Si avanza…, retrocede

“Cuando el enemigo avanza, retrocedemos…”, frase atribuida a Mao Tse Tung, el genocida comunista de China. El mismo que inspiró, reclutó y entrenó al profesor Abimael Guzmán, que es el cabecilla de la más fiera banda de delincuentes por motivación ideológica de la historia republicana. Curiosamente en la ramificada estructura del aparato estatal anidan —desde hace muchos decenios— discípulos de ambos promotores comunistas: Del chino, muerto a los 82 años en 1976, y del peruano, de 86 años, preso desde 1992. Una de cuyas excrecencias nos gobierna.

El militante comunista Pedro Castillo cumplirá ya un mes de gobierno, a pesar del resultado electoral que lo dio por ganador —y por todos inesperado— en primera vuelta, con 18.92% (cifra de perdedor para contiendas electorales), y proclamado ganador adjudicándosele el 50.13% de los votos en la severamente cuestionada segunda vuelta electoral (o balotaje). Con consecuencias económicas de lamentar para los pobres del Perú y para los nuevos empobrecidos por gobernantes tan irresponsables como Vizcarra y Sagasti. Y, el “presidente” Castillo, durante las tres semanas de su “gestión” causó severas grietas económicas con su silencio cómplice en torno a los dichos y entredichos de su matriz política, el partido comunista Perú Libre; agravando el panorama con sus desacertadas decisiones, como la composición de su gabinete ministerial “de contra-choque-ético y de dinamita-ideológica”.

Coronó la desgracia de la Nación, durante este aciago mes de agosto, las reiteradamente públicas consultorías políticas con poderes e intereses extranjeros, encarnados en Evo Morales, hilo conductor a las “brisas bolivarianas”, el único producto de exportación de la Venezuela quebrada por 22 años de socialismo; la que a su vez, transporta a las mazmorras de la Isla-infernal de Cuba, donde reina a sus anchas la más refinada perversidad de la inteligencia-política manipuladora, fruto de un sexagenario régimen violador sistemático de la soberanía estatal latinoamericana.

Se verifica, sin embargo, que a contrapelo de la instalación del primer gobierno comunista en el Perú, se han producido llamativas transformaciones: La prensa, en general, desempolvó palabras como “comunismo”, que estaban en desuso en lo que va del siglo XXI; la clase media peruana dejó el individualismo e indiferencia y aprende a militar por causas políticas y sale a la calle sin pausa ni descanso, hay conciencia del peligro real para la vida y los derechos fundamentales con un gobierno comunista como el que nos ha deparado el nada idóneo Jurado Nacional de Elecciones.

En estos días hemos surcado el procedimiento que conduce a un acto parlamentario muy significativo: El voto de investidura del gabinete Bellido, integrado por personajes nunca imaginados en la política nacional. Este acto dividirá al Congreso en dos porciones: los que den la confianza y los que la nieguen, es decir, los parlamentarios lucirán mediante su voto (que no es secreto), si vestirán una camiseta en sintonía con la gubernamental, o serán la oposición. Si la próxima semana vemos gobernando al primer gabinete ministerial de Pedro Castillo, es porque goza de la confianza parlamentaria, que significa la participación de una mayoría del Congreso ayudando con medidas legislativas, los actos políticos ofrecidos para recibir la confianza del Congreso. La labor de la oposición, será fiscalizadora y denunciante.

El régimen constitucional concede al Congreso, sin consecuencias contra el parlamento, sólo una sola posibilidad de negar confianza a un gabinete ministerial de un gobierno. Por lo que, la vocación para ser disuelto es muy temprana para un congreso que aún no tiene un mes de funcionamiento, si adviene un nuevo gabinete ministerial que deba ser censurado en los próximos 4 años y 11 meses de gobierno.

En la exposición del PC Bellido, en este procedimiento de otorgar el voto de investidura, el gobierno comunista ayudó a obtener el voto positivo del Congreso, al callar en 7 idiomas su pensamiento político revolucionario. Y es que, las reacciones populares anticomunistas y antigubernamentales, en prensa y en calle, han mostrado al gobierno lo acertado de la inspiración maoísta: “Cuando el enemigo avanza, retrocedemos…”. Lo que constituye una invitación para todo peruano desideologizado, para que asuma su rol en la reconquista patriótica de todos los espacios socio-culturales que por abandono, han sido fagocitados por el vil estandarte del comunismo inhumano.