La luz al final del túnel

Este fin de semana se publicaron dos encuestas sobre la intención de voto en las próximas elecciones del 11 de abril. Aunque pareciera que cada encuesta pertenece a un país diferente, lo cierto es que ambas fueron realizadas en Perú.

En la encuesta publicada en el diario Expreso y realizada por CIT los tres candidatos con mayor intención de voto presidencial son: López Aliaga (13.4%), Hernando de Soto (10.2%) y Lescano (9.4%).

Un día después, el diario El Comercio con IPSOS publicó una segunda encuesta mostrando a los candidatos con mayor intención de voto presidencial en el siguiente orden: Lescano (10%), Hernando de Soto y Mendoza en segundo lugar (9%) y Fujimori con Forsyth empatados en el tercer puesto (8%).

¿Dónde quedó López Aliaga que estaba primero en la encuesta de CIT? En cuarto puesto empatado con Castillo, según la encuesta de El Comercio-Ipsos.

¿Cómo es posible pensar entonces que ambas encuestas fueron realizadas en Perú y de manera casi simultánea si los resultados son tan diferentes? Podemos analizar una serie de hipótesis como tamaños de la muestra, población entrevistada, metodología de las preguntas etc., pero la respuesta es más simple. Las encuestas muestran el candidato que más le conviene que gane a tal o cual grupo de medios. No podemos olvidar que un medio como el Grupo El Comercio cobró 73 millones de soles al Estado por publicidad solamente en los últimos 2 años y un aproximado de 422 millones de soles en los últimos 18 años. Así que no podemos confiar en la “imparcialidad” o “profesionalismo” de las encuestadoras.

Sin embargo, sí podemos sacar algunas conclusiones del panorama general que nos revelan las encuestas. Por ejemplo, podemos deducir que los caviares representados por el Partido Morado de Julio Guzmán y el Presidente Sagasti y el Partido Somos Perú de Daniel Salaverry y el expresidente Martín Vizcarra están totalmente desprestigiados y por eso su bajo nivel en las encuestas. Guzmán tiene 4% en la encuesta de El Comercio, previsiblemente más alto que en la encuesta de CIT con 1.7%. En el caso de Salaverry (delfín de Vizcarra) tiene 2% de intención de voto en la encuesta de El comercio y 2.4% en la encuesta de CIT.

Otra de las conclusiones que podemos sacar de esta encuesta es que a Lescano no lo asocian con el expresidente y supuesto golpista Manuel Merino, a pesar de que ambos pertenecen al mismo partido político, Acción Popular. A mi entender, esto también demostraría que las marchas organizadas en contra de Merino hace unos meses no contaban con el “gran respaldo popular”, como nos quisieron vender los mismos medios que hoy en día apuestan por Lescano como su candidato favorito. Aquellas marchas, básicamente fueron organizadas y dirigidas por un reducido grupo del Partido Morado (los caviares) quienes contaban con el apoyo del expresidente Vizcarra (misma línea ideológica). Con ayuda de las redes sociales y de un envidiable apoyo de algunos grupos de medios, como El Comercio y RPP, empujaron a los jóvenes de la llamada Generación del Bicentenario para que generen el caos y la violencia, presionando al débil Gobierno de Merino a renunciar.

Lo más rescatable que yo puedo identificar es el hecho de que el pueblo peruano ha entendido que no podemos tener otro gobierno de izquierda y por eso las encuestas muestras una tendencia hacia la derecha, representada por López Aliaga y Hernando de Soto y en alguna medida por Urresti.

Hemos sido el país que ha tenido la cuarentena más larga y más estricta en todo el mundo y aun así hemos estado en los primeros puestos del mundo en mortalidad por millón de habitantes. El Gobierno de Vizcarra quebró al país cerrando la economía durante meses, aplicando medidas equivocadas a pesar que la evidencia así lo indicaba. A causa de las medidas tomadas por Vizcarra el Perú entró en recesión el año pasado, decreciendo un promedio de -12%. Según datos del INEI durante el segundo trimestre del 2020, 6.7 millones de peruanos perdieron su empleo. Por si esto no fuera poco, Vizcarra nos deja un país endeudado. La deuda pública se incrementó en 105 mil millones de soles o 13% del PBI en los cuatro años de Vizcarra. La deuda pasó a representar del 22% del PBI (S/ 140,000 millones) en el inicio del gobierno de Vizcarra a más del 35% del PBI (S/ 245,000 millones) a fin de 2020.

Y si todo lo anterior no fuera suficiente para nunca más optar por un gobierno de izquierda (por más que Vizcarra nunca fue elegido como presidente), no olvidemos el desastre que ha sido y sigue siendo el proceso de vacunación contra el Covid 19 en el país. Solo basta mencionar la vacunación ilegal de Vizcarra y compañía, la importación de vacunas chinas que no son efectivas contra el virus, la incapacidad de cerrar acuerdos comerciales con los principales laboratorios del mundo para importar la vacuna, el ritmo de vacunación del país que es de 12,000 personas diarias en promedio, cuando países como Chile están vacunando un promedio de 150,000 personas diarias, en Israel llegaron a 200,000 diarias y ni siquiera estamos comparando con Estados Unidos que ha llegado a vacunar dos millones de personas al día.

Como soy un optimista de corazón, además de querer a mi patria, tengo la esperanza  de que estamos viendo una tenue luz al final del túnel que hemos sufrido todos los peruanos durante los últimos cuatro años. Estoy convencido de que estas elecciones pueden cambiar de manera radical el rumbo del país o terminar de hundirlo si sale elegido un candidato populista como Lescano o uno de izquierda como Mendoza. Pero si sale elegido un candidato de derecha, como Hernando de Soto o Rafael López Aliaga creo que podemos volver a soñar con un país que crece en lugar con uno que se destruye. Solamente depende de nosotros tomar esa decisión.

Desde esta tribuna, les quiero pedir a todos ustedes, que seamos los agentes del cambio. Además de votar por un candidato de derecha, ya sea López Aliaga o De Soto, ayudemos a comunicar y transmitir el mensaje que no todo está perdido en el Perú si tomamos las decisiones correctas. Tenemos que desterrar las ideologías de izquierda de nuestro país si queremos ser un país avanzando. De lo contrario, estaremos condenados a la pobreza y la miseria, tal como decía Winston Churchill: “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica de la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”.