Percepciones: pagar la factura

El Gobierno izquierdista del Perú pronto dejará de serlo cuando entregue el mando político a quien salga elegido el 6 de junio. A partir de ese momento se le juzgará por su actuación, que acarrea también las de sus predecesores inmediatos.

El Gobierno incluye a dos poderes del Estado porque el Legislativo es autónomo -no sujeto a mandato imperativo- y al Poder Electoral, vale decir: JNE, JEE, ONPE y RENIEC, donde la candidata a la vicepresidencia del candidato comunista Castillo, ejerce una jefatura; todos ellos además con clara inclinación izquierdista.

Es factible que sean denunciados ante la Corte Suprema y la Corte Penal Internacional por múltiples delitos, siendo los más serios negligencia y genocidio, las causas son conocidas y los personajes que los cometieron también.

Hay un precedente para recurrir a la Corte Internacional y es que para su creación se tomó como fundamento lo ocurrido en Serbia.

Los comunistas de la Unión Soviética forjaron un nuevo país en Europa del Este llamado Yugoslavia con Croacia, Eslovenia, Montenegro y Serbia, juntando a la fuerza a pequeños países de 600 mil a un millón de habitantes y poniéndolos bajo la égida de un tal mariscal Tito, supuestamente para liderar una tercera vía política no alineada.

Todo resultó una patraña y un gran fracaso, de modo que cuando en los años 80 del siglo pasado se hizo evidente la quiebra de la Unión Soviética y su abandono y retirada de los países ocupados por sus políticos y fuerzas militares, esos países casi automáticamente recuperaron su libertad, con excepción de Serbia, donde se desató una cruenta guerra civil porque los políticos y militares comunistas se negaban a entregar el poder.

Derrotados éstos se formó una especie de tribunal de Nüremberg, similar al instalado al fin de la Segunda Guerra Mundial. Con esa base se les sentenció a penas durísimas. Como consecuencia de ello se formó la CPI, respaldada por la mayoría de países europeos y muchos otros, entre ellos el Perú.

Los gobiernos peruanos de los últimos once años especialmente han sido catastróficos. Los peores fueron los más recientes, liderados por Vizcarra y Sagasti, que hicieron retroceder al Perú 40 años en el excepcional desarrollo y progreso que estaba alcanzando desde la última década del siglo XX.