La justicia declara la inocencia del gobierno de Merino ante “desaparecidos”

Cuando se rectifica una mentira pareciera que ya a nadie le interesa. Flor Mio López, titular del 16 Juzgado Penal de Lima, ha declarado infundada la demanda de hábeas corpus presentada por la ciudadana Karen Stefanía Urbina Nunura, contra Manuel Merino, Ántero Flores-Aráoz, Gastón Rodríguez Limo, Jorge Lam Aponte y Jorge Luis Cayas, como no podía ser de otra manera.

La jueza ha hecho justicia porque esa acusación falsa tenía como único propósito intensificar las presiones para que Merino renunciara a la presidencia de la República y,  una vez caído, tenerlo a la defensiva. La jueza declara que no hay ninguna prueba de que los funcionarios habían atentado contra los derechos constitucionales de libertad ambulatoria, integridad física y a la vida, de los presuntos desaparecidos durante las manifestaciones políticas de noviembre pasado en Lima.

Al parecer los interesados en mantener esta tramoya judicial serían los directivos de la ONG Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Lo más increíble es que hasta la Defensoría del Pueblo, adicta crónica a este tipo de escándalos ideológicos, declaró el 18 de noviembre pasado  que no existía ningún desaparecido.

Es necesario retener esta sentencia del 16 Juzgado Penal de Lima en el inconsciente ciudadano a efectos de poder escribir este capítulo de la historia republicana del Perú sin caer en fake news como decir que el gobierno de Merino secuestró a manifestantes, cuando pasado el momento todos los peruanos sabemos que fueron los organizadores de esas protestas los interesados en poder exhibir muertos y heridos, para echarle la culpa a Merino y su gobierno. Es más, algunos de los presuntos desaparecidos fueron ubicados en sus domicilios, de donde no habían salido a las calles en los momentos de las manifestaciones.

¡Qué débil está la democracia peruana, que es capaz de rendirse ante una hipótesis como la que se adjudicó al gobierno de Merino! ¡Qué alegría que todavía el poder judicial tenga jueces que administran justicia! ¡Ojalá que la Corte Superior no contradiga a la jueza, porque nunca se sabe!