El fin de la Prensa Mermelera

Dios perdona el pecado, pero no el escándalo, reza un viejo y conocido refrán. En el Perú la prensa mermelera no es invención del siglo XXI ni del gobierno de Vizcarra existe hace más de 50 años; el problema radica en lo fácil que resulta darse cuenta de quienes son mermeleros y quienes no, ya no les importa darse a conocer, no hay un prestigio ni una reputación por proteger tan solo el afán de ganar dinero fácil y rápido.

Si queremos obtener algunas pruebas del comportamiento “mermelero” de algunos medios de comunicación observemos su comportamiento durante la última crisis política: Las marchas multitudinarias de protesta no contagian el Covid y algunos medios de comunicación presentaron médicos quienes afirmaron que las marchas no eran focos de contagio; esos mismos medios ahora nos instan a no ir a comprar a los centros comerciales pues el aglomeramiento de las personas es un foco de contagio.

Los dos jóvenes muertos en las marchas contra Manuel Merino son héroes de la democracia, los muertos en las protestas agrarias son simples incidentes; los falsos desaparecidos fueron noticia de primera plana, cuando se descubrió que quien afirmó haber estado varios días detenido por el grupo terna realmente había estado de juerga y mintió para que su pareja no se entere, la prensa enmudeció.

La pregunta a responder ahora es ¿Cómo eliminamos a la prensa mermelera? Ya hubo una iniciativa, la ley Mulder, por la cual se prohibía al estado comprar publicidad salvo en algunos casos como los de las campañas de vacunación, la prensa mermelera puso el grito en el cielo, el gobierno recurrió al Tribunal Constitucional y ganó, ¿y cómo no iba a ganar el gobierno? El presupuesto anual para la merme prensa se aproxima a los 140 millones de soles.

La única forma de ganar la guerra contra la prensa mermelera es una acción ciudadana en la cual se exija a todos los candidatos presidenciales la firma de un compromiso de Honor por el que cada candidato se comprometa a no gastar más de 1’200,000 soles al año en publicidad del ejecutivo (incluye a todos los ministerios) en caso de ser elegido presidente.

La iniciativa debe pedir un monto muy bajo, alguno por hacerse publicidad lo aceptará, quizás otros digan que se comprometen a no gastar más de 3 o de 5 millones al año porque 1.2 millones es muy poco, pero lo importante es que ningún candidato propondrá mantener los 140 millones al año de gasto estatal en publicidad.

Quien gane las elecciones, si firmó el compromiso, no podrá comprar a la prensa mermelera, 5 millones al año permiten comprar a un canal, pero es insuficiente para comprar a todos los canales, radios, periódicos y revistas del país, ese será el fin de la mermeprensa.

Como Asociación Haciendo Patria queremos afirmar que comprendemos y consideramos correcto que cada medio de comunicación apoye a un grupo político cuyas propuestas coincidan con su línea de pensamiento siempre y cuando este apoyo no vulnere el principio de veracidad.