Repartiendo mendrugos

US$ 0.31 equivalen en Perú a S/ 1.09 aproximadamente, importe con lo que podemos adquirir un promedio de 3 ó 4 panes, – 68 gr. de carne de res  –  84 gr. de carne de cerdo – 136 gr. de pollo – 389.gr. de arroz – 248.gr de tallarines – 545.gr.de papa.

La referencia está en función de los precios que el consumidor encuentra en promedio cuando acude a un supermarquet, premunido de su tarjeta de crédito o dinero en la billetera.

Pero imaginemos por un momento, a la entidad galardonada con el premio Nobel a la Paz del 2020, que reporta haber atendido a 97 millones de personas, con 15,000 raciones alimenticias calculadas a un coste de 0.31 US Dólares.

Cualquier  estudiante de aritmética se dará cuenta que  ninguna de las personas “beneficiadas” por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, ha recibido dinero en efectivo o en abono a su cuenta de plástico, para que adquiera alimentos, sino que  ha recibido alimentos  como los que se mencionan en el primer párrafo y que habrían sido entregados  para ser ingeridos en su dieta alimenticia.

Los estudiantes de aritmética  en los primeros años de primaria, resuelven este tipo de problemas, porque tienen que ver con el quehacer diario de las amas de casa y los padres de familia, cuando deben manejar la economía doméstica.

Dicho esto, cada quien según donde viva, esto es en lugares donde acecha el hambre, “especialmente en zonas donde hay conflictos bélicos”, recibe una ración,  que expresada en alimentos, es menor en peso de lo que se muestra como si se adquiriera en el supermercado.

El razonamiento lógico nos lleva a que los 0.31 US$ calculados como coste de cada ración distribuida, incluye  los gastos de transporte, administración, distribución, almacenamiento, etc y que pueden fluctuar entre el 30 al 60 % del   coste final.

Esto significaría que el alimento neto recibido solo puede ser  estimado dentro de un rango variable entre un 30 y 70 % del peso  referido al principio. (Uno o dos panes, 20 a 47 gr. de carne de res etc.)

Sigamos ejercitando la imaginación y pongámonos enfrente a aquellos seres que están acechados por el hambre, y que la ONU a través de su Programa Mundial acude en auxilio, y salvo que la ración haya sido entregada en  el rey de los tubérculos, ¿se puede decir que el dicho auxilio siquiera mitiga en algo, el hambre crónica de esa gente?

Éticamente considero que una Organización tan reluciente como la ONU, no se asoma a  un mínimo de sensibilidad humana repartiendo mendrugos, que no hacen sino alargar la agonía de los desposeídos y caídos en desgracia.

Un error más, en que incurren los académicos, ya venidos a menos desde los escandalosos sucesos  de acoso y otras torceduras, con que se ha venido devaluando el Premio Nobel.