El parlamento propone tirar la economía por la borda

El Congreso legisla sin criterio responsable, busca el efecto positivo inmediato, le importa un bledo lo que pase a partir del próximo 28 de julio, cuando los parlamentarios hayan perdido sus curules. Víctor Andrés Belaunde  ha llamado a esa actitud demagogia abierta. María Antonieta Alva ha dicho que ese populismo tira por la borda la economía del país. El centro del debate es el sistema de pensiones público (ONP) y privado (AFP), que responde al régimen económico de la Constitución. Mientras que las pensiones  públicas dependen del Tesoro Público, porque no existen fondos que las respalden, las pensiones privadas dependen de la colocación de sus fondos. En ambos casos la pandemia covid-19 no hace más que empeorar las cosas.

La gran mayoría de peruanos vive al día y no tiene, en consecuencia, habito de ahorro. Por ello esa masa de trabajadores agradece al Congreso un adelanto de sus fondos para atender a sus gastos indispensables. Lo que pase en el futuro poco les interesa, porque viven en la informalidad y cualquier invocación a la prudencia política, nunca mejor dicho, cae en saco roto. Pero ocurre que los fondos de las AFP y el dinero fiscal para las ONS son indispensables para mantener viva la economía del país, a pesar del largo encerramiento social.

El presidente Martín Vizcarra, como cada vez que aparece  un problema, mira a otra parte, y deja que sea su  ministra de Economía quien diga la verdad: la demagogia parlamentaria conduce al fracaso económico del país. Mientras tanto, los directivos de las AFP estudian sus recursos financieros y legales para atender a la demagogia abierta. Será a partir de enero donde teóricamente, según la voluntad del primer poder del estado, cuando se inicien los desembolsos -en favor de los trabajadores que aportan a sus fondos de pensiones- que  hayan solicitado adelantos.

Los candidatos a la presidencia deberán decir su postura frente a ese ataque frontal a los fondos de pensiones públicas y privadas, que forman parte del esquema de economía de mercado que ha hecho que el país mejore en las últimas décadas. La pandemia ha dejado sin trabajo a miles de peruanos y sin dinero para sobrevivir a miles de familias. Se han hecho una serie de paliativos económicos para atender las necesidades elementales del pueblo, pero no ha sido suficiente. A veces nos olvidamos que somos un país que todavía no ha llegado a los niveles de sociedad de bienestar del primer mundo, y que nuestra estructura laboral es informal en un porcentaje grande.

El cuadro se presenta complejo, porque el gobierno, que no tiene dinero para adelantar a los trabajadores,  apelará a medidas legales para acusar al Congreso de iniciativa en el gasto, lo que le está prohibido; mientras los directivos de las AFP verán el modo de afrontar el desafío, sin recortar sus ganancias, lo que es como  dibujar un círculo cuadrado.