Esponjas con poder

Queremos políticos preparados; sin embargo, elegimos personajes que han demostrado desconocimiento total, hasta el más básico: Amor por el Perú. Queremos políticos solventes; sin embargo… elegimos personas carentes de moral, valores, principios y lealtad. Queremos políticos que dirijan los destinos del país; sin embargo, elegimos personas que jamás alcanzaron algo por cuenta propia, salvo calentar las sillas.

¿Qué relación tiene la política peruana con una esponja?  La esponja, si bien aparenta tener forma, se acomoda al entorno a la mínima presión. Los humanos de turno, en esa línea, por ser estructuras débiles o carecer de esta también se vienen acomodando, dejando de lado la estrategia o ideología, o absorbiendo lo bueno y lo malo.

La esponja está fabricada con materiales y tecnología para cumplir un fin; los políticos son elegidos para cumplir una misión, pero, lamentablemente por los actuales patrones, van absorbiendo otras cosas.

El camino para salir adelante está en generar innovación desde el Estado; por ejemplo, tenerlo digitalizado, integrado desde el gobierno central hasta las municipalidades, con una sola base de datos actualizada. 

Los que saben planificar y aplicar estrategias para repensar los actuales procesos son los que reconstruirán el país; aquellos que, con optimismo, apertura, convicción, dinamismo, creatividad y liderazgo, se encuentran en capacidad de adaptarse a los diversos entornos. Personas que hayan construido en su vida, con reconocimiento por sus actos, que conozcan el país, que recuperen la economía, que reviertan la caída en el empleo, que aseguren salud y alimentación.

Será una operación quirúrgica que requiere que la persona y el equipo conozca muy bien el qué hacer.

Cuando un zapato no sirve para caminar, el problema es el zapato. Y lo cambiamos. El gran problema nacional es el capital político; y debe ser cambiado. Si queremos personas que sepan identificar los problemas nacionales y que propongan soluciones, se requiere votar por los que sabrán dirigir el futuro de todos los peruanos, que vengan con la mochila cargada de razonamiento, conocimiento, experiencia, creatividad y rumbo, y que sean conocidos por haber sido productivos en su vida.

El pueblo apreciará las soluciones a los actuales problemas y tendrá rentabilidad social compartida.  Pero, depende del voto ciudadano, por lo que el futuro del país está en nuestras manos. Recapacitemos y aportemos por una mejor nación, votando mejor.

Ha llegado el momento; trabajemos por el Perú.

*Ciudadano, emprendedor y docente.