Hacia la reactivación del empleo

Es evidente que la pandemia del Coronavirus ha tenido un impacto muy negativo en los niveles de producción y empleo en el país, por las medidas de confinamiento social implementadas para evitar la propagación del virus. La disminución de la población económicamente activa ocupada ha sido drástica y muy dañina para el bienestar de las familias, ya que fue acompañada por la disminución de los ingresos de los pobladores, gran parte de la población que venía laborando paso a la inactividad.

En el segundo trimestre del presente año 6,7 millones de trabajadores a nivel nacional[1] engrosaron las filas de la población inactiva, cifras que reflejan el tamaño del daño en el empleo, causado por la pandemia. Circunstancia que poco a poco empieza a revertirse a medida que la economía entró en un proceso de reactivación, aun, a la fecha sin alcanzar el 100% de la actividad laboral, de la situación pre pandemia. A pesar de ello, ya en el tercer trimestre del año, cifras oficiales señalan que la población ocupada aún registra una caída del -17,1%, lo que representan 2,9 millones de trabajadores que aún no retornan plenamente a la actividad laboral[2].  A pesar de una cifra aún negativa la realidad muestra un proceso de recuperación importante en el empleo.

El tamaño de la población ocupada pre pandemia bordeaba los 17 millones de trabajadores en costa, sierra y selva, la mayor parte de ella, el 60% se dedicaban a las actividades económicas de comercio y servicios, actividades que aún a la fecha no ingresan en forma total en el proceso de reactivación, lo cual amerita dinamizar, dado, incluso un escenario de reducción en el número de contagios, muertes, y cuidando los protocolos sanitarios poder impregnar mayor velocidad en estas actividades que como hemos visto concentran mayoritariamente el empleo en el país. La reactivación al 100% de estas actividades permitirá en definitiva la incorporación mayoritaria de trabajadores, con ello también posibilitar mayores ingresos a las familias, que a su vez empujan al alza el consumo privado, en una cadena de sinergias positivas en el interior de nuestra economía.

Una parte importante de trabajadores estaban ubicados en las actividades de manufactura y construcción, cerca de 2,5 millones de empleados, que representan aproximadamente el 15,0% de la fuerza laboral ocupada del país, en industrias muy importantes en la generación de valor agregado, y en el caso de la construcción que activan la demanda interna a través de la mayor dinámica de la inversión pública y privada. El 25,0% de los trabajadores estaban ocupados en las actividades primarias de agricultura, algo de 4 millones de empleos, en la pesca y la minería, en ambas cerca de 300 mil ocupados, entre obreros y empleados.  Las actividades primarias ahora vienen trabajando casi al 100%, y esperamos el empleo que se registraba antes de la pandemia alcance, a la brevedad los niveles deseados, sobre todo en la pesca y la minería. Es importante señalar que en el tercer trimestre del año el empleo en las actividades primarias, en su conjunto, creció en 14,8%, impulsado principalmente por la actividad agropecuaria, que aumentó en 20,5%, ganando mayor número de trabajadores, lo cual es sumamente positivo.

De otro lado, es importante destacar que el proceso de reactivación del empleo se ha visto mayoritariamente impulsado por el sector informal de la economía donde ahora, tras la evidencia de disminución de la pandemia ha crecido a mayor velocidad que el empleo formal. La informalidad laboral ha pasado a representar cerca del 75,0% del empleo total de la economía, lo cual, si bien en la coyuntura es beneficioso para las familias que viven de él, significa un retroceso mayor en el proceso lograr empleos con los beneficios y coberturas para una vida digna, objetivo mayor.

La evidencia señala que tras los efectos adversos de la pandemia que vivimos el empleo se ha precarizado, lo cual en el futuro mediato obligará a tomar acciones de política que reviertan dicha tendencia e ir formalizando poco a poco, tramo a tramo, con medidas que faciliten el acceso al sistema financiero, incentivos al registro tributario, facilidades para el acceso a la cobertura de salud y de pensiones, que está latente como una gran necesidad de la población, y por supuesto crear mecanismos y mejores condiciones para impulsar una economía sana y en crecimiento, única garantía de progreso futuro.

    

 

[1] INEI Comportamiento de los indicadores de mercado laboral a nivel nacional, trimestre abril-junio 2020. Lima, agosto 2020.  
[2] INEI Comportamiento de los indicadores de mercado laboral a nivel nacional, trimestre julio-setiembre 2020. Lima, nov. 2020