El empleo en un año crítico

En el año 2020, según cifras oficiales[1], 2,2 millones de peruanos que trabajaban dejaron de hacerlo. De la noche a la mañana pasaron a la inactividad, por efectos de la pandemia y una cuarentena extendida, sin sincronización de medidas, es verdad se trataba de preservar la salud, ganar tiempo y posibilitar apuntalar las evidentes debilidades estructurales en salud. Sin embargo, los efectos fueron duros para la economía, un shock sin precedentes, se extendió a todas las actividades económicas, parálisis productiva, cuyas consecuencias se sienten, hasta hoy. El empleo fue muy golpeado, afectando duramente a los que están detrás, las familias. Alternativas de recuperación solo serán posibles con la reactivación del aparato productivo, amplia y extendidamente, que permita a su vez dinamizar el empleo, al menos al nivel pre pandemia.

El empleo informal, con puestos de trabajo de baja productividad es el que más ha crecido en el 2020, representa el 75% del empleo total, lo cual permite intuir que una parte de los trabajadores que fueran formales, han transitado a la informalidad, y por otro lado señala, que el sector empresarial formal, aún está tratando de salir de la crisis en la cual estamos. Una vez más el sector informal añade posibilidad a miles de peruanos golpeados por la pandemia.  

¿Qué dicen las cifras? En el año que pasó, la población ocupada a nivel nacional disminuyó en 13,0%, los trabajadores totalizaron 14 millones 902 mil personas, 2 millones 231 mil ocupados menos, respecto al año 2019. En el área urbana la población ocupada se redujo en 16,4%, 2 millones 189 mil trabajadores sin trabajo. En el área rural el empleo se contrajo en 1,1%, 42 mil 800 ocupados. La extensión de la emergencia en todo el territorio se reflejó en una drástica reducción de la fuerza de trabajo ocupada. La población femenina con empleo disminuyó en 17,1%, 1 millón 295 mil mujeres empleadas menos y la población ocupada masculina se redujo en 9,8%, 936 mil 400 trabajadores pasaron a la inactividad, al comparar las cifras con las del año 2019.

El empleo se redujo en todas las regiones, en la Costa disminuyó en Un millón 784 mil 400 personas (-19.0%), principalmente en la Costa Centro -20,7% es decir Un millón 352 mil 800 trabajadores menos, seguido de la Costa Sur -16,2%, 56 mil ocupados menos, y la Costa Norte en -14,9%, 376 mil personas. En la Sierra, la población ocupada se redujo en 7,0%, 386 mil personas, en la Sierra Sur en -8,5%, 203 mil, Sierra Centro en -6,8%, 142 mil, y en la Sierra Norte en -3,9%, 41 mil ocupados menos. En la Selva, la población con empleo se redujo en 2,8%, 61 mil personas. 

En el año 2020, la población ocupada disminuyó en casi todas las actividades económicas. En la Minería se contrajo en -28,7% (-55 mil 700 personas), seguido de Servicios -25,9% (-1 millón 798 mil 500), Pesca -21,4% (-20 mil 300), Comercio -19,4% (-633 mil 400), Manufactura -16,8% (-255 mil 700), y Construcción en -11,1% (-117 mil 500). Por el contrario, la población ocupada aumentó en Agricultura en 16,0% (649 mil 800 personas), en el breve recuento de lo que pasó.  

La tasa de desempleo a nivel nacional se ubicó en 7,4%, 3,5 puntos porcentuales superior del 2019. En el 2020, Un millón 193 mil personas buscaron activamente un empleo. En ese año, el ingreso promedio mensual proveniente del trabajo de la población del área urbana se ubicó en 1 415 soles, respecto al año 2019, disminuyó en 11,3%, y la masa salarial proveniente del trabajo en el 2020, registró una variación negativa de 30,0%, en comparación con el año 2019.

El año 2020, ha sido muy duro para el país y para todos los peruanos, un enorme shock en las condiciones de vida de la población, de las familias, y los más cercanos, aquellos que más sintieron los efectos en la salud y muchos penosamente desfallecieron ante el virus mortal, han sido los más pobres, los vulnerables, incluso aquellos con altos ingresos han visto trastocadas sus vidas. Es verdad, han podido superar con recursos los embates de un virus que no distingue condición, pero cuando sus efectos llegan, la posibilidad de mejores condiciones económicas, les da alternativas para afrontar con mejor pie los embastes de la pandemia. La suerte de los pobres y vulnerables camina junto a una ruleta rusa, allí es donde se requiere focalizar acciones, si es que la actuación de un Estado eficiente los tiene en prioridad.

[1] INEI Informe Técnico Comportamiento de los Indicadores de Mercado laboral a Nivel Nacional 2020. Lima, marzo 2021.