En memoria al intelectual Rafael Roncagliolo Orbegoso

Rafael Roncagliolo se hizo conocido más allá de nuestras fronteras por ser un científico social que estaba convencido del especial valor de los intelectuales para lograr la solución de los complejos problemas que afectan las sociedades. Lo demostró con su protagonismo en varias entidades como DESCO, IDEA; así como en la práctica, con su valiosa participación en el Acuerdo Nacional. También fue Secretario Ejecutivo de Transparencia Como lo sintetizó   el Canciller Allan Wagner, Rafael Roncagliolo se destacó por la búsqueda de consensos a nivel nacional, regional y hemisféricos, así como por la promoción de la democracia.

Me es grato recordar ahora que con Roncagliolo Orbegozo compartimos en la Universidad de Lima, así como en la Academia Diplomática del Perú donde ambos dictamos clases.  Además perteneció a la élite de la Universidad Católica, al posgrado de Sociología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y fue invitado en la Université du Québec à Montréal, la Iberoamericana de México y la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. 

Tuve oportunidad de volver a presenciar su amplio caletre cuando viajamos a Nueva York a una sesión especial de la ONU. En la que muchos delegados, especialmente latinoamericanos, le expresaban gran respeto al intelectual y entonces Canciller Roncagliolo .  Recuerdo en esa ocasión  me sorprendió con su enorme memoria “A ti Ernesto te conozco hace más de sesenta años. Posiblemente no te acuerdas porque yo tendría 12 años y tu ocho. Fue cuando tu padre nos alojó en la selva:  Viajemos hasta ese lugar un grupo de alumnos del Colegio Inmaculada. Tu papá nos contó cómo fue la Segunda Guerra Mundial, experiencia que él vivió y esos relatos me impresionaron y alientan mi lucha por la paz”

De otro lado Roncagliolo tenía muy en claro que los vínculos culturales con España, ocupaban un primer orden en las relaciones bilaterales. Es así como tuvo a bien, estando el en funciones de embajador, hacer la presentación de mi libro titulado “Isabel de los Mares, primera embajadora en Américas”, oportunamente en la Casa de las Américas en Madrid.  Esta novela histórica recuerda lo que fue la primera empresa internacional de éxito que formaron conjuntamente españoles y peruanos. Rafael, con razones de sobra, se sentía muy orgulloso de Santiago, que había alcanzado gran éxito como escritor en España.  Después del acto cultural el embajador Roncagliolo le dijo a un reportero “soy simplemente el padre del famoso escritor”

A Rafo lo cito en mi último libro “Nuestra Constante Lucha.” El título de esta novela puede resumir también la vida de este hombre valioso. Pese a las malas jugadas que le hacia la salud, mantenía siempre una mente lúcida y una voluntad firme para poder, con simpatía y amabilidad, hacer trascender sus convicciones, ahora más útiles que nunca. Destaco ahí la siguiente frase que puede ser su pensamiento para la posterioridad “la desigualdad ostentosa e insoportable acarrea la pérdida de legitimidad de las democracias, cada día menos democráticas, y que emerge un nuevo paisaje mundial, ya no de bloques rígidos, sino de tableros múltiples (económico, militar y político), con partidas simultáneas, jugadores diversos, distintas formas de hegemonía y diversos niveles regionales y globales. «sin un bloque unido no vamos a ninguna parte. América es, de lejos, la región más desarticulada del mundo. Nuestra política exterior debe estar en la era digital, que cambiará todo, incluso las formas de ejercer la diplomacia».

 Rafo estaba dotado de una gran inteligencia. Un estilo que conocí con Pérez de Cuellar con quien trabajé muchos años, de hacer sabias recomendaciones con gran sutileza Un embajador experimentado, lo definió con estas palabras “era un hombre que sabía escuchar, y luego hacer preguntas con tanto acierto, que uno terminaba asumiendo sus propuestas como si fueran ideas nuestras. “