Keiko al abismo

En la última encuesta de La República, elaborada por el Instituto de Estudios Peruanos, el candidato comunista Pedro Castillo aparece como ganador con un amplio margen de 41.5% contra un lamentable 21.5% a favor de Keiko Fujimori. Un 21.2% de los encuestados votarían blanco o nulo y 13.5% aun no decide o precisa su voto. Keiko Fujimori necesitaría todos los votos blancos y nulos para empatar a Castillo; eso es un imposible, antes un absurdo.

La estrategia del ‘terruqueo’ no funciona. Alguien debe decirle a los directores y dueños de medios de comunicación que la batalla ideológica es entre el capitalismo democrático y el comunismo dictatorial, entre el progreso y la miseria. En vez de entrevistar a Benedicto Jiménez o Marco Miyashiro, dedicando interminables reportajes sobre hechos ocurridos hace tres décadas en un contexto completamente anacrónico, deberían entrevistar a los venezolanos que dejaron sus vidas, familias, carreras y empresas por venir al Perú a lavar las lunas de los autos, con la esperanza de que algún temerario conductor baje el vidrio y le regale unos cuantos céntimos.

Me atrevo a decir que la campaña ideológica tampoco es el rumbo a la victoria. El peruano no entiende de ideologías y tampoco le importan. Keiko debería estar hablando de las necesidades reales del Perú de hoy: instalar plantas de oxígeno, vacunar a los peruanos, creación de empleos masivos, eliminar el hambre que ha acechado a tantas familias desde la llegada del coronavirus.

El Comercio y La República nuevamente son los responsables de todo esto. Se debe a que un candidato de derecha religiosa amenazaba dicho oligopolio mediático y a la generosa publicidad estatal que se traduce en millones de soles a estas empresas quebradas a cambio de no criticar al presidente de turno (más conocida como “mermelada”).

Días antes de la elección, El Comercio e IPSOS (encuestadora financiada por El Comercio) deciden colocar al candidato López Aliaga en octavo lugar —el mismo candidato que luego terminaría en tercer lugar, tan solo un punto porcentual debajo de Fujimori. Muchos simpatizantes de López Aliaga optaron por votar por otro candidato ya que ‘Porky’ parecía no tener ninguna oportunidad de llegar a la segunda vuelta.

López Aliaga hubiese arrasado contra Castillo en una segunda vuelta si no hubiese sido por una guerra sucia llevada a cabo por los grandes grupos de medios de comunicación y quizás si Keiko Fujimori no se hubiese robado algunos votos —como lo vimos con el personal de la ONPE llenando votos en blanco en las calles de Piura (donde obtuvo mayoría) o en esos escandalosos videos donde las fichas de votación ya estaban marcadas a favor de Fuerza Popular.

Es una lástima tener que volver a elegir a la misma mafia que tantos años nos sigue tomando sacar del sistema y de nuestras instrucciones para que nuevamente las siga corroyendo y corrompiendo. Irónicamente, quien más daño le hace al Perú , con su ambigüedad, es Hernando de Soto, el candidato de los ‘millenials’, qué quizás esté negociando al mejor postor, como ya antes lo hizo con Gadafi.