Minería en riesgo

Hemos repetido incansablemente, que la naturaleza fue muy generosa con el Perú, que además de tener tres regiones naturales como aprendimos desde la infancia, puede ufanarse de tener actividades muy rentables como la pesquería, la minería y la agroindustria, entre otras, y de poder ellas ser ampliadas con la forestal y el turismo, este último en notable ascenso hasta antes de la pandemia que nos ha complicado el crecimiento del país, a lo que se suma la pérdida de confianza por desafortunadas declaraciones de miembros del nuevo Gobierno y de la agrupación política que lo llevó a las urnas.

El Perú tiene la singularidad, que no me cansaré en señalar, de contar con la Cordillera de los Andes, nada menos que con tres ramales que cruzan nuestro territorio de norte a sur, que contienen inimaginables y valiosísimos yacimientos de minerales metálicos y no metálicos.

Gracias a la situación privilegiada antes dicha, la minería en nuestra patria aporta aproximadamente cerca del 10% del PBI nacional, proporciona cerca del 60% de nuestras exportaciones y casi el 20% de la recaudación tributaria entre impuestos, regalías y otros tributos, dando empleos directos o indirectos a un millón ochocientos mil personas, más o menos.

Se han alzado voces que pretenden aumentar la carga fiscal a la actividad minera, pero olvidan que el Perú no es el único país minero en el mundo, sino que hay muchos otros y que los empresarios del sector realizan sus cuantiosísimas inversiones en los países que son bien tratados.  Es decir, hay competencia y si las condiciones que se impongan en el Perú resultan más onerosas, por regla económica y del mercado, harán sus inversiones en otras latitudes donde tengan mejores condiciones.

Según estudios realizados por la entidad que agrupa asociativamente al gremio minero, la minería aporta a la recaudación tributaria el Impuesto a la Renta, tanto en la empresa minera como en la distribución de dividendos, pero adicionalmente paga regalías, así como el impuesto especial (IEM) y el conocido gravamen especial (GEM) creados en años de bonanza, que no soportan otras actividades.

Adicionalmente concurren al sostenimiento de la OEFA y del OSINERGMIN, sin olvidar aportes al Fondo de Jubilación Minera, cumpliendo con abonar participación en utilidades a los trabajadores del Sector.

Como si todo lo mencionado no fuese poco, tienen responsabilidad social, haciendo postas médicas, caminos, escuelas, viviendas y muchas otras obras para atender a las poblaciones aledañas y de sus zonas de influencia.  Son generosas también, al haber ayudado al Estado en la pandemia, donando plantas de oxígeno, balones, camas hospitalarias y UCI, respiradores, medicinas y muchísimos otros elementos que han permitido mitigar la crisis y emergencia sanitaria debida a la misma pandemia. El Estado tiene la obligación legal, moral y porque no decirlo también de conveniencia, de apoyar a la actividad minera debiendo ser eficiente facilitador para el entendimiento entre empresas mineras y comunidades, que les permita asociar sinergias para seguir disfrutando de tan importante actividad generadora de divisas