Percepciones: ¿Invasión o convivencia?

El comunista quechua hablante y ex premier Bellido ha sellado su futuro, el de la población andina y la relación con los peruanos costeños al occidente del contrafuerte andino, apremiado por su agresivo discurso en lengua nativa desde la fortaleza imperial incaica Sacsayhuamán. Por supuesto que el imperio fue una gran entidad política y social con una extensión similar a la del imperio romano. Y todo realizado a pie porque no tuvieron animales de carga ni vehículos de tracción. Ello no impide poner en claro que su existencia, aunque breve pues duro unos cien años hasta la llegada de los españoles, sucedió hace 500 años.

Bellido y compañía se expresan con amargura de la invasión extranjera de su territorio, pero en realidad no fue una invasión con ánimo belicista sino de ampliación de dominio, tanto así que los españoles vinieron para quedarse y convivir con los habitantes. Imaginemos lo que pasaría en Francia si los galos y normandos le reclamasen a los francos por haberlos invadido. O los celtas a los íberos y a los mismos franceses. O los británicos a los vikingos por lo mismo. Y así cientos de etcéteras en la evolución de la historia universal, incluyendo países asiáticos, como la invasión inglesa a los maoríes para formar Australia y los problemas eternos de las poblaciones de Asia menor y Oriente Medio.

La realidad es que el Perú no se formó en el Tahuantinsuyo sino en el virreinato con el virrey Núñez de Vela, nombrado por España varios años después de Pizarro y Almagro y consolidado por el virrey Toledo a principios de 1600. El virreinato existió por casi 300 años y fue el más poderoso de Sudamérica. El virrey Toledo y los caciques, amautas y nobles de la pacana incaica pactaron una especie de paz social que les permitió, a unos, gobernar sin sobresaltos, y a otros, no extinguirse como sociedad imperial. Tan es así que ya en el siglo 19 a raíz de la reposición de Fernando VII tras la expulsión de las tropas napoleónicas, un peruano (Morales Duarez- lamentablemente falleció días antes de asumir el cargo) fue elegido presidente de las Cortes de Cádiz (1810) asesorado por otro peruano elegido proveniente de la panaca cusqueña cuyo retrato está en el Aula Magna del Colegio de Abogados de lima. Todo ello porque el Perú (no sé si toda América hispana) era considerado como ampliación del territorio español y no como colonia, tal como ocurrió con EEUU en su relación con Inglaterra. 

Lo que sí sería una tragedia histórica es la separación física del Perú occidental de su par andino a pesar de que el 95% de los costeños tienen ancestros no europeos. Esta separación de habitantes si es que se materializa se deberá a la intromisión del comunismo marxista- leninista – maoísta senderista en la política peruana, financiado desde el extranjero. Dios quiera que la reseña que estoy escribiendo no se convierta en realidad para que el futuro de la historia del Perú no se borre con el borrador de un lápiz.