La recuperación económica peruana

El mundo aún atraviesa los enormes pesares que vienen generando el nuevo oleaje de la pandemia inesperada. A estas alturas, muchos países han logrado hacerse con estrategias para enfrentar esta situación, con una esperanza de preservar algo de lo que tuvieron en una época pre pandemia.

Sudamérica ha sido una de las regiones más golpeadas por el COVID – 19, una región que ya acumulaba problemas significativos. A pesar de esto, no podemos ignorar que en nuestra zona siempre encuentra la forma de salir adelante, a pesar de las tribulaciones, específicamente, en el caso peruano.

Perú se puede considerar un ave fénix, ya que, pese a las confrontaciones por el poder entre el legislativo y el ejecutivo, que pusieron en jaque la gobernabilidad, el país se viene recuperando frente a esta pandemia con una fortaleza humana que se refleja en su motor económico sin precedentes. Esto se puede constatar en las estimaciones de recuperación consideradas por el Banco mundial para el Perú en el 2021, fijándolo en un 7.6%, después de una caída estimada del 12%. Y reconociendo la labor de los diferentes gobiernos que mantuvieron una prudencia fiscal permitiendo tener las cuentas del gobierno peruano en orden y listas para cualquier fluctuación en el contexto internacional, como pasó con los precios de los commodities.

Fuente: BM 2020.

El fondo Monetario internacional (FMI), en octubre del año pasado en su informe de “Perspectivas de la Economía Mundial”, prevé un acrecentamiento para la economía peruana de 7.3% de su PIB. Una prognosis muy cercana a lo proyectado por el Banco Mundial. EL FMI señala que los puntos fuertes de esta recuperación económica se amparan en la reactivación de las actividades industriales y como los precios de los metales industriales vuelven a su equilibrio, especialmente el cobre.

Otras percepciones de instituciones económicas regionales como los de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) indican un robustecimiento económico para el Perú con ojos más optimistas. La previsión señala un crecimiento del 9% del PIB en 2021 en su Informe actualizado en diciembre de 2020.

Esta estimación va vinculada al constante apoyo que esta realizando el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) respecto al crédito que el Perú, por ser miembro, tiene acceso en tiempos de pandemia. En la última aprobación de créditos el presidente Carranza (2020) dijo lo siguiente:

“Como socio incondicional del desarrollo de nuestros países, apoyamos al Perú con recursos contingentes de rápido desembolso para fortalecer los planes de acción de las autoridades en favor de la población; y con la provisión eficiente de infraestructura y servicios de transporte y logística promovemos la generación de empleo local y la conexión de los centros de producción regional con los puntos de acopio y los corredores logísticos nacionales, disminuyendo de esta forma los costos en los que incurren actualmente diferentes cadenas productivas”

El rol de la CAF ha estado muy presente permitiendo al Perú una rápida respuesta que le ha facilitado allanar el terreno para que un restablecimiento económico se de manera más sostenible.

Los organismos multilaterales no son los únicos que mantienen esta perspectiva optimista respecto al recobramiento de la economía peruana. Informes como los de LatinFocus estiman en muchos de sus encuestados a Perú en una mejoría de casi dos dígitos. Además, señalan al Perú como el líder de las inversiones en los próximos tres años (2021 – 2025) teniendo una captación del 16.8% lo que es mayor al promedio latinoamericano.

Fuente: Informe Latin Focus 2020

El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) no se queda atrás y considera un mejoramiento aún más positivo en el PIB peruano en el 2021, fijándolo en 11.5%. Es cierto que con esa cifra no se logran recuperar los niveles pre pandemia, pero si logra poner el mensaje en la mesa diciendo que “si somos el país que más cayó económicamente, seremos el país que más se recupere”. Las consideraciones del BCRP no solo evaluaron y proyectaron una mejoría en el PIB, sino también una recuperación importante del empleo estimándolo en un crecimiento del 60% para el 2021.

Fuente: Banco Central de Reserva del Perú

Además, que el BCRP estima que la deuda va tocar topes de un 35% del PIB, sin embargo, para el 2021 se proyecta que esta acentuada disminuya muy poco llegando a 34.4%. En palabras de Velarde (2020), presidente del BCRP, menciona: “La recuperación (de la economía) ha sido más rápida de la que esperábamos. No quiero dar la impresión de que estamos bien. Todavía estamos por debajo de (niveles de) la pandemia”.

Algunas estimaciones sobre la recuperación económica

La economía peruana es una maquinaria que ya se ha puesto en marcha y nada la va a detener, incluso en pandemia ha demostrado lo férrea que puede ser frente a las tribulaciones de todo tipo. Canalizar este potencial es la meta necesaria para seguir creciendo y continuar generando la confianza para ser la nación emergente latinoamericana a la que aspiramos desde hace mucho. El coronavirus no dejará de causar estragos en el contexto actual. Y no hablo de la economía, sino hablo de los estragos que pueden causar en la mente de cada peruano, generando frustración, depresión y desanimo. Mantenerse firmes y expectantes en este momento duro va a ser necesario para seguir superando las adversidades que, una vez más, se ponen en nuestro camino al desarrollo.

Las elecciones están mas cerca de lo que se cree. Y una fiesta democrática hay que considerarla como tal, una celebración por mantener la institucionalidad de valores de libertad, dignidad e igualdad que son tan importantes para la democracia en América Latina. Sin embargo, no hay que ignorar el hecho de que, en esta coyuntura política, las decisiones que podamos tomar al elegir a nuestras autoridades, debemos hacerlo con criterio y responsabilidad, ya que, de no hacerlo así, nos cobrará un costo muy alto. Un costo que puede poner en jaque a los peruanos, respecto a todo lo que se ha construido y se viene construyendo.