La resaca de un año difícil y la pandemia que aún agobia

En el año que pasó, una bomba epidémica, la propagación de un virus descontrolado, se expandió por los cinco continentes. Pasó del este al oeste sembrando caos, una emergencia sanitaria impresionante, provocando daños en la salud de millones de pobladores, y miles de muertes, en todo el planeta. Al primero de enero del 2021, 78 millones de pobladores habían sido contagiados, en el extremo se registraron más de 1,8 millones de fallecidos por la enfermedad en todo el planeta, lamentables e irrecuperables muertes de pobladores. El shock del Coronavirus o COVID-19, ha sido impactante en el mundo, sus efectos dañinos en la salud han sido enormes, los sistemas de salud más avanzados, en agobiante acción, y los más precarios en colapso total. Por supuesto, la pandemia ha tenido efectos muy graves en la economía de los países, por el confinamiento social y parálisis productiva, que provocará un hito en la caída del PBI global, estimados de fuentes serias, señalan al menos 5,0% de caída, en el año que pasó.

En el Perú, a inicios del 2020, se sintió los efectos de la pandemia, un impresionante shock en la salud de la población, el caso cero se presentó un 6 de marzo, un peruano que retornaba de Europa, en el ínterin, entre enero y marzo del 2020, muchos miles de extranjeros aún transitaban libremente por nuestras fronteras, lo cual pudo incidir en la expansión del virus. Ante la emergencia, el Gobierno decreto, a partir del 16 de marzo, una cuarentena total en el país, el cierre de fronteras y a nivel interno toque de queda por las noches. La cuarentena fue extendida en cinco ocasiones, hasta el 30 de junio 2020, más de cien días de confinamiento, drástica medida para contener el avance del virus en el territorio.

A partir del 1° de julio, se implementaron cuarentenas focalizadas en ocho regiones del país y varias provincias, para ir reduciéndose poco a poco, dada la disminución de los contagios. La primera muerte por Coronavirus en el Perú, se presentó el 19 de marzo, al cierre del año 2020, el número de fallecidos no ha dejado de parar, las cifras oficiales señalan más de 38 mil muertes, sin embargo, fuentes externas permiten estimar un número de fallecidos mayor, la evidencia lo da el Sistema Nacional de Defunciones en línea, del Ministerio de Salud, el cual registra todas las muertes por toda causa, con un promedio histórico, todas las muertes por encima de dicho promedio, unas son casos confirmados de COVID-19, y otras por causas no identificadas plenamente, que directa o indirectamente podrían estar relacionadas con la emergencia. 

Conocido es que el mundo entero se vio afectado por la pandemia, el virus se expandió por el planeta con consecuencias imprevisibles, dado el desconocimiento en el comportamiento de la enfermedad, y la imposibilidad de una medicina inmediata. Los contagios proliferaron por los cinco continentes, consecuencia de la movilidad espacial de la población, pasó de China, los países asiáticos, llegó a Europa generando conmoción en Italia, España, Francia, Inglaterra, Alemania, Rusia, con crecimientos impresionantes de contagios. Los sistemas de salud con una enorme presión, y en determinado momento al borde del colapso, por la cantidad de las infecciones, hemos visto escenas dramáticas en muchos países. También, el virus se propagó hacia las Américas, entre marzo y agosto, América se convirtió en el centro de la pandemia mundial, afectando gravemente en los países de Latinoamérica.

El shock del Coronavirus ha sido traumático y violento, corrió a una velocidad impresionante, a fines de año no da muestras de tregua, no se detiene, incluso va mutando hacia algunas variantes que siguen afectando a la población, el virus, seguro permanecerá con nosotros por mucho tiempo causando grave daño en la salud. Desde que se conocieron los primeros casos en Wuhan-China, a fines del 2019, ha pasado ya más de un año, y el avance de la ciencia ha permitido que diversas vacunas experimentadas y probadas, se conviertan en una alternativa que enfrente la emergencia, preserven la salud de la población y con ello, a la vez, recuperar lo perdido en materia económica y social.

Lo importante ahora es el acceso irrestricto y universal a la vacuna, porque ello aliviará la salud del planeta. Son deseos de un balance aun por venir. En el Perú, los efectos de la pandemia en la economía, en el año que concluyó, han sido enormes una caída del producto superior al 10%, aumento en el número de pobres por la caída del empleo y los ingresos. Y metas de recuperación enormes en todos los planos del desarrollo social, el acceso a la vacuna esperada y la responsabilidad compartida de cuidar nuestra salud y de los demás, serán pasos importantes en la recuperación que todos los peruanos anhelamos.