Anular todo el proceso electoral

Frente al escandaloso y evidente fraude, obviamente armado por una organización criminal ansiosa por seguir en el poder y que no ha tenido el más mínimo escrúpulo en 1) tergiversar la voluntad del pueblo en la primera vuelta; 2) manipular las encuestas y luego; 3) colocar a su candidato contra la candidata que nadie quería (para así garantizar su votación) 4) Manipular en segunda vuelta, como lo hizo en primera el voto en mesa, lo más correcto sería anular el proceso electoral, Y en paralelo desintegrar a los miembros de la ONPE y el JNE, que el Congreso asuma el control (por la forma tan descarada en la que el Presidente pretende también manipular los resultados electorales) y volver a convocar a elecciones. En la actual situación, más allá de quien vaya a ganar, en cualquier caso será un gobierno ilegítimo y por tanto inestable.

¿Se acuerdan del artículo que escribí sobre “el arte de armar un fraude”? Ahora voy a incluir  a los personajes:

1.- Encuestadoras compradas

La encuesta es una referencia que permite al ciudadano, en muchos casos decidir su voto, si ve que el rival está ganando, va a votar; si no, le preocupa menos (un ejemplo ha sido todo el grupo de gente mayor que ha votado en segunda vuelta contra el comunismo). Pero la encuesta también se usa para distraer  y confundir a la gente. En el Perú, Castillo era un candidato solamente conocido por los grupos de izquierda del extranjero (Argentina, Bolivia, Chile, Venezuela…) Vizcarra y Salaverry.

Las encuestadoras no lo incluyeron en sus aproximaciones previas a la primera vuelta y mostraron una mentira: Lescano (que no tenía posibilidades de salir, fue el candidato que Acción Popular puso  de tonto útil, ninguno de sus candidatos de vuelo, se iba a quemar después del lío que Vizcarra le hizo a  Merino), junto con Verónika (por quien ni los cusqueños votaban), aparecían en primer puesto, y eso era falso, seguidos, por Aliaga, Keiko y de Soto, incluso Acuña. Esto era real, los tres estaban en los primeros puestos pero lo ocultaron.

El objetivo era simple, confundir a la gente para meter al candidato que salvaría a Vizcarra y garantizaría la continuidad encubierta de su desastroso mandato (realmente Vizcarra no solo es incompetente, sino el más torpe de todos, negociar con el terrorismo va  terminar siendo su martirio). Las encuestadoras tenían un objetivo: Dispersar el voto tanto de la derecha como de la izquierda para garantizar que Castillo llegue arriba con muy poca votación.

2.- Fraude en la primera vuelta

Un día antes de la primera vuelta, por las redes los comunistas pasaban el resultado de la encuesta en la que Castillo resultaba con ventaja sobre los demás. Nadie lo conocía (algo inaudito en unas elecciones públicas y libres). Ni la izquierda voto por él, ni la derecha voto por él, ni los verolovers, ni los porkys, ni los keikos….y entonces ¿cómo llegó ahí?. Ahora ya se puede evidenciar fraude en mesa.

Por supuesto, no hubo personeros y controlaron toda la sierra y cuanta mesa vacía encontraron (la orden era ir muy temprano y tomar las mesas). Para este análisis Cusco es interesante: en primera vuelta distribuyó su voto entre De Soto, López Aliaga y Vero, dos de derecha y una de izquierda (en segunda vuelta los de derecha habrían votado por Castillo, jajajajajajaja).

Si la elección hubiese sido algo honesta, el candidato que debía haber pasado a  segunda vuelta era Aliaga y no Keiko, pero ¿quién puso a Keiko? Mis queridos amigos comunistas, no se hagan ilusiones, no fue Keiko la que se puso ahí, ella no cometió el fraude, lo hicieron los mismos que pusieron a Castillo.

Voy a refrescar su memoria: las encuestadoras por vez primera incluyeron antes de la primera vuelta un sondeo en el que se ponían probabilidades de voto para segunda vuelta (algo que considero incorrecto dentro de un sistema electoral y que nadie denunció) y en todos los casos, cualquier candidato contra Keiko ganaba. La publicó el Comercio, (se acuerdan el Comercio, ¿no?, el amigo de Vizcarra, de Odebrecht, Rosa María Palacios, etc, etc). Esa encuesta estaba dirigida al resultado de la segunda vuelta y obviamente ponía en la cabeza de la gente una aparente debilidad de Keiko. Castillo solo podía confrontar a Keiko, cualquier otro lo hubiese ganado sin problema (A Keiko es fácil enfrentarla porque le sacan un montón de cosas que nunca prueban, pero que el pueblo se las cree, porque las dicen los comunistas).

Entonces ¿quién hizo subir a Keiko en la primera vuelta? ¿No es obvio?: Los mismos que metieron a Castillo, traicionaron a Verónika y se burlaron de López Aliaga (recordemos que López Aliaga  impugnó y el JNE no le hizo caso, y nadie salió a marchar para defender esos votos). Ellos decidieron contra quién pelear, eso es ilegítimo.

3.- Fraude en segunda vuelta

En esta etapa nos enfrentábamos a algo completamente diferente: dos candidatos por los que nadie votó (y por tanto nadie entendía cómo estaban ahí, fueron impuestos en un fraude)  puestos por la izquierda de países extranjeros y respaldados por Vizcarra…pero con un adicional, Una sombra del terror.

En esto voy a insistir siempre ¿Por qué a la izquierda latinoamericana le interesa tanto que nos vayamos en caída libre? Quizá por envidia frente a la eficiencia que hemos tenido como país por lo menos en las décadas del ’90 y el 2,000. Desde 2011, cuando la izquierda tomó el control, hemos empezado a caer sin parar.

La “sombra” hizo dudar inclusive  a los de izquierda honesta, pero algunas debilidades son inamovibles. Los que no queríamos a la izquierda (ni siquiera son todos de derecha), estábamos en una encrucijada: principios, frente a experiencia en el terror y eso no nos daba alternativa, el voto por Keiko, era en contra de la izquierda, más que un voto a favor de ella; en cambio el voto de los que optaron por Castillo y sus 20 terratenientes, era un voto de sumisión.

Tan solo comparando los resultados de la primera vuelta, era casi evidente que ganaba Keiko en segunda, pero volvió a pasar lo de la primera vuelta: el fraude en mesa. Este término describe la corrupción de la izquierda de forma explícita. Los Castillistas habían puesto al rival más seguro y pese a ello no le podían ganar, no esperaban las alianzas ni la posición de aquellos que teníamos a Keiko en reserva. Entonces recurrieron al fraude, pero ni siquiera con eso la alcanzaban.

De modo que recurrieron al fraude desesperado: tomar mesas, cambiar cédulas, impugnar aquellas mesas en las que ganaba, hacer “votar” a muertos y a menores de edad… El típico fraude a la venezolana. Lo único que no calcularon es que iban a ser denunciados. En el extremo hasta el Presidente de la República se prestó para apoyar el fraude. Esto ya ha pasado una vez en nuestra historia y lo que sucedió fue interesante.

Hay muchísimas formas de hacer fraude, algunas son casi invisibles en una revisión de un acta o un grupo de ellas, pero la estadística permite hacer otro tipo de observaciones e incluso sin haber estado presente se puede deducir situaciones (hoy en día se usa la estadística para descubrir fenómenos históricos). Un fraude impecable es, desde esta perspectiva, casi imposible. Si partimos del concepto básico ¿En una familia todos pueden tener la misma inclinación política?. Sí, pero en 20 familias no ¿Puede suceder que toda una comunidad vote por un solo candidato? Sí ¿Puede suceder que cinco comunidades voten por el mismo candidato?No, menos en el Perú, en el que hay rivalidades entre las diversas comunidades ¿Puede suceder que en un colegio en todas las mesas el voto esté distribuido y en una, uno de los candidatos tenga cero?No. La proporción siempre será la mismo ¿Puede ser que todo un departamento vote por un candidato en la primera vuelta y por el opositor en la segunda? No. Y hay muchísimas otras formas de detectar un fraude, que no voy a  contar para no volver expertos a los corruptos.

Si se hace por la vía constitucional, creo que el destino está en manos del Congreso (el ente más homogéneo a nivel de representación del país).

No podemos permitir que la izquierda latinoamericana, que ha conducido al fracaso a sus países, pretenda llevar al Perú -que ha sido exitoso por décadas- por el mismo camino.