Percepciones: Castillo, Santa Cruz y Bolívar

NB.1.- Castillo ha definido su posición y visión política a los cien días de haber alcanzado fraudulentamente el poder político. No le interesa representar al Perú, por eso nunca pronuncia el nombre de nuestro país. Sólo repite y repite que él es el pueblo y que él representa al pueblo, tratando de subrayar que el Perú no fue integrante del Tahuantinsuyo, ni tampoco las razas blanca, negra y amarilla y como consecuencia somos invasores los descendientes de europeos, chinos, africanos y japoneses, o la mezcla de sangres. Ha determinado (por lo que se ve y manifiesta) que la sierra sur desde Cusco y Puno, hasta Arequipa, Moquegua y Tacna tienen más vínculos raciales con los aymaras de la exBolivia que con el resto de los habitantes del país. Lo expuesto le permite desligarse de la sierra central (Junín, Pasco, etc.) y de la costa y la selva para seccionar nuestro territorio uniendo el sur con la ex Bolivia.

 Esta es la tercera vez que los enemigos del Perú tratan de romper su estructura geográfica y política.

La primera fue idea de Bolívar (al servicio de Inglaterra con el objetivo de aniquilar el dominio español en América, luego que ellos perdieran su gran colonia norteamericana. El gobierno inglés creó en Londres la logia Lautaro con la cual financió las expediciones de San Martin y Bolívar). Inglaterra supuso que Bolívar llegaría al Perú (el centro de la preocupación inglesa) antes que San Martin, pero el caribeño se empantanó en batallas en Venezuela, Colombia, y lo que hoy es la sierra ecuatoriana. Mientras, San Martin inició la independencia argentina, doblegó a la escasa fuerza militar española en Chile y llegó al Perú en 1820. Lo que ocurrió después ya es conocido.

Al morir Bolívar en 1830 fue el general aymara boliviano Andrés Santa Cruz quien siguió sus huellas. Inventó una falaz Confederación Perú-Boliviana (1834), invadió el Perú por Arequipa en 1836, se enfrentó al ejército peruano al mando del presidente Felipe Santiago Salaverry, lo derrotó y fusiló en Socabaya. Anotamos que Bolívar había dejado en su república Bolivia un numeroso ejército básicamente colombiano al mando de Sucre, quien para el efecto de esta campaña delegó el mando en el boliviano Santa Cruz. El ejército peruano estaba compuesto únicamente por el batallón Legión Peruana y el escuadrón de caballería Húsares- los vencedores en Junín creados por San Martin, más algunos campesinos. Bolívar nunca quiso que el Perú tuviera ejército propio.

El tercer intento de romper en pedazos nuestro territorio lo está produciendo el Supaypaguagua primitivo y fraudulento Castillo quien, sin reparo alguno, quiere materializar la secesión del sur del Perú para unir su destino con el de la ex Bolivia pluri no sé qué, hoy convertido en narco– estado al mando de Evo Morales, su socio, el Al Capone sudamericano Lula da Silva, bajo el patrocinio de China comunista (la que ya avizora el futuro a su favor al crear una empresa en la Argentina para industrializar el litio que no tiene).

N.B 2.- China comunista está inmersa en un gigantesco desbalance financiero de su industria inmobiliaria, convertida casi en deuda impagable, debido al sistema pseudo capitalista que consideraron era un mecanismo seguro para realizar transacciones capitalistas, sin necesidad que los operadores individuales tuvieran libertad de empresa ni propiedad privada.

Ahora no tienen a quién cobrarle o que respalde una solución de emergencia por la caída de la demanda y el exceso de oferta pues el Estado es el único actor económico, lo que bien puede devenir en una debacle mucho más seria.