Mirtha, la antiminera

Antes de leer mi artículo, les pido que brevemente observen el escudo nacional grabado en las monedas de un Sol.  Van a encontrar tres figuras que representan nuestras riquezas nacionales. En la parte superior izquierda está la vicuña, que simboliza la riqueza del reino animal; en la parte superior derecha, el árbol de la quinua, que representa la riqueza del reino vegetal; y en la parte inferior, más grande que las otras dos, la cornucopia derramando monedas de oro, que representa la riqueza del reino mineral.

A pesar que para algunos de nosotros está claro que la riqueza mineral del país nos debería sacar del subdesarrollo, la izquierda populista e hipócrita, prefiere condenar a los pueblos a la pobreza con su discurso antiminero. Para muestra un botón.

La semana pasada, la presidenta del consejo de ministros, Mirtha Vásquez, firmó un acta de compromiso, a todas luces ilegal, con autoridades de las provincias ayacuchanas de Lucanas, Parinacochas y Páucar del Sara Sara; donde se acordaba crear una comisión para negociar los términos del cierre de las minas de las cabeceras de cuenca Apumayo, Breapampa, Pallancata e Inmaculada. No les basta que las cuatro minas se encuentren paralizadas y Apumayo haya sufrido ataques terroristas a finales de octubre, que terminaron con el incendio y destrucción total de su campamento minero. Ahora el Gobierno de Castillo ha decidido cerrarlos ilegalmente de manera definitiva, sin respetar el Estado de Derecho y violando la estabilidad jurídica. Esto es un claro atentado no solamente contra la minería, sino contra toda la actividad empresarial privada.

Hemos llamado populista a la izquierda representada por Vásquez, ya que tenemos claro que ella no tiene ninguna autoridad para ordenar el cierre de minas que cuentan con todos los permisos de operación en la zona. Las minas antes mencionadas trabajan dentro de la normativa vigente, con estudios de impacto ambiental y planes de cierre de mina. A diferencia de la minería ilegal, estas empresas respetan las normas ambientales, cumplen con las obligaciones laborales de sus trabajadores y pagan millones de soles en impuestos al Estado. Por más que sabemos que Vásquez ha sido una antiminera toda su vida, ello no le da el derecho de pasar sobre la ley e imponer su visión comunista de miseria.

Pero también afirmamos que la izquierda comunista es hipócrita, por cuanto dice defender el medio ambiente y la salud de los comuneros, sin embargo no hace nada para combatir la minería ilegal que ha destruido más de cien mil hectáreas de bosques en Madre de Dios. Además de deforestar nuestra selva, destruir reservas naturales como el Manu y Tambopata, contaminar nuestros ríos con mercurio; la minería ilegal trafica con personas, desplaza poblaciones de pueblos originarios y por supuesto no paga un sol en impuestos, regalías y demás contribuciones al estado. La izquierda de Verónika Mendoza y Mirtha Vásquez brilla por su ausencia para combatir la minería ilegal y no tienen ningún reparo en recibir aportes de campaña de los mineros “informales”.

Por un lado Pedro Francke, el rojo, amenaza con subir los impuestos a las empresas mineras, olvidándose que la minería representa la cuarta parte de todos los impuestos que recauda el Estado y por el otro lado tenemos a la comunista Mirtha Vásquez comprometiéndose a cerrar minas que contribuyen al desarrollo del país.

A los izquierdistas antimineros hay que recordarles algunas cifras importantes. La minería, este año, va a pagar 12,500 millones de soles en impuestos, lo que representa un 25% de todos los impuestos recaudados. Además da trabajo formal directo a unas 200,000 personas e indirecto a más de 1.6 millones de peruanos. Para los que dicen que las empresas mineras no pagan impuestos, sepan que el 48% de la utilidad de las actividades mineras van a tributos. Para ponerlo más claro, de cada 100 soles que ganan las empresas mineras, entre 44 y 52 soles va directamente al Estado.

Según datos de la Bolsa de Valores de Lima, las 17 mineras más grandes del país, acumularon utilidades desde el año 1999 al año 2020, la suma de 39,000 millones de dólares y pagaron al estado la impresionante cantidad de 17,000 millones de dólares en impuestos.

A los pobladores de las provincias ayacuchanas que han firmado el acuerdo de cierre de minas con la premier Vásquez, hay que indicarles que gracias a las mineras, los gobiernos regionales y municipales han recibido, durante la última década, alrededor de 40,000 millones de soles por concepto de canon y regalías, de los cuales solo han podido ejecutar un promedio de 61% de sus prepuestos, lo que significa, que más de 16,000 millones de soles no se han utilizado en bien de la población.

¿Acaso la derecha o el modelo neoliberal tiene la culpa que miles de millones de soles no se hayan podido utilizar para construir caminos rurales, canales de regadío, carreteras, puentes, hospitales, colegios y en general, mejorar la calidad de vida de la población? Por supuesto que no. Los que sí tienen la culpa, son las autoridades elegidas por los mismos pobladores, quienes una vez en el poder, se dedican a robar y a malversar los fondos públicos. Tenemos decenas de autoridades, entre gobernadores regionales y alcaldes, presos o siendo investigados por estos delitos. Un dato importante es que todas las autoridades regionales presas o investigadas son de izquierda o caviares.

El país no puede permitir que políticas ideologizadas como la de Mirtha Vásquez nos arruine a todos. Cuando las cifras del BCR indican que la inversión privada crecerá 0% el próximo año, debemos tener presente que según datos de la Cámara de Comercio de Lima, existe una cartera de proyectos mineros que podrían inyectar más de 12,000 millones de dólares el próximo año.

No en vano el sabio italiano Antonio Raimondi, en una frase que se le atribuye, describió la tragedia del país: “el Perú, es un mendigo sentado en un banco de oro”.

Sígueme en Twitter en @urilandman para hacer llegar nuestra voz a todo el Perú.