Smart power del estado peruano

Smart power significa poder inteligente y, en el marco de las relaciones internacionales, hace referencia a las combinaciones de estrategias de poder duro y de poder blando de un determinado Estado.

Este concepto fue defendido por el Center for Strategic and International Studies como «una aproximación que destaca la necesidad de una armada fuerte y organizada, así como también el establecimiento de todo tipo de alianzas y de asociaciones, tanto entre países como entre instituciones, y a todos los niveles, con el fin principal de extender la influencia estadounidense, y de apoyar la legitimidad y el prestigio del poder americano».[1]

En ese marco, presentamos algunos elementos de aproximación a un smart power del estado peruano, evidenciando tanto los elementos que son fortaleza, así como los elementos que constituyen aún nuestras debilidades por superar.

En cuanto al posicionamiento económico, debemos decir que el país se viene recuperando frente a esta pandemia de la covid-19 con una fortaleza humana que se refleja en su motor económico. Esto se puede constatar en las estimaciones de recuperación consideradas por el Banco mundial para el Perú en el 2021, fijándolo en un 7.6%, después de una caída estimada del 12%. Y reconociendo la labor de los diferentes gobiernos que mantuvieron una prudencia fiscal permitiendo tener las cuentas del gobierno peruano en orden y listas para cualquier fluctuación en el contexto internacional, como pasó con los precios de los commodities. EL FMI señala que los puntos fuertes de esta recuperación económica se amparan en la reactivación de las actividades industriales y cómo los precios de los metales industriales vuelven a su equilibrio, especialmente el cobre.

Asimismo, cabe relievar que el Perú se ecnuentra en una apertura permanente para atraer inversiones y comercio, a través de los foros internacionales y de los acuerdos bilaterales y multilaterales. Recordemos los beneficios que nos trajo los Tratados de Libre Comercio (TLCs) que repercutieron positivamente en nuestra economía y principalmente para la agroindustria, en especial para las Pymes y Mypimes. Similar impacto tendría el Tratado Integral y Progresista de la Asociación Transpacífico o TPP-11, el cual aguarda la aprobación parlamentaria. Asimismo, no hay duda de los notables beneficios provenientes a la pertenencia de Perú a foros internacionales como APEC, PBEC, PECC, FOCALAE, a la Alianza del Pacífico.

En cuanto al rol del Perú en la seguridad regional, podemos decir que nuestro país siempre ha respaldado las causas justas, como el apoyo a la Argentina en el caso de las Malvinas. Desde luego, con dicho país las relaciones fueron mejores hasta el incidente de la venta de armas a Ecuador. Con los Estados Unidos las relaciones se mantuvieron bien, pero con Inglaterra se enfriaron durante un tiempo.

Asimismo, el Perú contribuye con contingente militar a las misiones y operaciones de mantenimiento de paz y seguridad de las Naciones Unidas, y varias de estas se desenvuelven en América Latina, como en el caso de Haití.

En cuanto a la promoción de nuestra cultura, cabe resaltar que tenemos una de carácter milenaria, pero que falta explotar en el mundo. Nuestras arquitecturas incaicas y preincaicas, a los que se suman sus costumbres, prácticas, gastronomía y tradiciones, son atractivos que aún no vemos reflejados para beneficio de todas las regiones del Perú.

Respecto al impulso del turismo, creemos que se está haciendo el esfuerzo. La pandemia ha interrumpido dichos esfuerzos, pero tenemos que incentivar, crear promociones para alentar ese sector que se ha visto muy golpeado, hasta ahora. La promoción debe incluir al turismo nacional como el internacional.

Por otro lado, respecto al entorno institucional del Perú, demos señalar que existe un pleno Estado de derecho en el país, con una vigente separación y equilibrio de poderes. Lamentablemente, en los últimos años ha habido un enfrentamiento innecesario del Parlamento contra el Ejecutivo.

Pese a lo señalado ut supra, el Perú es democrático. Si bien tuvimos mal experiencia con los últimos Congresos, eso enseñará a las personas a elegir mejor en una próxima elección. En el Perú hay elecciones generales democráticas cada cinco años y hay una cierta estabilidad democrática, con sus desafíos por enfrentar y mejorar.

En 1940 el maestro Jorge Basadre manifestó que en el Perú se daban las diferencias sociales abismales y el Estado empírico. Veamos la segunda expresión. Ya era evidente que la Administración Pública, no era ni confiable ni eficaz y tras 80 años confirmamos -en el medio de una letal pandemia- que no es efectiva, debido a que con raras excepciones (Relaciones Exteriores, Fuerzas Armadas, RENIEC, Contraloría, BCR) la institucionalidad es inoperante, defectuosa y corrupta.

Claro que ha habido esfuerzos por hacer cambios, por mejorarla, pero hemos sido incompetentes, porque siempre se han atendido designaciones a dedo que no saben cumplir con las exigencias de una gobernabilidad pública más demandante y más frustrada. Sin embargo,  no puedo dejar de mencionar a SERVIR, que reemplaza en cierta forma al INAP, que está empeñado en lograr formalizar una administración nacional que requiere, como mínimo de 800 funcionarios de primer nivel y con un lenguaje común y métodos similares.

No obstante, la idea al ingresar de un nuevo gobierno se basa en la convicción de que es parte de un botín, que debe repartirse entre los miembros de la fuerza política o partido elegido y por ende triunfante, sin tener en cuenta la meritocracia.

También es cierto que los recursos públicos no son utilizados tan eficientemente como quisiéramos, pues en plena pandemia hemos visto varios casos de corrupción en las compras y adquisiciones, desde diversas entidades estatales; así como una falta de ejecución en el gasto, desde los gobiernos regionales y locales. Por tanto, no se está utilizando eficientemente los recursos.

Asimismo, debemos señalar que las pocas empresas de prestigio con capital nacional se han visto envueltas en casos corrupción o en deficiente servicio de calidad. Es un tema para reflexionar desde el sector empresarial.

Por otra parte, si bien es cierto que hay estabilidad y seguridad jurídica en el Perú, también hay casos de monopolios o concertación de precios que son materia de análisis y que debe corregirse.

De otro lado, estimo que el Estado peruano tiene un plan para desarrollar la marca país. Y hasta tenemos un logo de la marca país, pero esta marca debe empezar de adentro hacia afuera, de modo que todos nosotros, tanto los de arriba como los de abajo, nos sintamos identificados con ello. Y a partir de allí desarrollar dicha marca hacia fuera.

Los peruanos en general somos hospitalarios y cálidos. Lo hemos demostrados con los migrantes que han venido al Perú. Lastimosamente, hay inmigrantes que no se han hecho querer por dedicarse a hacer daño al prójimo.

Desde luego que el Perú es un país recomendable para vivir, porque, además, tiene una variedad de climas que cualquiera del mundo puede adaptarse al ambiente que esté acostumbrado. Además por la calidez del peruano.

Respecto al tema de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs), debemos indicar que el Perú estatal y el empresarial, andan rezagados en las TICs, debido a que nuestro desarrollo tecnológico no ha marchado con la suficiente capacidad para acogerse a la revolución científica operada en dicho sector a nivel mundial, en las dos últimas décadas. Si aún no tenemos carreteras adecuadas, menos tenemos fibras ópticas modernas y de última generación.

Un país como el nuestro, con las tres regiones naturales, debería disponer de una conectividad tecnológica adecuada y de fácil acceso.

Por supuesto que el Estado ambiciona tener un Gobierno Digital (existe en el Premierato una Secretaria de Gobierno Digital que no ha mostrado ni eficacia ni eficiencia en la actual pandemia) y que el empresariado ha avanzado mucho más por su nivel competitivo y exigencias del mercado y los usuarios.

Es mucho lo que se debe hacer y los pendientes para evolucionar en tales técnicas fundamentales para el desarrollo nacional, educación, seguridad, salud, entre otros rubros.

Más aun, debemos resaltar que se debe dar un salto cualitativo, para además de superar las vías que son usadas por varios millones de peruanos, lo que genera congestión y mala calidad de trasmisión, lo que podemos remontar y  lograr a través de la vía satelital, ya que así se puede obtener la calidad y ampliación de los sistemas de TICs a nivel nacional e internacional, que nos son urgidas por la población.

Respecto a la educación, cabe indicar que tiene que haber una reingeniería en el sistema educativo peruano. El país se ubica en el puesto 64 de 77 países, según el último informe del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes PISA 2018 (por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Finalmente, en cuanto al emprendimiento del peruano, cabe destacar que somos emprendedores e innovadores, pero se requiere más apoyo del Estado en la generación de capital y capacitaciones, así como apostar decididamente por mejorar y de forma significativa la ciencia y tecnología.

* Jurista y diplomático

[1] Center for Strategic and International Studies. (2007). «CSIS Commission on Smart Power: A Smarter, More Secure America».