Tratado de libre comercio africano

Partamos conceptualizando lo que es un Tratado de Libre Comercio. Debemos precisar que, son instrumentos vinculantes, que suscriben dos o más países o bloques de naciones, para concordar concesiones de preferencias arancelarias reciprocas, así como la disminución de barreras al intercambio de bienes y servicios. Se inspiran en los principios básicos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y contribuyen al libre comercio y la globalización.

En línea de lo anterior, entendemos que la promoción del comercio mundial exige la suscripción de ciertos instrumentos destinados a facilitarlo, por ejemplo, extinguiendo aranceles o reduciéndolos, lo cual permite   agilizar los intercambios comerciales y, sobre todo, beneficiar a las naciones que se acogen a la competitividad. En tal espíritu, el continente africano ha logrado conciliar entre 55 países un instrumento denominado “Tratado Continental Africano”. Este acuerdo incluye a Nigeria y a Sudáfrica, economías muy influyentes en la región.  El mismo tiene tres fines: Impulsar el intercambio comercial, pues este solo llega al 16%, la libre circulación de las personas y la unión monetaria.

Firmado en Kigali, capital de Ruanda, el 21 de marzo de 2018, fue ratificado en mayo de  2019 por 34 países y al mismo se vienen adhiriendo más naciones, debiéndose resaltar que Kenia y Ghana fueron las primeras. Se tenía prevista su entrada en vigor en julio de 2020, sin embargo, la pandemia y otros factores, generaron retraso en su inició de vigencia, hasta el primero de enero de 2021. La sede de la Secretaria General del Tratado de Libre Comercio Africano (AfCFTA por sus siglas en inglés) está ubicada en Ghana y tiene como titular al sudafricano Wamkele Mene.

Son miembros acuerdo los siguientes países: Angola, Argelia, Costa de Marfil, Comoras, Chad, Gambia, Gabón, Ghana, Guinea Ecuatorial, Letoso, Marruecos, Mauritania, Mozambique, Níger, Kenia, República Árabe Saharaui Democrática, República del Congo, República Centroafricana, Ruanda, Senegal, Seychelles, Sudán, Sudáfrica, Suazilandia, Tanzania, Yibuti, Zimbague.

La OMC infaltable en este escenario

En febrero de 2020 la Unión Africana (UA) celebró en Etiopia, el Tercer Dialogo Regional sobre las Adhesiones a la OMC para África. Esta reunión abordó como tema principal la aplicación del Acuerdo sobre la Zona de Libre Comercio Continental Africano. También se trató la situación de aquellos países que aún ven de manera gris los múltiples logros que se pueden obtener con este instrumento. Se espera tengan la oportunidad para estudiarlo detenidamente, todo esto acompañados con funcionarios de la OMC, lo que permite llevar reformas para lograr un ecosistema favorable en la aplicación del citado acuerdo.

Al respecto se deben resaltar las palabras del Director Adjunto de la OMC, Alan Wolff, quien refirió lo siguiente respecto África:

“Las oportunidades de África al sur del Sáhara son vastas […] El continente, donde existe la mayor zona de libre comercio del mundo y un mercado de 1.200 millones de personas, está preparado para crear una trayectoria de desarrollo completamente nueva aprovechando el potencial de sus recursos y su población”.[1]

Con estas declaraciones, comprobamos que para la OMC aún existen problemáticas que, a pesar del acuerdo, son muy latentes en la realidad de dicho continente; y, que pueden ser puntos que resulten elementales a la hora de poner en marcha un mecanismo como un tratado de tal magnitud. Habría que mencionar también, que algunos grupos importantes en la región han presentado sus propuestas sobre aranceles, grupos tales como la Comunidad del Este de África (EAC) y la Comunidad Económica de África Occidental (CEDEAO).

¿Qué dice el Banco Africano de Desarrollo?

La OMC expresa que el tratado de libre comercio en cuestión, significa para el mundo consolidar uno de los mercados más inmensos de consumidores, pues permitiría llegar a los 1,200 millones de usuarios y una previsión que se estima hasta los 2,500 millones de clientes, un PBI acumulado de 3.4 billones de dólares y un crecimiento que se estima entre 4.5% hasta 6% anual. Un ingreso, que tal vez tenga un impacto desigual en los países de la región, pero que, sin duda, tendrá beneficios respecto a la reducción del desempleo, que se ha visto agravado por la pandemia.

¿Qué opina la CEPAL?

Históricamente la CEPAL ha impulsado el desarrollo del mercado interno, pero en esta ocasión ha decidido impulsar una línea de cooperación entre la región de América latina y el África. Esto en respuesta a las consecuencias negativas causada por el coronavirus y haciendo énfasis en temas, como la protección social y protección contra las personas vulnerables a la pobreza.

La CEPAL declaró en julio del año pasado, que es urgente repensar la integración regional dentro de América Latina y el Caribe, pero también respecto de la región hacia otros bloques extracontinentales. “Se está creando una nueva geografía económica debido a la fragmentación de las cadenas de valor y muchas empresas transnacionales están relocalizándose para buscar más resiliencia en vez de eficiencia, acercando sus insumos hacia sus centros de producción”, menciona la Secretaria Ejecutiva. También resaltó la presencia del resiliente Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y  la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribeños (CELAC),  ponderando el papel decisivo que pueden tener en  la generación de diálogos sobre temas alimentarios con regiones como Europa, y en especial África.

Por último, sugirió la idea de tomar en cuenta a agrupaciones como la Comunidad del Caribe (CARICOM) y el Sistema de Integración Centroamericano (SICA), agregando muchas más perspectivas al impacto que está teniendo el COVID – 19 en el tejido empresarial y en base a eso, trabajar políticas que puedan fomentar una recuperación más eficiente.

¿Oportunidad o riesgo en la Alianza del Pacífico?

La Alianza del Pacifico ha sido reconocida por sus múltiples iniciativas que han venido estableciendo en cuanto a cooperación Sur – Sur, por ejemplo, los acuerdos firmados con Sudáfrica. La cuestión reside en que con este tratado se reconfigura el escenario o se maximiza los resultados controlados que se querían obtener en materia comercial. Los productos que están implicados, como en el caso de Chile con el cobre y Colombia con los productos textiles, pueden significar un punto muerto en el que se deberán presentar iniciativas importantes para no generar fricciones con los países sudamericanos. Se debe resaltar también, que el comercio de la Alianza del Pacifico equivale a un 31% del PIB de la región, así como también el 50% del comercio, lo que en un contexto post crisis podría agravar la consolidación de las políticas exportadoras de la Alianza del Pacifico, teniendo que optar por estrategias más agresivas de comercio interno, que pueden o no, tener el impacto anhelado.

Comunidad Andina

Wagner (2004) afirma lo siguiente

l. Este es un tema que se había quedado un poco al margen debido al énfasis que se puso en los aspectos comerciales. Esto ocurrió, en parte, debido a la nueva concepción que había de las relaciones internacionales y del desarrollo a partir del Consenso de Washington. Hoy estamos en una etapa post consenso. Esto significa que, si bien reconocemos la importancia que tiene la apertura de mercados, el establecimiento de políticas que busquen garantizar los equilibrios macroeconómicos y la iniciativa privada como motor del desarrollo, estamos cuidando y alentando que haya un desarrollo integral, es decir, con inclusión social

La Comunidad Andina, con 50 años de existencia, significa uno de los casos de integración latinoamericana más interesantes en la región.

CAN en cifras:

Tales afirmaciones del exsecretario general de la CAN nos hacen considerar dos temáticas que se pueden tomar en cuenta en un escenario post covid. Por un lado, tenemos al gran muro que los países africanos deben atravesar en materia de inclusión social, considerando sus ingresos bastante desiguales, que pueden significar dificultades importantes al momento de explotar al máximo la capacidad del acuerdo comercial. Por otra parte, entender que la Comunidad Andina ha optado por iniciativas inclusivas, más allá de la responsabilidad social. Es decir, tener un proceso de comercio y de integración bastante sustancioso, pero no lo suficiente como para poder hacer frente a los desafíos representados en los grandes mercados mundiales, como sucede en el caso del África sobre todo con la Unión Europa presionando en temas clave como el comercio electrónico (E – commerce).

¿Cuál es la valoración de la Cámara de Comercio de Lima?

El Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima, manifestó que en el periodo comprendido entre el 2004  y el  2014 hubo un saldo comercial deficitario para el Perú en su vinculación con el África, especialmente en los años  2012 y 2013, con ganancias de saldos equivalentes a – US$ 1,117 y 1,241 millones respectivamente. Esta tendencia tuvo una variación contraria en los últimos años, donde el saldo ya no era deficitario, lo cual se explica por una reducción importante de las importaciones.

El Perú ha tenido una condición privilegiada en la venta de alimentos y minerales que ha favorecido gran parte de su crecimiento en el siglo XXI. En ese sentido, la puesta en marcha del acuerdo comercial africano puede poner en jaque esta situación beneficiosa. Esto aterriza en el escenario en donde poseemos el 66% de la canasta exportadora, por lo tanto, se podría competir con los productos de la Unión Africana, tal cual está contenido en este acuerdo de libre comercio continental africano. Entre los productos sensibles en los que el país puede competir se encuentran principalmente minerales como:

  • Sector minero: cobre, barras y perfiles y de cobre refinado, oxido y peróxido de zinc
  • Sector textil: camisetas de punto de algodón, suéteres y T – shirts
  • Sector agrícola: paltas frescas, uvas frescas, café sin tostar, arándanos y plátanos frescos y secos, leche y nata concentradas sin azúcar, productos vegetales, colorantes de origen vegetal o animal y congelados de carne de pescado.

En el 2018, el Centro de Comercio Internacional (CCI) señaló que las exportaciones de África hacia el mundo alcanzaron los US$ 497.267 millones. Los países exportadores más importantes fueron Sudáfrica (19,0%), Nigeria (10,6%), Angola (8,5%) y Argelia (8,4%) quienes en total representaron el 46,4% de todo el movimiento comercial exportado. Entre los principales mercados de destino se encuentran China (14.5%) India (7.0%), España (6.0%) Francia (6.0%) y Estados Unidos (5.7%)

Relaciones Perú – África

La historia entre el Perú y África van desde periodos muy remotos como la época de conquista y virreinato. La historia entre ambos continentes se puede evidenciar en la huella cultural que posee gran parte de la identidad peruana, refiriéndonos a la música, gastronomía y la población afro en nuestro país. Es importante mencionar que el Perú cuenta con Embajadas residentes en Argelia, Egipto, Ghana, Marruecos y Sudáfrica.

A lo largo de su historia el Perú ha entablado relaciones diplomáticas con diversos países de África. En 1963 lo hizo con Egipto, en 1972 con Argelia y en 1993 con Sudáfrica. Con estos tres países siempre se ha buscado establecer una agenda de cooperación tanto en materia económica como académico y cultural. A nivel comercial, Sudáfrica le supone a Perú ser su principal socio comercial en este continente. Esto se ve expresado en exportaciones de productos como la maca, quinoa, kiwicha, etc. Por otro lado, la demanda sudafricana en productos peruanos de valor agregado se centra en insumos metalmecánicos, siderometalúrgicos y productos químicos.

Las inversiones argelinas presentes en el Perú ascienden a casi mil millones de dólares, a través de la participación de la compañía estatal argelina de hidrocarburos Sonatrach en el Consorcio Camisea y Transportadora de Gas del Perú (TGP), que explotan y transportan el gas de Camisea. Este Consorcio está encargado de la explotación de los yacimientos gasíferos situados en la provincia de la Convención (lotes 56 y 88), que generan actualmente más de 40% de la energía eléctrica del Perú y 97% del gas natural.

Por otro lado, Marruecos también es un socio comercial en potencia. Según la Embajada de Marruecos EN Lima,  el intercambio comercial entre nuestros países, ha crecido en los últimos años hasta en 400% debido a que la relación entre ambos  ha mejorado sustancialmente. Sin embargo, a pesar de este crecimiento el intercambio sigue siendo una cifra pequeña pues suma alrededor de US$ 24 millones.

Algunas consideraciones del Tratado de Libre Comercio Africano

Recientemente vemos como África, parece estar empezando a explotar su potencial en el comercio internacional. A la par, esto pone en jaque a diferentes organizaciones regionales en Latinoamérica que deben reenfocar sus estrategias para aminorar impactos en sus mercados y participar en la globalización cruda y competitiva, que, a pesar de la pandemia logrará hacerse con un grueso de consumidores que estarán a la espera de tener más productos a la mano, productos de media gama, pero confiables y de calidad. La Unión Europa mueve sus fichas, Asia ya lo hace desde hace casi varias décadas. De todo lo anterior surge la pregunta ¿Latinoamérica se proyectará a mover los hilos, siendo África un potencial rival comercial?

Ahora bien, es necesario recordar que la región africana tiene muchos problemas logísticos y estos pueden ser un obstáculo a la hora de poner en marcha un tratado de esa magnitud. La economista sudafricana Nomahlubi Jakuja en declaraciones a la agencia EFE menciona:

Las Comunidades Económicas Regionales (CER) en las que se encuentra dividida África «han competido entre sí en lugar de fomentar la cooperación, por lo que su convergencia y compatibilidad con el AfCFTA constituirá un gran desafío»

En esta misma entrevista se menciona la presencia de una serie de barreras no arancelarias como estándares o cuotas que traen consigo costos extras que ralentizan el comercio entre los distintos países de la región. Se agrega también el descuido de las carreteras que sirven como transporte de mercadería y traslado de personas, generando una situación de congestionamiento que resulta perjudicial para el flujo comercial en la región africana, sobre todo de los países más pequeños. Si África no aborda con seriedad estos problemas, traerá como consecuencia el aumento de desigualdad.

 En síntesis, una serie de problemáticas que no pueden ignorarse en el corto plazo tras haber puesto en marcha el Tratado de Libre Comercio Africano y que terminaría por no cumplir las expectativas para el que fue creado. Esto no significa que deba esperar el fracaso de este tratado y no tomar acción, al contrario, se debe pensar en estos escenarios porque es donde se puede concebir de mejor manera, una estrategia mucho más audaz, para poder entablar y profundizar relaciones con la región africana.

Latinoamérica goza de un potencial latente con el corredor ferroviario interoceánico, una interconexión que puede significar el elemento clave para acercarse al África y aprovechar el mayor flujo comercial, en el ámbito Sur – Sur. Sin duda, que la interacción Santos – Ilo  permitirá e incentivará la vinculación entre el Pacifico y el Atlántico.

Todas estas cuestiones resultarían fundamentales a la hora de hacer prognosis sobre la realidad internacional post covid para las regiones económicas y el comercio internacional en general. Solamente queda en las reacciones avispadas, gobiernos con una visión a largo plazo e instituciones, el futuro sobre qué rol se tomará en esta incertidumbre que ha dejado un fenómeno nunca previsto en el presente siglo.

 

CONCLUSIONES

1.- Es plausible que el Continente Africano se haya congregado en torno a Tratado ad hoc sobre Comercio.

2.- El Perú debe establecer vinculaciones institucionales con dicha nueva entidad, a través de canales del gobierno y el empresariado.

3.-Debe de fomentarse la creación de una Cámara de Comercio Perú – África (tomar de ejemplo, la Cámara de Comercio PERUANO-SUDAFRICANA (SAPCHAM)) y eventualmente promover un dialogo continental CELAC – África.

4.- Sin duda que existe potencialidades comerciales y que hay países de la envergadura de Sudáfrica y Nigeria con los que conviene reforzar las relaciones económicas y comerciales.

5.- La relación con el mundo árabe es importante pues el Perú viene apostando por dicha región habiendo aperturado Embajadas, luego de la CUMBRE ASPA. En tal sentido se debe gestionar que la sede de Arlabank se reconstituya en Lima.

La apuesta del Perú por el ASIA-PACÍFICO ya viene dado dividendos muy significativos. Es hora de mirar a otras regiones. ¿Será una apuesta conveniente potenciar vinculaciones comerciales con el África? 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

[1] La página web del Banco Mundial sobre África empieza con las siguientes palabras. Lo que he omitido de la primera frase que acabo de reproducir textualmente son las palabras “y sus desafíos son persistentes”. Entre los problemas del África Subsahariana que se mencionan, figuran “la incertidumbre política y regulatoria, y la fragilidad”.

* Jurista y Diplomático. Graduado de la PUCP como Bachiller en Humanidades y Licenciado en Derecho de la UNMSM, así como Licenciado en RR.II. de la Academia Diplomática del Perú. Postgrados de las Universidades de Oxford, John Hopkins y Comité Jurídico Interamericano de la OEA. Magíster en Gestión Pública por la Universidad Tecnológica del Perú – UTP. Premio Nacional de Cultura 1968. Presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional (SPDI). Se ha desempeñado como Secretario General de la Presidencia de la República; Embajador en Canadá, Bolivia, Tailandia, Vietnam, Laos y Ecuador; Director de la Academia Diplomática; Sub-Secretario de las Américas; Secretario de Política Exterior; Vice Ministro y Secretario General de Relaciones Exteriores; y, Canciller de la República. Asimismo fue Representante de la OEA en México.