Parresía – Lo bueno, lo malo y lo feo

Clint Eastwood, en inusitada versión femenina-congresal, protagoniza un triste libreto de acomplejado psicológico, devenido de una realidad políticamente incorrecta. (Que pervive en corrientes obsoletas de racismos y nacionalismos)

Las westerns, con fondo musical inolvidable, bajo la batuta de Ennio Morricone, vienen reflejándose con protagonistas espontáneos de la “alta política peruana” pero sin la atracción que suele  ofrecer el séptimo arte.

Lo malo lo bueno y lo feo está entremezclado en hechos insólitos,  que podrían servir de guion para una película, donde la falsedad inspire el argumento, y no otra cosa sería, por ejemplo, imaginar una porno-película con el título “El día que Israel le abrió las piernas al Cholo”, o una de teúrgia, intitulada “Los Evangelios según los hermanos Ayar”, ambas, dirigidas por Woody Allen.

Así las cosas, los investidos tienen en ciernes, abrir un debate de cómo debe impedirse que asuman cargos públicos los delincuentes, y esto, no redunde en perjuicio del vientre de alquiler que representan. Praxis de la dialéctica, “la negación de la negación” propiciada por Engels.

Los contubernios entre delincuentes de cuello blanco y los que tienen cuello digno de la horca, la candidez del ex vicepresidente en función de parlamentario, preguntando si puede ser candidato el 2021 ocupa el valioso tiempo que paga a razón de más de 35,000.00 per cápita congresal, el pueblo que los eligió.

Los sucesores del defenestrado Congreso, no dan talla, y exhiben impúdicamente sus limitaciones, evidenciando  que su lejanía con el bien público  se justifica por su oficio de mercenarios camuflados. Ocupados en defender sus intereses y los de sus financistas.

Es una decepción más para quienes creen en el progreso, el porvenir  de  una nación en víspera de celebrar 200 años de República, llega al 2021 en uno de los últimos puestos del “QS Latin American Ranking – 2020” de Universidades, posición, que compartimos al lado de Costa Rica, con 3 Universidades cada uno, frente a las 15 que ostenta Chile, 27 Brasil, 16  México – entre las 100 mejores de la región.

Sin embargo, falta establecer si la baja performance de nuestros políticos, guarda relación con el posicionamiento de nuestras universidades, esto seguramente lo explicará algún día el Sunedu, quizás.