La Isla de la Fantasía

La gran mayoría de nosotros recordamos la serie de televisión “La Isla de la Fantasía”, transmitida por la cadena estadounidense ABC entre los años 1978 y 1984. En esta serie, el señor Roarke, protagonizado por el artista mexicano Ricardo Montalbán, le daba la bienvenida a sus invitados, quienes llegaban a la Isla de la Fantasía, para hacer realidad su imaginación sin importar las consecuencias, a veces inesperadas para ellos mismos, de sus fantasías. Roarke siempre estaba acompañado de su fiel asistente Tattoo, con su célebre frase “el avión, el avión”.

Pero no crean que la Isla de la Fantasía solo existió en la imaginación de sus visitantes o del mismo señor Roarke. Después de escuchar cómo se expresan los comunistas en el gobierno y sus aliados, como la izquierdista Verónika Mendoza, se podría pensar que Bolivia es una “Isla de la Fantasía” para ellos, a pesar que no es una isla, ni siquiera tiene mar y menos, que su situación económica así lo amerite. Tal vez tiene su propio Tattoo, pero esa ya es otra historia.

Luego de las declaraciones de Evo Morales en Arequipa, en el “Primer encuentro de jóvenes del bicentenario por una nueva constitución” del partido Perú Libre, en donde instó al Gobierno peruano a nacionalizar el gas de Camisea, el primer ministro Guido Bellido se apuró en publicar un preocupante tuit. En él amenazaba a la empresa concesionaria del gas de Camisea a renegociar su contrato con el Estado o su nacionalización.

Con el cuento de la nacionalización de los recursos naturales, hemos escuchado hasta el hartazgo diversas voces de izquierda, referirse al “modelo boliviano” de desarrollo económico, como si fuera uno exitoso a seguir, en detrimento del “modelo neoliberal” que ha seguido nuestro país y que según ellos es un fracaso. En las siguientes líneas y de manera breve pasaré a demostrar con números y no con frases populistas, cómo ésta es una gran mentira de los comunistas y de sus aliados izquierdistas.

He utilizado un gran variedad de fuentes para recopilar la información estadística que voy a usar en mi artículo, pero por un tema de espacio, solo mencionaré que todas ellas son oficiales en cada país, como el Banco Central de Reserva del Perú, el INEI, el Banco Central de Bolivia, entre varias otras más.

Empecemos por comparar la riqueza de ambos pueblos, algo que tanto preocupa a los comunistas. En el año 2000 el PBI per cápita en Bolivia era de $ 997.58. Luego de casi dos décadas que estuvieron marcadas por 14 años de Evo Morales, el PBI per cápita llegó  en el año 2019 a $ 3,352.07, es decir se incrementó 3.36 veces. Todo un verdadero logro según los comunistas. Sin embargo, si lo comparamos con el PBI per cápita del Perú en el año 2000, que fue de $ 1,995.29, con el PBI per cápita de $ 7,027.21 luego de 19 años de gobiernos “neoliberales”, vemos que nos fue mucho mejor que a los bolivianos, ya que el nuestro creció 3.52 veces.

Si comparamos la riqueza del país, encontramos que en el año 2000 el PBI de Bolivia era de $ 8,398 millones y luego de 19 años de nacionalizados sus recursos, este llegó a $ 40,900 millones, lo que significa que creció 4.86 veces. En similar lapso, el PBI del Perú creció desde $ 51,740 millones en el año 2000, hasta llegar a la suma de $ 228,500 millones en el año 2019, un crecimiento de 4.41 veces. Aquí hay que hacer la aclaración que desde el gobierno izquierdista de Humala nuestro crecimiento se ha ido ralentizando por las medidas populistas adoptadas. Y con todas esas, nuestra economía es 5.58 veces más grande que la boliviana. Yo diría que nada mal para un modelo “neoliberal” fracasado según los rojos.

Sigamos con nuestra comparación. A los izquierdistas les gusta alardear del progreso y riqueza que trae la nacionalización de los recursos naturales al pueblo. Según ellos, esta riqueza se traduce de manera directa, en la disminución de la pobreza. Sin embargo, si comparamos las cifras, en el año 2019 la pobreza en Bolivia representaba el 24.7% de la población, mientras que en Perú representaba el 20.2% de la población. Si bien es cierto que la pobreza boliviana partió de tasas más altas, 66.4% versus 50.10% en el caso del Perú, también es cierto que los programas sociales bolivianos son mucho más costosos para el Estado que los programas peruanos.

Lo anterior, lo podemos analizar muy fácilmente. Mientras el déficit fiscal de Bolivia en el año 2000 era de 4.05% del PBI, éste creció de manera irresponsable hasta llegar al 7.22% del PBI en el año 2019. El Gobierno boliviano endeudó al estado para traer “progreso y reducción de la pobreza” para su pueblo. En el mismo periodo, el modelo “neoliberal” peruano empezó el año 2000 con un déficit fiscal del 3.2% del PBI y cerró el año 2019 con un déficit fiscal del 1.37% del PBI. En pocas palabras, nuestra reducción de la pobreza no estuvo sustentada en el gasto del Gobierno sino en la creación de riqueza por parte del país, desde las grandes empresas hasta los pequeños agricultores.

Los comunistas se jactan que los recursos naturales nacionalizados en Bolivia, han sido la base del crecimiento de ese país durante los últimos 20 años, sin embargo esa es otra mentira que refutaremos a continuación. Mientras en el año 2000 la deuda externa boliviana era de $ 5,584 millones, en el año 2019 ésta creció hasta llegar a $23,081 millones. La deuda creció 4.13 veces. En el Perú la deuda externa en el año 2000 era de $ 19,205 millones, la cual creció hasta $ 62,512 millones, es decir 3.25 veces. Claramente podemos ver, de dónde salió parte del dinero para financiar el gasto del gobierno boliviano durante este periodo.

La otra parte del dinero al cual tuvo acceso el Gobierno boliviano consistió en sus exportaciones de gas natural, que representan aproximadamente entre 70% y 80% de las exportaciones totales del país. En el año 2000, Bolivia tenía 49.82 trillones de pies cúbicos de reservas de gas. En el año 2019, estas reservas se habían reducido a 8.95 TCF. Ello quiere decir que los bolivianos han estado consumiendo su riqueza gasífera, sin invertir en nuevas exploraciones para reponer los recursos utilizados. En comparación, Perú tenía 29.9 TCF en el año 2004 y hoy en día tiene 13.28 TFC de reservas de gas, más que Bolivia.

Si después de todas las estadísticas presentadas, los comunistas todavía no han aprendido la lección, aquí les dejo dos comparaciones que demostrarán sin lugar a dudas que el “perverso modelo neoliberal” que tuvo nuestro país durante los últimos 20 años, es mejor que el “modelo boliviano”. Comparemos la inflación acumulada de Bolivia desde el año 2000 al año 2019, que fue de 91.97%, versus la inflación acumulada de Perú en esos mismos años, del 53.17%, casi la mitad. Finalmente si comparamos las reservas internacionales de ambos países, vemos como las RIN de Bolivia crecieron de $ 1,085 millones en el año 2000 a $ 7,433 en el año 2019, o sea 6.85 veces. Mientras tanto, las reservas de nuestro país crecieron desde $ 8,180 millones en el año 2000, a $ 68,316 millones en el año 2019, un crecimiento de 8.35 veces.

Los comunistas seguirán mintiendo y mintiendo, pero nosotros sabemos que lo único que crea riqueza es la inversión privada, la cual genera puestos de trabajo y una mejor calidad de vida para toda la población. No caigamos en el cuento de la Isla de la Fantasía.

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