¡Que viva el Perú carajo!

El domingo por la noche, los peruanos recibimos mediante el “Flash Electoral” los primeros resultados a boca de urna de las elecciones. Estos resultados daban como ganadora a Keiko Fujimori por un estrecho margen sobre Pedro Castillo. En las horas y días siguientes hemos sido testigos como los resultados se han invertido por un estrechísimo margen que no da un ganador final (al cierre de esta columna, la noche del lunes).

Luego del anuncio de los resultados, vimos por los diferentes canales una larga lista de analistas políticos hablando del proceso electoral y del triunfo de la democracia en esta elección.

Debo decir que estoy totalmente en desacuerdo con estos que se dicen llamar politólogos, pero que más parecen lobistas. Considero que el verdadero ganador de este proceso electoral (si se confirma como ganador a Keiko) es el espíritu de lucha del peruano. Y no de la democracia débil y manipulable que tenemos.

Cuando hablo del espíritu de lucha de los peruanos, me refiero a los peruanos que saben ganarse el sustento con su trabajo y no a los cientos de miles que viven de manera parasitaria del Estado. Me refiero a los emprendedores, a los micro empresarios, a las amas de casa, a los campesinos, a los artesanos y en general a todos aquellos que con su propio esfuerzo sacan adelante a sus familias sin esperar un bono o una limosna del gobierno y que lo único que pedimos es que nos dejen trabajar.

La “democracia” es una idea muy noble y altruista que no sirve de nada si no sabemos cumplir con nuestros deberes y exigir nuestros derechos al Estado.

Está de moda hablar de democracia entre la generación del bicentenario; sin embargo ninguno de ellos vivió la barbarie terrorista de los ochenta y noventa, ninguno de ellos tuvo que sufrir la híper inflación del Gobierno de García, ni el shock económico de Fujimori. Pero la democracia no es más que una palabra sin contenido para los campesinos de los Andes que han sido abandonados por el estado, o para los pueblos indígenas de la selva que no existen para el resto del país. No dejemos que culpen al modelo económico por este abandono, cuando los culpables son los políticos y burócratas, la mayoría izquierdistas, que poco o nada han hecho por ellos.

Esta democracia sin garra, ha sido ciega, sorda y muda ante el crecimiento de los movimientos radicales de izquierda que se han infiltrado en todos los estamentos del Estado para lograr lo que no pudieron hacer por las armas, tomar el poder. Así vemos cómo los izquierdistas han infiltrado el Ministerio de Educación a tal punto que han logrado reescribir la historia del país durante los últimos 30 años.

Nuestros niños y jóvenes no saben del terrorismo que vivió el Perú en los ochenta y noventa, ni siquiera saben quién es Abimael Guzmán. Del mismo modo una gran parte de colegios y universidades privadas se han visto copadas por los caviares y los “progres”, quienes con su agenda personal les lavan el cerebro a los jóvenes hasta el punto de radicalizarlos en su forma de pensar.

Los izquierdistas han tomado el Ministerio de Trabajo hace ya muchos años, convirtiendo nuestra legislación laboral en la más rígida e ineficiente el mundo. Del mismo modo han copado la gran mayoría de las instituciones tutelares de la “democracia” como el Poder Judicial, la Fiscalía, el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo y por supuesto el Congreso. Ni qué decir del poder ejecutivo durante los últimos cuatro años con Vizcarra y Sagasti.

Pero allí no queda la cosa. Los izquierdistas y en especial los caviares han tomado casi todos los medios de comunicación de una manera u otra ¿Alguien puede negar que el Grupo El Comercio parecía la agencia de relaciones públicas de Vizcarra o que La República era la encargada de realizar la campaña proselitista de Castillo? Ni qué decir de los cientos de “periodistas” que están al servicio del Gobierno como si se tratara de funcionarios públicos (sus familiares ya son funcionarios públicos o consultores del Estado).

Desde este espacio pregunto: ¿cómo ha sido posible que el Estado no defienda la democracia y haya dejado que procesados o condenados por terrorismo hayan sido elegidos congresistas? Imagínense qué pasaría si un nazi se postulara al congreso de Alemania. Existen disposiciones especiales en Alemania que penalizan la negación del Holocausto (introducidas en la década de 1990) y contra los discursos que justifiquen o glorifiquen al gobierno nazi y sus acciones. ¿Por qué en Perú aceptamos a políticos de izquierda que niegan la violencia terrorista o que Guzmán es un asesino y se postulen al gobierno?

La respuesta es en pocas palabras, que nuestra democracia no sabe defenderse. Las organizaciones de izquierda han copado las instituciones del Estado a tal punto que está mal visto, ser de derecha o siquiera cuestionar las políticas izquierdistas del Gobierno, ya sabemos todos la doble moral que practican ellos. 

De manera personal, quiero dar mi agradecimiento a la verdadera generación del bicentenario. Por supuesto que no me refiero a esos jóvenes que nunca han trabajado en la vida y que esperan que el Estado les dé todo gratis. Me refiero a los adultos mayores, esos jóvenes de espíritu de 60, 70 y 80 años que el día de las elecciones salieron con sus bastones, muletas y sillas de ruedas a votar en masa. Ellos son los verdaderos héroes del bicentenario. Ellos son los que han defendido la democracia, pero la verdadera democracia, aquella que se construye con trabajo y sudor y no sentados detrás de un televisor o marchando y destruyendo la propiedad privada. Ellos nos han enseñado que la democracia empieza con nuestros deberes y no con nuestros derechos. A pesar de no tener el deber de votar, lo han hecho de manera masiva para defender la libertad y nuestro bienestar ante la amenaza totalitaria del comunismo. A ellos mi respeto y agradecimiento.

En esta hora tan oscura nos toca defender voto a voto la voluntad del pueblo ¿Acaso alguno de ustedes no tiene la certeza que los organismos estatales como la ONPE y el JNE (con el izquierdista Salas Arenas como presidente) están haciendo todo lo posible para que Keiko pierda las elecciones y así ellos puedan perpetuarse en el poder con un comunista en palacio de gobierno?

De lo que hemos podido ver, está claro que Castillo y compañía tratarán de impugnar la mayor cantidad de actas que le sean adversas (entiéndase Lima y el extranjero) para que estas no sean incluidas en los votos de Keiko y así ellos puedan ganar, aunque sea por un estrecho margen, pero al fin y al cabo ganar. No seamos inocentes, los comunistas quebrantarán cualquier ley con tal de llegar al poder.

Como dijo Winston Churchill en su hora más oscura “no tengo más que ofrecer que sangre, esfuerzo, sudor y lagrimas”.

¡Que viva el Perú Carajo!

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