Educación religiosa, moral, cívica y deportiva

Todos sabemos en el Perú que los presupuestos públicos estarán dedicados prioritariamente a la salud, en el quinquenio 2021-2026, a causa del covid-19. Lo que obliga a replantear el enfoque de las políticas de educación en ese periodo de gobierno.

El ministerio de Educación se debe ocupar de hacer un serio seguimiento de la enseñanza de lectura/escritura, matemáticas, ciencias naturales e historia/geografía, independientemente de caer o no en la trampa de las nuevas terminologías para esos cursos. El programa escolar tiene otros cursos, de acuerdo a la tradición y a la novedad, lo cual es de alguna manera lógico. Pero la diferencia puede estar en poner un renovado impulso a cuatro asignaturas: educación religiosa, moral, cívica y deportiva.

Estamos hablando de acciones que no cuestan mucho dinero, sino que reclaman más bien el interés de los responsables de la educación en un seguimiento de los centros educativos.

La educación religiosa se fundamenta en la existencia de Dios, en la realidad de que la mayor parte de los peruanos integramos la Iglesia católica, en que así se ha hecho por siglos y ello ha ido formando la conciencia religiosa del pueblo, como se puede ver en la religiosidad popular, como es la procesión del Señor de los Milagros. La religión forma la conciencia y la conciencia dicta la conducta. Como he escrito en otro lugar, la constitución histórica peruana es creyente: invoca a Dios Todopoderoso en el preámbulo de todos sus textos escritos, menos en uno por circunstancias coyunturales. La excepción confirma la norma.

La educación moral tiene un doble fundamento. El primer lugar el orden natural. Nacemos con un orden ínsito en nuestra naturaleza de personas humanas. De hombres y de mujeres, distintos y complementarios, iguales en los derechos humanos. Sobre la moral natural se imprime la moral cristiana que fortalece y enriquece la moral natural, y tiene el fundamento de la revelación, que es el contenido de la fe y la doctrina cristianas. El matrimonio y la familia, primera organización natural de la sociedad y el estado, se robustece con la gracia del sacramento.

La educación cívica es la formación como habitantes de  una nación, de ciudadanos que se rigen por una constitución y unas leyes, que tienen unas tradiciones y costumbres, que tienden a la solidaridad y a la participación en la sociedad, y que deben cumplir con los mandatos legales y gozar de las libertades que garantiza el Estado. Sin educación cívica no hay patriotismo y sin patriotismo no hay identidad nacional.

La educación deportiva es indispensable para la juventud. Implica gimnasia, atletismo, juegos varios: fútbol, baloncesto, voleibol, tenis, natación. etcétera. Debemos aumentar el número de profesores de educación física bien preparados. De entrenadores de los distintos deportes. Las instalaciones deportivas deben mantenerse lo mejor que puedan en los locales escolares. Los que no la tienen deberán buscar dónde realizar estas prácticas. La educación física es el semillero de los jugadores que representarán al Perú en las distintas competiciones internacionales. Si impulsamos la educación física elevaremos el nivel del rendimiento deportivo de la nación en el mundo.