La Guerra de los Mundos

Algunos de nosotros hemos leído la novela de H.G. Wells titulada la Guerra de los Mundos, publicada en 1898, en la cual se relata la invasión marciana a la tierra. En dicha novela se narra la llegada de cilindros metálicos de Marte, que traen consigo “marcianos grandes y grisáceos, de piel marrón aceitosa, con dos grandes ojos color oscuro y dos grupos de tentáculos”. Estos marcianos aterrizan en las proximidades de Londres en donde empiezan a ensamblar máquinas de guerra parecidas a trípodes de más de 30 metros de altura, con una capucha de latón en donde cuelgan tentáculos mecánicos.

Más adelante los humanos descubrirían que estos tentáculos tenían la finalidad de atraparlos para que sirvan de alimento a los marcianos quienes absorbían la sangre humana directamente. Cuando ya todo estaba perdido, los marcianos empiezan a morir sin razón aparente, hasta que se descubre que han sucumbido ante las bacterias terrestres, frente a las cuales no tenían ninguna inmunidad.

Esta novela fue adaptada por Orson Welles en 1938 para ser emitida por radio en los Estados Unidos, cambiando algunos detalles como el lugar de aterrizaje de los alienígenas: Nueva Jersey.  Se emitió con un formato de noticiario de carácter urgente. La realización de Welles fue tan real que provocó escenas de pánico entre los ciudadanos de Nueva York y de Nueva Jersey que creyeron que se estaba produciendo una verdadera invasión marciana de la Tierra.

Hoy en día que tenemos radio, televisión pero sobre todo internet, comprendemos lo importante que pueden ser estos canales, para comunicar todo tipo de contenidos a las personas. Sabemos cuán poderosos pueden ser estos medios de comunicación para transmitir información, ya sean noticias falsas, telenovelas o contenidos educativos.

Es en este último punto en donde quiero dirigir la atención de mis lectores sobre el poder y alcance que pueden tener los medios en la educación. Como todos sabemos, el año escolar ya comenzó para los colegios privados y está por comenzar para los colegios públicos.

Desde marzo del año pasado los más de dos millones de escolares que hay en el país, según cifras del Minedu, están llevando clases virtuales por las restricciones impuestas por el Gobierno. Estas restricciones, buscan disminuir la tasa de contagios de la covid-19 y a la vez proteger a nuestra juventud de infectarse. Sin embargo, hemos sido testigos de la gran brecha educativa que esto ha creado entre estudiantes de colegios privados, estudiantes de colegios públicos pero sobre todo de colegios rurales.

En vista de que las clases son virtuales, o sea vía internet, esto exige un mínimo de requisitos básicos que tiene que tener el alumno para poder “asistir a clases” y aprovechar las lecciones que con tanto esmero preparan los profesores. Cada estudiante debe tener una computadora, laptop, tableta o teléfono celular con conexión a internet para poder acceder a las diferentes plataformas como “Zoom”, “Google meet”, etc; y así estar conectado a su colegio.

Como todos sabemos, no todas las familias en el Perú están en condiciones de comprar alguno de estos aparatos para sus hijos. Menos el tener múltiples dispositivos en caso tengan más de un hijo, ya que cada cual se debe conectar de manera independiente a su aula virtual. Y si esto no fuera poco, también deben tener acceso a internet de banda ancha para poder seguir las clases más o menos en tiempo real y sin mayores desconexiones.  Todo un reto para cualquier padre de familia.

Como nuestro ineficiente Gobierno no se podía quedar atrás en su desidia e ineptitud, recordemos que en abril del 2020, el presidente Martín Vizcarra, prometió la entrega de un millón de tabletas para los estudiantes del país. La idea era que los estudiantes de bajos recursos contaran con un dispositivo mediante el cual conectarse vía internet a sus clases. En octubre del 2020, siete meses después que habían comenzado las clases, recién se empezaron a repartir las tabletas.

¿Pueden adivinar cuántas tabletas se han entregado hasta el día de hoy (fin de marzo 2021)? Según el ministro de Educación, Ricardo Cuenca, se han entregado un 40% de tabletas hasta el 15 de marzo y para fin de mes se entregarían las 600,000 restantes. ¿Alguien le cree? Debería tener vergüenza dar una declaración así. Solo nos queda expresar nuestra frustración ante tanta podredumbre en la administración pública. La falta de urgencia en sus acciones denota la poca importancia que el Gobierno le presta a la educación pública.

Por si esto fuera poco, la falta de imaginación para buscar medidas efectivas que lleven la educación hasta la punta del cerro es otro de los males de nuestro gobierno. Cuanta rabia y frustración siento cuando escucho en las noticias los cientos de casos de niños que tienen que caminar kilómetros para buscar señal de internet cerca de sus pueblos. En otros casos vemos cómo los niños de pueblos jóvenes tienen que compartir un celular con sus hermanos o amigos en la loma del arenal para poder tener señal de internet que les permita seguir sus clases.

Mientras esto sucede, solamente el canal del Estado, Canal 7 TV Perú, tiene contenidos educativos en las mañana dirigidos a los estudiantes. Los demás canales de señal abierta, emiten durante el día dibujos animados, telenovelas, programas de chismografía y cuánta basura pueden producir.

Soy de la opinión que el Gobierno debería aceptar que su sistema de clases virtuales es un fracaso y reformular el programa “Aprendo en Casa” que dicho sea de paso deja mucho que desear para un alumno. Sería necesario  utilizar todos los canales de señal abierta para transmitir contenidos educativos, al menos hasta que el 100% de nuestros estudiantes pueda regresar a sus aulas.

Utilizando su prerrogativa de dueño del espectro radioeléctrico, el Estado, debe exigir a todos los canales, que de ocho de la mañana a dos de la tarde, transmitan las clases preparadas por el Minedu. Así por ejemplo, podríamos tener en Frecuencia Latina clases para primero y segundo de primaria de 8am a 9am de matemática, de 9am a 10am de historia, de 10am a 11am de ciencias, de 11am a 12pm de inglés, de 12pm a 1pm de educación cívica y de 1pm a 2pm de lenguaje. De igual manera en América (canal 4), en Panamericana (canal 5), en ATV (canal 9) se deberían transmitir los contenidos preparados para los demás niveles educativos y pedirles a los canales de cable que se unan a este esfuerzo nacional.

De esta manera se podría garantizar que todos los estudiantes de colegios públicos y privados del Perú que no cuentan con dispositivos o acceso a internet (solo el 24.1% lo tiene) puedan continuar con su programa educativo, mientras dure la emergencia sanitaria. Por supuesto que no es una solución perfecta, pero es mucho mejor que la actual. En casi todos los hogares del Perú hay un televisor (89.9%) y en muchos casos dos y la señal de televisión llega a todos los rincones del país. ¿Qué mejor alternativa?

En lugar de que el Gobierno esté pagando cientos de millones de soles a la prensa “mermelera” para difundir campañas de dudosa necesidad, que exija a estos mismos medios, que pongan a disposición del Estado su señal para la difusión de contenidos educativos en los horarios indicados y mientras dure la pandemia. Nadie está hablando de estatizar los canales, ni de limitar la libertad de expresión, pero en tiempos de crisis se necesitan soluciones agresivas y creativas para resolver los problemas. ¿Alguien del Estado tiene una mejor solución?