Perú necesitado

El Perú está jugando varios partidos al mismo tiempo y en la misma cancha y, peor con la aventura venidera de un proceso electoral atípico y demorado.

En ese contexto, el virus histórico ya afectó el sentido del olfato y la capacidad de pensar de muchos políticos.  No solo se aprecia nerviosismo e inseguridad en los discursos (o versos), sino falta de estrategia, de tino y de plan de vuelo, dado que la mayoría está volando sin rumbo por los campos populistas. 

Es esa libertad política de rebaño la que terminará afectando a la sociedad, democracia, gobernabilidad e independencia de poderes.

Cuando debiera estar la inteligencia al servicio de la sociedad, es su escasez o abandono la que lleva a la conciencia ciega de los empoderados la que les permite actuar a espaldas del pueblo.

Para optimizar la labor del Estado en favor de la ciudadanía se requieren personas que sepan dirigir y gestionar, con capital humano que permita la distribución del saber, donde la suma de conocimientos adquiridos por la educación (hogar, estudios) y experiencia; sea la que en la cancha genere seguridad alimentaria, salud (universal y unificada), trabajo y la mejora de la calidad y condición de vida de la persona.

Necesitamos individuos honestos que generen estrategias y acciones concretas, respetando las competencias de los poderes y de la Constitución.

Así como solo con “claridad de mente” se eliminará la intransigencia, son los saberes del diálogo los que liberarán a los peruanos de las cadenas de la ignorancia. Reflexionemos sobre qué líderes requiere el Perú en el 2021; unos que no jueguen con el futuro del país.

No se acaba bien cuando la política intenta dominar la economía. Para el próximo año han presupuestado 138 mil millones de soles, esperando aún el insertado del Congreso. Mientras que este año terminaremos con PBI de menos 17 %

Si bien la oferta ya rebotó, nada con la demanda y el fomento de la inversión pública y privada. Mientras qué cada poder piensa que hacer y, que entre ellos ya no saben como comportarse, llegaron a siete millones de nuevos desempleados sin enrumbar al país y por pasar de recesión a depresión económica.

Pensemos en la equitativa distribución del conocimiento, en el valor compartido, en modernizar el Estado, la reducción fuerte de la carga laboral y el perfeccionar la ley de descentralización para que el país aguante la era post COVID. Y, en reducir del presupuesto los ingentes fondos destinados para cuenta corriente (gastos de planillas) y los más de mil millones para asesorías innecesarias.  Piensen en quitarle presión a las pequeñas empresas para que puedan reactivarse y en formalizar la informalidad.

Necesitamos preocuparnos por los bienes públicos: educación, salud, seguridad, TRABAJO, infraestructura.  Necesitamos una red de seguridad social.  Necesitamos revertir la subida de la extrema pobreza (ya en 3 %).  Necesitamos formalizar el 80 % de la fuerza laboral ya que solo el 20 % formal genera ingresos al Estado.

Se requieren reformas en educación, salud, del propio estado, plan de infraestructura agresivo y necesitamos ser justos y solidarios. Necesitamos erradicar la corrupción.

Trabajemos por el Perú.

* Ciudadano, emprendedor y docente.