El comercio exterior en tiempos de pandemia

Para el país el comercio internacional juega rol fundamental en el crecimiento económico, genera recursos, empleo, inversión, es ingrediente sustantivo de la economía. La pandemia del Coronavirus, afectó el ritmo de su crecimiento por la para obligada, y por la disminución de la demanda externa.  En el mes de agosto del presente año las exportaciones totales se redujeron en cerca de -19,0%,[1] cifra comparada con el mismo periodo del año previo. Las exportaciones tradicionales cayeron en -27,0%, principalmente de productos agropecuarios, mineros y pesqueros. En positivo el valor de las exportaciones de productos no tradicionales crecieron 2,0%, mostrando la fortaleza del proceso de diversificación. En el sector externo, las importaciones también disminuyeron en -24,0%, que muestra la debilidad de la producción nacional, en abastecimiento de materias primas y productos intermedios, que demanda la industria nacional, que se redujeron en -33,0%, reflejando los efectos de la pandemia. En paralelo las importaciones de bienes de capital y materiales de construcción fueron negativas en -20,4%; y las importaciones de bienes de consumo en -11,0%. Así, vamos en este importante sector, que en las cifras acumuladas, en lo que va del año, muestra un serio retroceso.

Conocido es que en la economía de los países el sector externo juega un papel muy importante. Dicho sector es complemento fundamental al consumo y la inversión, ingredientes básicos del crecimiento. El balance externo marca la posibilidad de crecimiento. Las exportaciones no son sino la producción interna realizada con el comercio internacional. Los recursos que provee equilibran las finanzas, por las divisas, y apuntala el crecimiento. Y las importaciones, lo que nos abastecemos del mundo externo, en materia prima, insumos o maquinaria es fundamental, en el neto, lo que se requiere es un balance positivo. Lo que se produce internamente se dirige a los mercados del mundo: China, Estados Unidos, Europa, que reciben parte de los que se produce en el país, y se recibe a partir de aquellos ingresos insumos y bienes de capital que se requieren del exterior, que apuntalan el mercado interno.

Es evidente que lo mejor es la especialización, aquello que podemos hacer a bajo costo, rescatando nuestras ventajas competitivas. Trae a colación el modelo de las ventajas comparativas, concepto básico en la teoría del comercio exterior, que fundamenta las economías al buscar especializarse en la generación de bienes y servicios para el mercado internacional, considerando que los costos de producción son competitivos respecto a lo que podría ser su fabricación en otra parte, tiene ventaja impulsar el comercio de aquellos bienes que se producen con costos relativamente más bajos respecto al resto de países, en lo que somos, comparativamente, más eficientes, lo cual, a su vez, nos direcciona a importar  bienes en cuya producción somos menos eficientes, cuando los costos de producción son más altos que en otras latitudes.

Esta teoría fue desarrollada por David Ricardo a principios del siglo XIX, y su postulado básico es que, aunque un país no tenga ventaja absoluta en la producción de ningún bien, es decir aunque fabrique todos sus productos de forma más cara que en el resto del mundo, le convendrá especializarse en aquellas mercancías para las que su ventaja sea comparativamente mayor o su desventaja comparativamente menor, para Ricardo, lo decisivo en el comercio internacional no serían los costos absolutos de producción, sino los costos relativos, comparativamente.

El Perú se ha especializado en la producción de productos minerales y petróleo y gas, que en conjunto representan más del 60,0% de nuestras exportaciones totales. Lo importante es señalar, que en los últimas décadas, la exportación de productos no tradicionales, agrícolas, pesqueros, minero metalúrgicos, y manufactureros crecieron en forma importante, reflejando un importante proceso de diversificación de nuestra economía mirando al exterior. Proceso que debería extenderse hacia otros nichos importantes en dicho proceso que la naturaleza de la economía provee, forestal, acuícola, turismo, otros que amplían el abanico de nuestras posibilidades naturales y que apuntalarían nuestras ventajas comparativas, como lo vienen haciendo otros países.  David Ricardo, señalaba que el equilibrio interno de los países en materia económica no sería posible sin que parte de lo producido internamente se consumiera en otras partes del mundo. Condición especial de una economía equilibrada en que sus excedentes productivos se realicen en el exterior. En la teoría y en la realidad, no hay mejor futuro si no se mira con grata expectativa el comercio internacional, y en especial, el proceso diversifícativo que lo dinamiza, a pesar de la pandemia que vivimos.

[1] INEI Informe Técnico N! 9: Evolución de las Exportaciones e Importaciones. Lima setiembre 2020.