Todos somos el Perú

A raíz de las infelices declaraciones del presidente Francisco Sagasti, quien dijo “Piura tampoco es el Perú” y de la entrega de 9,360 vacunas que fue consideraba una burla; el Gobierno Regional declaró persona non grata al Mandatario, ello en medio de la grave situación que vive esa región a causa de la pandemia.

Según el pronunciamiento del Gobernador Regional Juan Díaz Dios, en una reunión del 19 de abril con el Ministro de Salud, Óscar Ugarte, se determinó la entrega de 81,236 dosis de la vacuna Pfizer y se esperaba la llegada de por lo menos la mitad; sin embargo solo llegaron a entregarse las 9,360 vacunas antes mencionadas. Si consideramos que la región Piura tiene una población de más de 1.9 millones de personas, entendemos perfectamente la molestia de las autoridades.

¿Cómo es que hemos llegado a esta situación de completo abandono en el tema de la pandemia por parte del gobierno central? Mientras en países como Israel ya no es obligatorio usar mascarillas en lugares abiertos y el Gobierno ha lanzado una campaña de “sonriamos nuevamente” con más del 65% de la población vacunada, en Perú las autoridades han anunciado la obligatoriedad de usar doble mascarilla y sugieren añadir  protector facial. Ello, además de una serie de medidas restrictivas como la inamovilidad social obligatoria los domingos, el toque de queda a partir  de las 9 pm; el cierre de gimnasios, casinos, clubes deportivos etc. (aunque pocos días después, dieron marcha atrás por las protestas de sus trabajadores), la reducción del aforo en centros comerciales al 20%, en restaurantes al 30% y la reducción del aforo en tiendas de abastecimiento de productos de primera necesidad al 40%. El Perú solamente tiene 2.47% de su población vacunada, lo que representa aproximadamente 700,000 personas.

Así, mientras en algunos países se empieza a ver la luz al final del túnel, en el Perú cada día estamos peor y muere más gente a causa de la ineptitud de nuestras autoridades.

Lejos de asumir su responsabilidad ante el colapso en el cual nos encontramos, el ministro Ugarte considera “que el hecho que peruanos con posibilidades económicas viajen a otros países, como Estados Unidos para poder vacunarse contra el coronavirus, refleja las desigualdades de nuestra sociedad”.

No señor ministro, no le eche la culpa a la sociedad. Lo que esto refleja es la ineficiencia e ineptitud del Estado y de sus autoridades, encabezadas por Sagasti y con usted como Ministro de Salud, que no son capaces de implementar un programa de vacunación como lo están haciendo otros tantos países en el mundo para salvar a sus compatriotas del coronavirus.

Nos quieren hacer el cuento de que la escasez de las vacunas es la culpable de que no puedan vacunar a más personas, pero desde aquí demostraremos a través del análisis de los datos que ello es una mentira más de las tantas a la que nos tienen acostumbrados.

Hace unas semanas, la Contraloría anunció que el precio pagado por las vacunas chinas de Sinopharm fue de 26 dólares aproximadamente (94 soles) por cada dosis. Comparemos este precio con los 13 dólares que cuesta la vacuna de Pfizer y entenderemos porqué el corrupto Gobierno de Martín Vizcarra estaba tan ansioso por comprar las vacunas chinas, en lugar de todas las demás que hay en el mercado.

Algunos dirán que ante la emergencia sanitaria que vivimos, estuvo justificado pagar un precio más alto. Estoy de acuerdo con esta apreciación siempre y cuando el mismo Gobierno de Vizcarra no haya sido el creador de esta escasez. Pongamos el ejemplo de Israel una vez más. Israel llegó a un acuerdo con Pfizer (una vacuna con una efectividad del 95% versus la de Sinopharm con 40%) para comprar cada dosis de vacuna a 23 dólares, con la condición de que Pfizer se debía comprometer a entregar la cantidad de vacunas suficientes para inmunizar a toda la población del país (cosa que finalmente está sucediendo). ¿Podemos culpar a las autoridades israelíes de pagar este sobreprecio? Por supuesto que no. Mientras tanto en el Perú, hasta el propio Vizcarra se ha infectado de Covid a pesar de estar vacunado con su “eficiente” vacuna china. 

Pero no solamente la adquisición de las vacunas ha sido y sigue siendo un desastre en el país. Desde que empezó la campaña de vacunación, se ha inoculado un promedio de 15,000 personas diarias. Aunque no nos podemos comparar con países como Estados Unidos, que tiene un ritmo de vacunación de 3 millones de personas al día, o Israel que vacunan a 300,000 personas diarias; creo que podríamos tomar como ejemplo a Chile, en donde tienen un ritmo de vacunación de 100,000 personas diarias, habiendo llegado hasta las 200,000 en algunos días. A nuestro ritmo nos tardará cinco años en aplicar solamente la primera dosis a toda la población del Perú.

¿Creen que exagero o soy demasiado pesimista? Mientras en Perú el MINSA vacuna sin ninguna urgencia de 9am a 4pm los fines de semana, en países como Estados Unidos vacunan todos los días de la semana, incluyendo domingos y feriados desde las 7am a las 7pm y en Israel llegaron a vacunar los 7 días de la semana las 24 horas del día en las primeras fases de vacunación.

Si queremos vacunarnos en Estados Unidos, solo basta con ingresar a la página web de una de sus cadenas de farmacias como CVS, Walmart, Walgreens o un par de supermercados como Publix o Winn Dixie para poder hacer una cita en línea y que nos vacunen en los próximos días. En el día y hora de la cita, el interesado se tiene que presentar solamente con su DNI y esperar unos minutos a que le toque su turno para vacunarse. En menos de treinta minutos, se le coloca la vacuna y se le entrega su tarjeta de vacunación en donde ya está registrada la fecha para la segunda dosis. Mientras tanto, si queremos vacunarnos en Perú tenemos que esperar a cumplir 80 años y además de eso debemos tener suerte de que el MINSA no se haya olvidado de incluir las jeringas en el kit de vacunación, como sucedió hace unos días en el complejo deportivo Torre Tagle en Pueblo Libre.

Pero si pensamos que ahora estamos mal, recordemos   aquel dicho que reza: “siempre se puede estar peor”. Solamente basta escuchar las declaraciones que brindó Pedro Castillo a una periodista colombiana cuando le preguntó cuál sería su estrategia de vacunación en caso salga elegido Presidente. Al mismo estilo Cantinflas, Castillo básicamente no supo qué responder y terminó echándole la culpa a las “transnacionales explotadoras” por la situación calamitosa que sufrimos hoy en día.

Recordemos lo que dijo la primera ministra de Inglaterra, Margaret Thatcher, la Dama de Hierro: “Todo izquierdista es un incompetente y fracasado que cree que las personas de éxito le deben algo”.