La percepción de inseguridad, su importancia

Un indicador muy importante utilizado por los países, en diversas latitudes, para tomar el pulso al problema de la inseguridad y el delito, que ayuda a las acciones de prevención, es conocer el comportamiento del indicador de percepción de inseguridad, el mismo que está circunscrito a los miedos o temores que los ciudadanos tienen de ser víctimas de un hecho delito.

Si bien es trascendente el seguimiento a los datos objetivos, reales, referidos al nivel de violencia y el crimen, que se desprenden de la ocurrencia de hechos delictivos que ingresan a la esfera de la justicia penal, es gravitante, a su vez, conocer las medidas de la seguridad subjetiva que considera las sensaciones y conductas de la ciudadanía frente a la inseguridad, los datos que se desprenden de su medición ayudan a dimensionar y enfrentar con mayores argumentos el problema de la delincuencia en el territorio.

La percepción de inseguridad, está presente en la vivencia ciudadana en diversidad de momentos y circunstancias, cuando uno observa una comunidad que se organiza para protegerse de los robos, coloca rejas, tranqueras, impulsa ahorros colectivos para el equipamiento de cámaras de vigilancia, o pagar seguridad, están expresando una alta sensación de inseguridad. Cuando una familia sufre de robo en su vivienda, lo sienten todos los miembros del hogar, incluso los vecinos cercanos, o el barrio. Cuando un miembro del hogar es víctima de un delito, lo vive toda la familia.

La percepción de inseguridad se siente al ir al trabajo, al utilizar el transporte público, al hacer uso de  los agentes del sistema financiero,  el caminar por las noches sólo cerca del domicilio, el temor se manifiesta incluso sin haber sido víctima de un delito. Si bien las encuestas de victimización investigan la materialización objetiva de un hecho delictivo que afecta a los ciudadanos, la medición de la percepción de inseguridad aborda el temor al delito, que es una percepción psicológica que experimentan las personas, incluso sin haber sido víctimas de un hecho que afecto su seguridad, pero que expresa el temor permanente de afrontar dicha posibilidad.   

Las políticas públicas no deben soslayar la percepción de inseguridad ya que esta determina en el mediano y largo plazo las expectativas y demandas ciudadanas y no atenderlas socava la legitimidad de la lucha contra el delito. La percepción de inseguridad se puede manifestar en porcentajes más altos que la victimización real e incluso crecer tras los mensajes de los medios de comunicación, o al ser testigos de hechos delictivos.

En el Perú, la percepción de inseguridad alcanzó su pico más alto en el año 2016, con el 90,0%, es decir, nueve de cada diez pobladores, de 15 años y más de edad, manifestaban sentirse inseguros, dicho percepción se ha reducido a la fecha a ocho de cada diez, si bien es una cifra alta nos señala un camino a su reducción, en este drama, que aun nos mantiene en sobresalto. En las encuestas de victimización, los países utilizan diversidad de maneras para medir la percepción de inseguridad, sin embargo la pregunta matriz señala: “Cree usted que dentro de los próximos doce meses puede ser usted víctima de un delito por el tipo de actividades que realiza o en los lugares por los que transita normalmente”.  La respuesta ciudadana a esta interrogante es gravitante en la lucha contra el crimen y es un faro que orienta las políticas de los países en materia de seguridad ciudadana.