La niñez y adolescencia, en momentos de pandemia

La población menor de 18 en el país, conformada por los niños, niñas y adolescentes, representa cerca del 30,0% de la población peruana, alrededor de 10 millones de menores, que en grandes letras son el futuro de la nación, la reserva moral y de acción para el progreso, pero que a la vez son el segmento más vulnerable de la sociedad, circunstancia que exige a todas las fuerzas del Estado, las familias y la comunidad una amplia protección, respetando sus derechos y encausando adecuadamente sus obligaciones, que también los tienen. Hay que protegerlos de la violencia, que se manifiesta en diversidad de formas, el castigo, la agresión psicológica, física o sexual, en el extremo la trata de personas y el trabajo forzoso, que visible e invisiblemente se manifiesta en nuestro país.

Ahora, en plena crisis sanitaria por la pandemia del Coronavirus, este segmento tan importante de niños, niñas y adolescentes, muchos ya casi jóvenes o entrando en la juventud, no la pasan bien, en este año casi perdido por la pandemia. Limitados en la circulación, en el estudio, en la recreación, llevan ya en su retina en su mente ese cambio repentino en la situación social, incluso psicológica, que los vienen afectando imperceptiblemente, a lo que se agrega la posible agudización de situación de violencia considerando factores de género, la situación social, económica, la población migrante, por etnicidad y otros ángulos, de esta problemática.

La violencia familiar, psicológica o física, contra los menores de edad se manifiesta con insultos, humillaciones, apodos, prohibiciones de jugar con amigos, primos u otros niños, burlas, amenazas, cuando es violencia psicológica, o  golpes con correa, sogas, palos, jalones de cabellos, orejas, cachetadas, nalgadas, los patean, muerden o propinan puñetazos, en el extremo quemazones, en una sociedad aun con patrones culturales arcaicos, con gran tolerancia  a la violencia contra menores de edad. Aún priman estereotipos en la población que expresan que a los menores varones hay que insultarlos o pegarles para que sean varoncitos, o padres que desean hijos exitosos para lograrlo requieren el uso del castigo  físico, o aplicar castigo físico para corregirlos, cuando los menores dejan de ser bebes.

Antes de la emergencia sanitaria la violencia contra niños, niñas y adolescentes se manifestaba latente, según la Encuesta de Relaciones Sociales (ENARES) 2019,[1] el 68,9% de niños y adolescentes de 9 a 11 años de edad sufrió alguna vez en la vida, violencia familiar, psicológica y/o física en el hogar. La violencia física y psicológica a la vez afectó al 38,6% de este grupo de edad, el 16,3% exclusivamente violencia psicológica y 14,0% solo violencia física. En los últimos 12 meses el 38,7% de los niños de 9 a 11 años fueron víctimas de violencia psicológica y/o física en el hogar.

Considerando el entorno escolar, el 66,2% de la población de 9 a 11 años de edad sufrió, alguna vez en la vida, de violencia psicológica y/o física. El 37,2% fue víctima solo de violencia psicológica, el 26,7% fue víctima de violencia física y psicológica; y el 2,3% solo violencia física. En los últimos 12 meses, el 47,4% de los niños de 9 a 11 años fueron víctima de violencia física y psicológica en el entorno escolar.

Cuando observamos el tramo de edad de 12 a 17 años, la ENARES 2019 señala que el 78,0% de este grupo fue víctima, alguna vez en su vida, de violencia psicológica y/o física en el hogar. El 47,2% fue víctima de violencia física y psicológica; 16,0% sufrió sólo violencia psicológica y el 14,7% violencia física. En los últimos 12 meses, el 40,5% de la población de 12 a 17 años de edad sufrió violencia psicológica y/o física en el hogar. En el entorno escolar el 68,5% de grupo etáreo, alguna vez en la vida, sufrió violencia psicológica y/o física. El 41,0% sufrió violencia psicológica, el 24,6% violencia física y psicológica y, el 2,9% de violencia física. Estas cifras referidas al último año señalan que el 44,7% de la población de 12 a 17 años fue víctima de violencia física y psicológica en el entorno escolar.

Si estas son las cifras de este drama, pre pandemia, cabe la posibilidad, dado el confinamiento por la emergencia sanitaria, esta situación podría verse agudizada, por ello es fundamental reforzar, garantizar la protección de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, considerando el marco normativo nacional e internacional de protección de los menores de edad. Interesa el bienestar físico, emocional, social, las posibilidades del compromiso social, familiar y la responsabilidad del Estado, frente a esta realidad aun latente.

[1] INEI – Encuesta Nacional de Relaciones Sociales, 2019. Lima, julio 2020.