¿Vacar o no vacar?

Estamos en un contexto político de mucha incertidumbre que agudizará la crisis económica y de salud, pese a la pandemia, no se puede pasar por alto las acciones del presidente Vizcarra, porque lo escuchado en los audios es de doble moral.

Debido a ello, existe responsabilidad penal como la comisión de delitos de encubrimiento real, obstrucción a la justicia y colusión agravada debido a las contrataciones irregulares del señor Richard Cisneros, el competente para investigar es la fiscalía.

Pero también hay responsabilidad política, que se plasma a través de un proceso de vacancia seguido en el Congreso, es un juicio político y no tiene relevancia aspectos penales o administrativos.

El inciso 2 del artículo 113 de la Constitución prescribe que el cargo de Presidente vaca por su permanente incapacidad moral declarada por el Congreso, se entiende por esta aquellas conductas reprensibles al revestir un grado tal de indignidad que tornen imposible que quien ejerce el cargo pueda seguir haciéndolo.

Podría ser aplicable a aquellas conductas graves que, sin ser delitos ni infracciones de un juicio político, deterioren a tal magnitud la dignidad presidencial que hagan que no pueda ser posible que el titular del Gobierno se mantenga.

Si bien es cierto hay inmoralidad en la acción del presidente no sabremos si esto alcanzará a los 87 de votos para vacarlo, pero si sorprende posturas como del FREPAP, Fuerza Popular y Frente Amplio, que se abstuvieron de votar para la admisión de vacancia.