La importancia de los datos

El mundo no se gobierna sin los datos, así lo ha sido a lo largo de la historia de la humanidad, en su progresos, retrocesos y saltos hacia adelante. Los datos juegan papel trascendente en la toma de decisiones a todo nivel, sea en el ámbito del sector público o del privado, en las decisiones de las personas o de las familias, en las organizaciones e instituciones, todas ellas desenvuelven su accionar a partir de lo que señalan los datos, sobre todo cuando millones de ellos se convierten en estadísticas, que resumen sabiamente múltiples características de la realidad. 

Los datos permiten elaborar planes, programas, trazar metas, proyectar comportamientos futuros, prever acontecimientos adversos. Ayudan al seguimiento y cumplimiento de metas, de los compromisos y proyecciones, ayudan en las rectificaciones y la rendición de cuentas. Los datos organizados posibilitan un rico flujo de información, que enriquece su uso y deviene en conocimiento aportando a la ciencia, al crecimiento y desarrollo de los pueblos.

Generar datos científicamente concebidos, es posible con las grandes investigaciones estadísticas como la enumeración universal de las unidades de información o los Censos Nacionales, que se conocen por siglos y que todos los gobernantes los supieron utilizar, o el explosivo desarrollo de las encuestas probabilísticas, permiten generar datos e información valiosa estudiando sólo una parte del todo, con grandes resultados que infieren el comportamiento universal.

Pero no solo es ello, son también fuente de datos el enorme volumen de información que generan los registros del Estado, que bien tratados y sistematizados nos ofrecen datos de calidad que ayudan a la toma de decisiones, lo llamo el gran Big Data del Estado a veces poco aprovechado, pero que en un mundo moderno y desplegando nuestras capacidades de procesamiento de altos volúmenes de información nos pondrán en un mundo insospechado, por su utilidad y bajo costo. La tendencia es volcar todos los esfuerzos en aprovechar esa gran beta de datos con el tratamiento que ameritan.

En ese expertise se encuentran las Oficinas Nacionales de Estadística de los países, o el Instituto Nacional de Estadística e Informática, acá en el Perú, que atiende grandes demandas de información de múltiples usuarios nacionales e internacionales. Los Censos, las Encuestas, los Registros son las mayores herramientas que se tiene para producir los datos demandados. El aprovechamiento de los registros de la administración pública aún tiene que romper tabúes, barreras enraizadas en el Estado, que impiden su aprovechamiento irrestricto, ello demandará la modernización plena del Estado, y de su función estadística. Las múltiples reservas legales son una traba para el cabal aprovechamiento de esta importante fuente de información, impidiendo su plena interoperabilidad. Los datos, entonces, orientan las políticas públicas. Es imposible abordar algunas de ellas si no conocemos plenamente la realidad que se refleja en los datos, esta se conoce por la evidencia que nos da la información, en lo demográfico, lo social, la economía o el medio ambiente.

Mencionemos algunos. La población peruana en el año 2021 se estima en 33 millones de habitantes, el 50,4% de ella son mujeres, 16 millones 641 mil, con derechos aun esquivos en un país aun con grandes brechas de género. Existen, viven, producen, 2,3 millones de productores agropecuarios, la gran mayoría de ellos con pequeños predios, pequeñas chacras, pero que agregan al volumen de alimentos que demanda la población, ponen a la palestra demandas insatisfechas, y lo necesario que debe hacerse por el acceso al agua, la asistencia técnica, el financiamiento, la capacitación. Saber que en el país tenemos más de nueve millones de unidades económicas de toda naturaleza, la mayor parte de ellas micro y pequeñas unidades, incluyendo hogares productores que requieren una mirada especial, asistencia y acompañamiento, son germen de capital y empleo, imposible desdeñar.  La atención de la emergencia sanitaria no se puede hacer sin los datos que reflejan los puntos de contagios, el comportamiento de la curva de muertes.          

Refrescar en nuestra mirada los datos del territorio y valorar que más del 50% del mismo son bosques, con enorme potencial para su aprovechamiento. Ahora, los bosques apenas si aportan una migaja al Producto Bruto Interno peruano, con grandes peligros que podrían afectar su sostenibilidad, y que, en una mirada de diversificación deberían protegerse y con ello apuntalar el futuro.

Así de importantes son los datos, ordenados y sistematizados, guían nuestras decisiones de progreso, lo cual busca resaltar esta breve reflexión. Destacar la trascendencia de los mismos, y de los esfuerzos de producirlos sin barreras, con sabias decisiones que posibiliten su generación, en cantidad y calidad. Los retos no son menores, pero abordar esta tarea es una gran posibilidad que abonará al porvenir.