Poniendo zancadillas

Tiene unos de días en el cargo, pero el presidente Sagasti – cuya ideología no comparto- no es del agrado de algunos, estos se han dedicado desde ya a acusarlo de todo lo que aún no ha hecho pero que “de seguro hará”, o a criticar lo que “no hará”; se enfocan en desearle lo peor y aseguran que estarán ahí mismo para lincharlo apenas se pueda.

¿Qué ha hecho Sagasti? Nada aún, admito hidalgamente que me equivoqué pues en contra de lo que yo pensaba nos dio un discurso de decencia política, si es fingido o sincero solo el tiempo lo dirá, aunque no faltarán quienes desde ya lo acusen de hipócrita, son esos mismos que difunden fotos falsas por TV tratando de hacerlas ver como si fuese en nuestro país, para ellos la mentira es admisible solo cuando ellos mismos la fabrican.

El presidente a cargo nos dio un mensaje de conciliación, de búsqueda de coincidencias, pero a los radicales de derecha y de izquierda no les gusta eso, están en los extremos luchando por lo que asumen es correcto y que además pretenden imponernos a la fuerza, parece no agradarles encontrar puntos en común y están cegados por su fanatismo;  escucho a gente de derecha decir que este es un gobierno de izquierda y escucho a gente de izquierda decir que es más de lo mismo, que la Confiep nos gobierna.

De verdad parece que esperan que este gobierno fracase y están al acecho como buitres esperando el momento para lanzarse sobre la víctima moribunda deseando salir a decirnos “se los dije”. Esas actitudes no hacen más que demostrar que a estos personajes el país no les importa, por eso esperan (y al parecer desean) que este gobierno fracase y de seguro se dedicarán estos meses a poner trabas y pretextos para intentar petardear al gobierno (práctica que al parecer se ha hecho tóxica costumbre).

Y aunque no sea mucho de mi agrado, es lo que tenemos y por lo menos parece tener la intención de hacer bien las cosas, las pocas cosas que podrá hacer en el tiempo que le queda a este gobierno de transición. Debemos pues darle un voto de confianza, pero estando atentos a su accionar. Repito, no es mucho de mi agrado, pero yo, no deseo que fracase porque me importa mi país.