Contratos entre Perú y los laboratorios: Caso Sinopharm

Los contratos a nivel general

En setiembre del 2020 el Gobierno facultó al Ministerio de Salud (Minsa) a suscribir contratos, acuerdos y/o convenios con el sector privado que resulten necesarios para el financiamiento, cofinanciamiento o brinde colaboración de cualquier índole para las contrataciones por la vacuna contra la COVID-19. El objetivo del citado Decreto de Urgencia N°110-2020 es para facilitar el acceso y aplicación de las vacunas. Recordemos, que, por esas fechas, el Perú adquiría todas las vacunas a través del Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS). Con este dispositivo legal el MINSA quedó autorizado para negociar con los laboratorios privados.

Después, y hasta febrero del presente año, se han firmado ya cuatro contratos: El primero fue con el laboratorio chino Sinopharm que estipula la compra de 38 millones de dosis que deben entregarse a lo largo de este año.

Otro contrato cerrado fue con el laboratorio Oxford-AstraZeneca por la compra de 14 millones vacunas. Es necesario resaltar que esta vacuna está siendo cuestionada por la aparición de casos de trombosis en personas vacunadas, incluso diversos países europeos han suspendido su uso.

Por otro lado, la ex Canciller, Elizabeth Astete, informó que en virtud del acuerdo con Covax Facility, se aseguraron 13 millones de dosis, para el segundo semestre de este año; además también se rubricó un contrato con el laboratorio Pfizer, que permite la llegada de 20 millones de vacunas más. En total, hasta fines de febrero último, tal cual informaba la presidenta del Consejo de Ministros, Violeta Bermúdez, el Perú tiene firmados acuerdos por un total de 48 millones 200 mil dosis de vacunas contra la COVID-19 con diversos laboratorios extranjeros.

Ahora bien, es oportuno resaltar que aún hay negociaciones con otros laboratorios. Con el de “Johnson & Johnson” para adquirir su vacuna, la cual requiere una sola dosis y se espera la compra de 5 millones de estas. Con el de “Moderna” se negocia la adquisición de 12 millones de vacunas; con el “Gamaleya”, que produce la vacuna rusa Sputnik V, aguardándose culminar una compra de 20 millones; mientras que  con la vacuna en fase de desarrollo de la biofarmacéutica alemana Curevac sigue en lentas negociaciones con el Perú para adquirir 13 millones; y, finalmente con Sinovac y Novavax se confía traer 7 millones y 12 millones, respectivamente, para contribuir a la inmunización.

Respecto a la efectividad de cada vacuna, hay algunas que superan el 90% y el promedio es de 70%.  Las vacunas de Pfizer/ BioNtech y de Moderna, tienen una eficacia de 95%, le siguen las vacunas de Sputnik V (91,6%), Novavax (89,3%), Sinopharm (79%), AstraZeneca (72%), Johnson & Johnson (66%) y Sinovac con 50,4% de eficacia.

Contrato por las vacunas chinas

Es importante recordar que a la par de las negociaciones iniciales con la intención de adquirir las primeras vacunas para el Perú, el gobierno negociaba con Sinopharm y Pfizer; sin embargo del contrato de esta última la ex ministra de Salud dijo que  “se identificaron algunas cláusulas que requerían un análisis más profundo para determinar la compatibilidad con las leyes peruanas y los alcances que puede asumir el Estado“. La falta de acuerdo con Pfizer llevó a las autoridades a buscar otras opciones, como la vacuna del fabricante chino Sinopharm.

Sinopharm

Es necesario partir de lo particular que es “la cláusula de confidencialidad”, pues ésta indica una duración de 10 años, en la cual no se podrá revelar información sobre el contenido del contrato y sobre todo el precio de cada vacuna. Se comprende que el secretismo en el precio de las vacunas es una estrategia de mercado usada por los laboratorios para poder negociar, con los Estados, en función de los recursos de estos; es decir a un país le pueden cobra una cantidad y a otro, una cantidad más baja o alta. Sin embargo, esto no debería ser así, en aras de la transparencia.

El contrato de 25 páginas fue publicado hace algunos días por la periodista Karina Novoa, quien en su blog expresaba que el valor de cada vacuna, a percepción suya era de 20 dólares. No obstante, para este punto es necesario contrastar información. El Contralor de la República, Nelson Shack, en una reciente entrevista comentó que el Ministerio de Economía y Finanzas  (MEF) le había transferido al Ministerio de Salud (MINSA) 94 millones de soles para que paguen, el primer lote, es decir  un millón de vacunas Shinopharm, además agrega que en el Decreto Supremo, que permitió la transferencia, hay dos partidas, una referida a ‘bienes y servicios’, que es el del precio de  la vacuna, y otro que titula ‘otros gastos’, esta se refiere a los gastos respecto a la compra de los seguros y el  costo de traslado de las vacunas; por lo que, es importante aclarar, que de manera oficial, aún no se conoce el precio unitario.

Otro punto que se plantea es que se adquirieron las vacunas considerando sendos ensayos preclínicos -etapa- 1 y 2 hechos en China y  3 -etapa- en el Perú.

Una cláusula polémica se refiere a que, en caso haya alguna disputa sobre el contrato, estas se deben resolver, en primer término, a través de negociaciones; pero de no llegar a un acuerdo esta se resolverá ante la Comisión de Arbitraje Internacional Económico y Comercial de la China en Beijing. Prueba de lo anterior es que en el contrato de Sinopharm en una eventual llegada defectuosa del producto, el Estado del Perú se hace cargo; es más, cubre costos de daños, liberando de responsabilidad al manufacturador.  

Según se conoce preliminarmente, en la página 12 de este contrato establece que, si hay efectos secundarios, al no haber concluido la fase 3 de evaluación, la responsabilidad recae sobre el comprador quien deberá contratar con una compañía aseguradora y cubrir con pólizas de seguros. Para corroborar esto debemos recordar que se publicó la Resolución Ministerial N°198-2021-MINSA y esta determina la “Contratación de póliza de seguro contra posibles responsabilidades derivadas del uso de las vacunas contra el SARS-COV-2”.

El producto se fabrica de acuerdo con las normas chinas de buenas prácticas de

fabricación y de acuerdo con los requisitos nacionales y de bioseguridad pertinentes de China” menciona el aparente contrato leído por Novoa, quien además agrega que ni el gobierno peruano, ni sus instituciones supervisoras han podido revisar los estándares de salubridad; todo esto depende del laboratorio y las normas de bioseguridad de China.

Supuestamente, en la página 17,  se establece que el producto, la vacuna, solo debe usarse en el Perú, ya que no se pueden donar ni vender a otras naciones, generando impedimentos que contrarían a la Organización Mundial del Comerio (OMC).

Estoy persuadido,  que tales contratos son modelos que los laboratorios han tratado de imponer a las naciones que requieren con urgencia contar con tales antídotos ante la letal pandemia, pero evidencian un desbalance que afecta a la soberanía y la equidad, que es propio de una equilibrada y ponderada negociación, que, según ha trascendido habrá contemplado también cláusulas de garantías  a favor del laboratorio abastecedor que -de forma leonina- (todas las ventajas son para una de las partes)- exigían  que se avalara  hasta con las reservas monetarias y también involucrara inmuebles de locales de embajadas del Perú en el exterior, que son propiedad de la nación.

Todo esto, no se condice con compromisos alcanzados a nivel de Naciones Unidas, y, en particular, de la Organización Mundial de la Salud que reconocen a las vacunas, como “patrimonio de la humanidad”; lo cual, en el plano contractual no ha sido reconocido ni respetado, convirtiéndose en una mera transacción de una mercancía, sin el espíritu de cooperación ni solidaridad y menos altruismo humanitario, lo que afecta principios básicos y esenciales del derecho internacional.

Bibliografía