La economía, en prioridad

El país está sumergido en una decisiva contienda electoral. Dos posiciones antagónicas quieren llevarse el favor popular y ejercer mandato por cinco años. Cualquiera sea el resultado, la opción ganadora deberá hacer frente a la emergencia sanitaria y atender un serio problema por resolver: reactivar la economía, maltrecha por el impacto negativo de la pandemia del Coronavirus, que va dejando graves secuelas. En el año 2020 el PBI peruano se redujo en 11,1%,[1] la peor cifra de los últimos 31 años, recordemos que en el año 1989 la economía cayó en 12,9%, en el primer gobierno de Alan García, tras crisis inflacionaria y recesión, desde ese año no habíamos visto caída tan grande en la economía, hasta el año de la pandemia.

En el 2020, los efectos de la crisis sanitaria en el empleo fueron muy duros, 2,2 millones de trabajadores pasaron a la inactividad, perdieron su empleo. Y, la masa salarial, que representa la sumatoria total de las remuneraciones de trabajadores dependientes e independientes, en actividades principales y secundarias, se redujo en cerca del 30,0%. Tamaño forado heredará el nuevo gobierno, justo en el año del Bicentenario de nuestra independencia. Por tanto, a dos siglos de vida republicana, el país tiene el reto de recuperar lo perdido, atendiendo lo sustancial en prioridad, y ello es la reactivación económica, luego todo lo demás.

¿Qué hacen los países igualmente golpeados, para salir de la crisis económica que va dejando la emergencia sanitaria? Pues, las economías del mundo, al margen de las diferencias ideológicas, que existen, y las diferencias relativas en las capacidades para afrontar el remesón, vienen implementando medidas de política económica para recuperar lo perdido, primero, y luego activar la economía y crecer sostenidamente, no existe otro camino. La economía pesa mucho en la vida de los pueblos, incluso condiciona a la política. Estados Unidos, China, Rusia, los países europeos, han impulsado acciones de política económica para recuperarse de un año difícil, impregnando una enorme liquidez a sus economías.

En el país, ¿A qué se debe echar la mano?, pues a la inversión pública, con obras de toda dimensión y posibilidad, que permitan recuperar el empleo perdido. Y posibilitar que la inversión privada, propia y extranjera, siga su curso natural de dinamizar la economía, generar empleo y cubrir los requerimientos de bienes y servicios que se demandan internamente y también externamente, que hace bien. El crecimiento económico redujo la pobreza en el Perú, que por la pandemia debe haberse incrementado sustantivamente. Pues este razonamiento elemental, será el centro de la política futura, sin estabilidad económica y crecimiento, cualquier acción de política será estéril y chocará contra el muro de una cruda realidad. Después de ello, acercar el Estado a la población es primordial, en infraestructura y servicios básicos universales a todos los peruanos.

En un escenario de grandes demandas de inversión, de empleo, de ingresos que permitan el consumo de las familias, la prioridad de impulsar la rueda de la economía es lo principal. Cualquiera de las opciones políticas en contienda no puede soslayar la realidad. De allí, hacia adelante todo será posible, primero es el estómago luego la ideología que ayuda a posibilitar un futuro promisorio, en democracia, libertad y derechos. ¿Será esta la prioridad?, estimo que sí, sin embargo, si otras son las prioridades, el país se verá muy afectado y entrará en una tormenta de imprevisibles consecuencias. El Perú del Bicentenario merece una luz de esperanza y de progreso, que venza a la pobreza y aperture posibilidades de desarrollo para 33 millones de pobladores, que es la población del Bicentenario.

Vivimos momentos de incertidumbre, un proceso electoral en ciernes, que aún no se dilucida, votar a si sea tapándose la nariz, pero elegir por la estabilidad que lleve al progreso. La angustia de una crisis sanitaria que no se detiene, contagios, muertes, que nublan nuestro espacio más cercano. La pandemia nos golpea, pero hay que sobrevivir, salir adelante, las personas necesitan llevar alimento a sus hogares. El empleo, se espera se recupere en los meses presentes. El país ya no soporta la angustia del cierre de la economía, tenemos que vivir, trabajar, dar sentido a la vida cotidiana. En este escenario, la política deberá privilegiar el crecimiento económico, sin espantos de ninguna clase.       

[1] INEI Informe Técnico del PBI Trimestral, 2020, febrero 2021.  Informe del Empleo Nacional, a diciembre 2020, febrero 2021.