Cajamarca, rica, bella, sin leña

En el año 2019, antes de la pandemia, la región Cajamarca exhibía los más altos niveles de pobreza del país, en promedio, el 37% de pobladores en dicha situación, y pobres extremos el 11,0%, de ellos, según los datos oficiales publicados[1]. Qué ha posibilitado que una región tan rica, tan bella, no tenga leña para cocinar sus alimentos, y experimente altos niveles de pobreza. Pues en parte la gestión de gobierno, nivel regional y local. Una región que ha tenido enormes ingresos por el CANON minero, regalías, FONCOMUN, y otros ingresos que agrandaron su presupuesto, y que con ellos no se haya podido impulsar el crecimiento económico y el desarrollo, nada de ello sucedió. Sabemos que el progreso sólo es posible con una buena gestión pública e incentivos importantes a la inversión privada, que crea empleo. Gran parte de esos recursos terminaron en las garras de la corrupción, circunstancia que también ha pasado en otras regiones del país, con gestiones locales corruptas, son parte de esta secuela de desastres.    

Cajamarca, es una región de nuestro país de hermosos paisajes, riquezas naturales, con su agricultura, ganadería, primera región agropecuaria del país, por el número de unidades agrícolas y pecuarias, con potencialidades en sus derivados lácteos. La minería, con ricos yacimientos minerales, oro y plata, que incluso, en el pasado, le permitió al Inca Atahualpa, ofrecer un pago de rescate por su libertad, de dos cuartos llenos de plata y uno de oro, al conocer de la codicia de los conquistadores, dejándoles el castigo de nunca conocer y obtener el dorado, riqueza anhelada, que estaba bajo los cascos de los caballos de los invasores. Al final primó la traición y sucumbió en manos de los conquistadores cuyo destino era el dominio total del nuevo mundo.

Cajamarca es una región muy bella de extremo a extremo, en su riqueza natural exhibe las tres regiones naturales: costa, sierra y selva, con enormes posibilidades turísticas. El eje turístico Sipán, Baños del Inca y Kuelap, es un circuito promisorio en el norte del país. En su epicentro, la ciudad de Cajamarca, allí el lugar del choque de civilizaciones, un lugar de descanso, que hace regresar a propios y extraños, belleza natural y aguas termales, abundante y sabrosa comida. Amabilidad de su gente, la mayor parte de ella residiendo en el campo, en las áreas rurales, allí en los parajes lejanos.             

Cajamarca, es una región del Perú, con sus singularidades históricas, geografía, sus riquezas naturales que serían el acicate para disminuir pobrezas. Creo, exhibe un futuro promisorio incluso para toda la nación. En su plaza histórica se materializó la captura del Inca Atahualpa, y se dio el inicio de la conquista española, la colonización, expoliación, saqueo, y demás, en quinientos años de historia. Aquellos que hemos nacido cerca de la plaza de Cajamarca, sabemos de ello. Conocemos de la placidez del descanso, del buen paisaje, la buena comida y la posibilidad de progreso, eso te ofrece Cajamarca, hasta ahora. 

Según los resultados de los últimos Censos de Población y Vivienda 2017, el 65,0% de la población cajamarquina viven en el campo, entre olores de eucaliptos, moras y capulí. Con demandas aun por satisfacer, en ya varios gobiernos regionales y gestiones municipales, en los últimos años. A diferencia de lo que pasa en todo el país, donde sólo una quinta parte vive en el área rural, en Cajamarca, dos terceras partes de su población viven con sabor a yerba, en el campo, y es allí donde se concentra la mayor pobreza. Cajamarca, tiene trece provincias entre la costa y el llano amazónico con idiosincrasias especiales, pero con el sabor de una región común en su extensión y colorido, pero aun con carencias de integración territorial.            

Sin embargo, en su gestión regional, hablamos de los últimos diez años, se le vino la noche, cayó en desgracia, que devino en una región postrada, a pesar de sus potencialidades, por los siglos de los siglos. De la noche a la mañana se colocó en la cúspide de los departamentos más pobres del país, que propicia expulsión de parte de su población, muchos emigran tempranamente buscando mejor futuro hacia las regiones de la costa o, de la selva.

Cajamarca merece buena gestión pública, un gobierno promotor, que cumpla con cuestiones básicas, agua y desagüe, establecimientos de salud, fortalecer la educación en infraestructura y recurso humano, seguridad, y que incentive la inversión privada, que genera empresas y trabajo. Cajamarca, hace recordar al país entero en sus demandas, que aun cosquillean a las políticas del pasado. A ello se sumar y apostar por la modernidad, la tecnología, el internet, educando y forjando a los nuevos valores, que añaden al progreso.          

     

[1] INEI Resultados de Pobreza monetaria, 2019. Lima, mayo 2020.