Percepciones: Un sueño de una noche de invierno

La incertidumbre se torna inaguantable. Los miembros del gobierno comunista hacen todo a escondidas, hablan tonterías que producen la hilaridad universal, llevan al Perú al despeñadero económico con medidas que devaluarán a gran velocidad nuestra moneda, incrementan la inflación que convierte al Sol que recibimos como pago en centavos en cuestión de pocos días. Ya no sólo la costa sino también en el Perú andino, donde son o fueron mayoría en las elecciones fraudulentas de abril y junio, se les están volteando: Apurímac, Cusco y Arequipa se manifiestan en contra del Gobierno de Castillo, Cerrón, Bellido y Perú libre.

Realmente el gobierno comunista peruano demuestra una gran incapacidad para gobernar, solamente son hábiles para destruir y esclavizar naciones y pueblos. El país no les preocupa porque presuponen que todo lo que hay en él, gentes y bienes materiales, les pertenece por antonomasia.  No admiten réplicas ni discusiones, esta es la locura por la cual votaron y apoyaron los caviares, los rojos y rosados y los antitodo ahora conocidos como “cojudignos” Quisiera ver a los comunistas poniendo en práctica lo que pregonan. Tienen la oportunidad para hacer lo que dicen. Su campo de pruebas sería el Perú Andino convirtiéndolo en imperio o República popular comunista, con bandera, himno y símbolo propio. Allá podrán trabajar con mayor facilidad la obsecuencia del pueblo andino en busca de su respaldo político mayoritario. Pero, aunque yo quisiera que se convierta en presagio, no va a ocurrir debido a dos factores a considerar: los comunistas se espantan ante la palabra “trabajo” y porque lo único que aprenden en las escuelas de adoctrinamiento es marxismo y destrucción.

Y no podría ser de otra manera. El profeta máximo del marxismo fue un vago alemán (cosa difícil de encontrar y por eso tal vez se autoexilió en Londres) contemporáneo de las Comunas de París que buscaban reivindicar la realidad de la república sobre la monarquía francesa, luego de la restauración, tras la derrota de Napoleón (1815). KARL MARX “expropió” el nombre de su proyecto: “comunismo” proveniente de “comuna” (de París) pero interpretó mal el lema republicano: libertad, igualdad, fraternidad.  La libertad la eliminó, su proyecto era estatista vertical. Convirtió la fraternidad en “kamarad”o “tovarich” (en ruso). La igualdad es ante la ley, no como la interpretó Marx: igualdad económica. Todos pobres porque es imposible hacerlos ricos a todos. Es una ideología sofista apropiada para vagos y acomplejados. Los comunistas buscan reemplazar la fe en Dios por el Estado. Desaprueban todas las libertades de la creación.

Va a ser bien difícil que prospere el pensamiento comunista en un país demasiado fraccionado y contradictorio como es el Perú. Son ya cien los años que tratan de implantar aquí el comunismo.