Ciudades amazónicas del Perú, dinámicas y con grandes carencias

La población de la Amazonía representa el 14,0% de la población del país, según los resultados del Censo Nacional de Población 2017. Ha crecido en forma importante en el último medio siglo, por los intensos procesos migratorios de las zonas altos andinos al llano amazónico, aumentando el tamaño de las ciudades menores, afianzando las intermedias y grandes. En el año 2020 se estima más de 4,5 millones de personas viven en la Amazonía, de ellas dos terceras partes viven en las ciudades, cerca de 3 millones de pobladores, sólo un tercio en los centros poblados más alejados, en la rivera de los ríos o en las profundidades de la selva. De toda la población amazónica que vive en las ciudades, la mayor parte se aglutina en 22 ciudades de 20 mil a más habitantes. Así se desprende del estudio las “Ciudades Amazónicas del Perú”[1], desarrollado por: Mi ciudad, PERIFERIA y al Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), con el aporte de diversas instituciones participantes, en cuyo lanzamiento pude comentar algunas reflexiones, junto a destacados profesionales y autoridades locales.

El trabajo presentado lleva a reflexionar sobre lo que ha pasado en el Perú en los últimos 50 años, tras un proceso acelerado de urbanización en todo el país, característica que se ha extendido a la Amazonía, que por los procesos migratorios han formado nuevas ciudades, en la ceja de selva y selva peruana, las 22 ciudades estudiadas son el reflejo de ello: Iquitos, Nauta, Requena, Yurimaguas, Tarapoto, Juanjuí, Pucallpa, Tingo María, Puerto Maldonado, Quillabamba, San Martín de Pangoa, Satipo, La Merced, San Ramón, Bajo Pichanaqui, Moyobamba, Rioja, Chachapoyas, Bagua Grande, Jaén, Bagua, Nueva Cajamarca. Esplendor y demandas, de urbes crecientes en la Amazonía cuyo territorio cubre cerca del 60,0% del territorio nacional, con riquezas en recursos naturales, su potencial productivo, social  turístico ha facilitado el surgimiento de conglomerados urbanos. Estas ciudades requieren sostenibilidad, gestión ambiental y socioeconómica, atención a la movilidad espacial, gestión de riesgo de desastres, gobernanza, entre otras dimensiones importantes para su desarrollo.

La extensión de la Amazonía permite señalar que la densidad poblacional es pequeña, 6 personas por Km2. Sin embargo, se puede verificar que sus ciudades exhiben altas tasas de hacinamiento en las viviendas, con más de 3,4 personas en una habitación para dormir, tasas superiores al 9% en Requena, Nueva Cajamarca, Pucallpa, Nauta, Iquitos, Jaén, que señalan las precariedades en las condiciones de vida. Asimismo, en el marco del Objetivo de Desarrollo Sostenible 11, de lograr que las ciudades y Asentamientos Humanos (AAHH) sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles, la mayor parte de la población urbana de la Amazonía, más del 70%, residen en AAHH, en barrios marginales e informales, en viviendas inadecuadas, tasa superior al promedio nacional de 42,1%. Hay ciudades como Puerto Maldonado y Pucallpa donde más del 90% de su población viven en lugares que no reúnen la calidad mínima para la habitabilidad, con carencias de agua potable, sanidad, espacios habitables, en viviendas con materiales precarios, población con altos niveles de informalidad laboral e incluso en el acceso a una propiedad formal, lo cual resalta el documento que comentamos.

En promedio, más del 60% de la población de las 22 ciudades estudiadas residen en AAHH urbanos marginales con grandes carencias y demandas, lo cual requerirá un gran Plan para el desarrollo de las ciudades Amazónicas. Es importante señalar que las condiciones socioeconómicas de la población de las ciudades amazónicas presentan menores niveles de ingreso por trabajo, y también en su PBI per cápita, respecto al promedio nacional e incluso ocupan los últimos lugares en los promedios regionales con excepción de Madre de Dios dada la extracción aurífera, gran parte de ella en condición de informalidad con un PBI per cápita superior a las regiones de San Martin, Amazonas, Loreto  y Ucayali. O la situación de pobreza, que es alta en la Selva urbana con 19%, superior al promedio nacional urbano que es 14,6%. Más aún los niveles de informalidad laboral en la selva representan cerca del 85% de la población ocupada y que por esta situación de emergencia sanitaria del COVID – 19, debe haberse incrementado.

Un gran problema por afrontar es que en la selva, y sus ciudades por supuesto, se registra un mayor porcentaje de adolescentes y jóvenes que no estudian ni trabajan, superando al promedio nacional (15,1%) como en Amazonas, Loreto y Ucayali con tasas superiores al 20%. Así mismo un tema neurálgico es la maternidad adolescente en menores de 15 a 19 años de edad, que en la Amazonía registran los más altos porcentajes: Ucayali (20,9%), Loreto (20,1%), Amazonas (17,9%), San Martin (17,7%) y Madre de Dios (15,5%). Es decir, las condiciones socioeconómicas de la población en estas ciudades, donde reside mayoritariamente dicha población, no son de las mejores. El acceso a los servicios básicos de agua, desagüe y energía eléctrica aun exhiben grandes déficits.

De allí la trascendencia de este esfuerzo por estudiar las “Ciudades Amazónicas del Perú”, que por primera vez nos da una visión multidimensional de dicha problemática, alineada a los ODS,  considerando las dimensiones: social, económica y ambiental.       

[1] PERIFERIA, WWF: “Ciudades amazónicas del Perú”.  Edición WWF, Periferia. Setiembre 2020.