lima. (Recordaba la declaración de Quebec de 2001, señala que la ruptura de la democracia constituye un obstáculo insuperable para la participación de un Estado en la Cumbre de las Américas).

Si los gobiernos democráticos de América encargaron al Perú el liderazgo en la  iniciativa de devolver la democracia a Venezuela, hay que decir que no la estamos ejerciendo, más allá de la medida humanitaria de acoger a unos 800,000 venezolanos en territorio nacional, cosa que también han hecho otros países, y Colombia en mayor número. No queda más remedio que pensar que a Marín Vizcarra no le interesa poner empeño político en nuestra política exterior y menos en este objetivo puntual, perdido como está en ocultar sus gestiones anteriores en la política nacional con sus apariciones constantes sobre el covid-19.

En los pocos meses que le quedan de gobierno, debería actualizar con vigor nuestra postura democrática en el continente.