La reunificación de Corea

Luego de la Segunda Guerra Mundial, la conocida “Cortina de Hierro” vaticinada por Winston Churchill, no solo polarizó a Europa de manera geográfica, sino también ideológica. Sin embargo, esta contraposición de poderes no solo se centró en el “viejo continente”, sino que también se expandió por todo el globo, haciendo una división mundial de ideologías que, lideradas por la Unión Soviética y los Estados Unidos, fueron cimentando el terreno para el desarrollo de la Guerra Fría.

En tal tesitura de incertidumbre y luego del conflicto armado más sangriento de la historia, se desarrolló, durante los años 1950 y 1953, una serie de tensiones en la Península de Corea, la cual acabó con una guerra entre la Región Norte y la Región Sur, dando inicio así, a uno de los primeros confrontamientos que marcarían el inicio de la Guerra Fría. Por un lado, la República Popular Democrática de Corea, apoyada por la Unión Soviética y China se enfrentó a la República de Corea respaldada por los Estados Unidos de América y una coalición formada con la finalidad de posicionar la ideología occidental en este extremo perteneciente al continente asiático.

Pese a que la Unión Soviética retiró su presencia militar de Corea del Norte varios años después, los Estados Unidos han mantenido su presencia en Corea del Sur bajo el argumento de impedir un nuevo acto de agresión de lado de su contraparte. Sin embargo y a pesar de los reiterados pedidos del presidente norcoreano, la presencia de Estados Unidos está lejos de desaparecer.

Ante esta situación, la Comunidad Internacional no ha permanecido ajena o alejada del conflicto y la tensión en la península de Corea. Han sido diversos los esfuerzos que los Estados han buscado implementar para solucionar de manera pacífica la controversia, utilizando medios como Resoluciones de la  Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Es así, que este último ha aprobado 6 Resoluciones de carácter vinculante y por lo tanto de estricto cumplimiento dirigidas a culminar con el conflicto entre ambos Estados. En efecto, ante la mirada atenta y vigilante de la Sociedad Internacional, el conflicto llegó a su punto final a través del Armisticio firmado entre Corea del Norte y Estados Unidos (como representante de Corea del Sur) y dio como resultado la creación de una Zona Desmilitarizada entre las dos Coreas, usando como base la delimitación previamente establecida entre la Unión Soviética y Estados Unidos llamado paralelo 38° Norte y ordenar el retiro de las tropas por 2,000 metros de la línea del frente de batalla. Esta zona neutral, de 4 km de ancho y 238 de longitud ha sido testigo de constantes escaramuzas e intercambio de ataques por parte de las dos Coreas, pero ha delimitado de manera efectiva las fronteras entre ambas naciones, lo que permitió que no se realice nuevamente un ataque directo de agresión contra la soberanía por parte de ningún bando.

Fue recién que el 8 de agosto de 1991, mediante la Resolución 702 del Consejo de Seguridad, que se integró a Corea del Norte y Corea del Sur a las Naciones Unidas, con plenos derechos, siendo reconocidos como Estados soberanos y efectivizando su integración a una serie de tratados en el marco de la ONU, del cual, solo Corea del Sur ha firmado y ratificado.

Si bien, el conflicto ha ido disminuyendo entre ambas naciones y la situación que viven los ciudadanos de ambos Estados viene evolucionando, lo cierto es que el sentimiento de reunificación ha ido menguando con el paso del tiempo, lo que refleja que la cultura de ambas naciones, las exigencias y desafíos que nacen a partir de una reunificación y los intereses políticos que afloran en dicho contexto, han ido evolucionando al punto de sostener la viabilidad de una separación permanente y mantener el status quo de soberanía entre ambos.

Estos datos son revelados tras ser recogidos a través de una encuesta realizada en Corea del Sur por el “Instituto de Corea para la Reunificación Nacional” entre mayo y junio del 2020. De las personas encuestadas, un 54,9% expresó que, si Corea del Sur y Corea del Norte pueden coexistir pacíficamente y sin conflicto armado internacional que surja entre ambos, no haría falta una reunificación, en tanto apenas un 26,3% se mostró a favor de esta medida. Esta última cifra simboliza un descenso de 11% con respecto a la encuesta realizada en el 2016. Por otro lado, y en un contexto similar, un 90,2% de las personas encuestadas, considera necesaria la alianza entre Corea del Sur y Estados Unidos, lo cual evidencia que, mientras dicha relación de cooperación y asistencia mutua sea posible, una reunificación resultaría innecesaria e incluso contraproducente para las relaciones diplomáticas entre la nación americana y la surcoreana.

Si bien existen peculiares características sobre el caso de las dos Coreas, dado su origen sui generis; resulta interesante mencionar que se dan en diversas latitudes disputas aún irresueltas.

El Perú no ha sido ajeno a una situación de tensión y controversia con algún Estado vecino de la región. El más reciente y mayor ejemplo fue el incordio limítrofe con Chile, el cual, luego de una serie de acercamientos, notas diplomáticas e iniciativas por parte del Perú para poder abordar la disputa sobre la soberanía del dominio marítimo en el denominado “triángulo externo” adyacente a nuestro litoral, culminó con el fallo tras un proceso judicial ante la Corte Internacional de Justicia en el año 2014. Esta solución tuvo como base la negociación, los buenos oficios y, sobre todo, la intención de solucionar una controversia histórica mediante la vía pacífica de un procedimiento ante una instancia judicial, dando un enérgico mensaje a la Sociedad Internacional de los resultados que se pueden alcanzar a través de los medios pacíficos de solución de controversias, cuando existe voluntad y convicciones políticas.

Como es sabido, la historia de la Península Coreana ha sido marcada por las hostilidades y la tensión militar, la cual, se viene extendiendo por más de 70 años. Este antagonismo también ha marcado la presencia de diversos actores con intereses militares, geopolíticos y económicos que han apoyado, en distintos momentos de la historia, a una de las dos Coreas. Sin embargo y a pesar de las diferencias, tanto en Corea del Norte como Corea del Sur, culturalmente los une el término “Uriminzokkiri”, el cual significa la necesidad que sean los coreanos quienes marquen el destino y rumbo de sus naciones, sin interferencias ni injerencias. Una deuda, que hasta la fecha, tienen pendiente entre ellos mismos, pero de la cual no debemos estar ausentes todos los amicus curiae, entidades e instituciones que anhelamos la paz planetaria, por ser un bien superior y común que anhela la humanidad persistentemente.

* Jurista y diplompatico