La silla turca: tu mejor billete

Cuando se diseñan los procesos de atención en ventanilla en las instituciones financieras y bancos se establecen protocolos de atención. Desde la presentación personal, hasta la pauta con la que se debe recibir a los clientes: un saludo de bienvenida y una sonrisa (aunque con la pandemia es eso difícil ahora por las mascarillas), preguntar por el tipo de operación que se va a realizar, el servicio propiamente y luego el cierre del servicio, con algún consejo, contacto visual y despedida.

En este contexto es muy frecuente y a menudo ocurre que cuando está efectuando una operación en la ventanilla de un banco, naturalmente la persona que nos atiende, busca que, en el vuelto, estén los mejores billetes de su caja.

Es un acto tan simple, pero, sin embargo, puede representar una buena valoración del servicio, puede alcanzar ese plus que los que diseñan el proceso buscan. El usuario se lleva una buena experiencia y que, sin representar mayor costo, da esa sensación de “haber hecho la tarea”, por parte de quien brindó el servicio en representación de la institución financiera o bancaria. Como decía Maya Angelou (1928 – 2014): la gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo los hiciste sentir.

Esta pequeña idea, nos puede llevar a reflexiones mayores. ¿Somos conscientes de que “podemos dar nuestro mejor billete”? ¿Nos tomamos el tiempo para dar nuestro mejor billete? ¿Con quiénes damos nuestro mejor billete? ¿Nos interesa dar nuestro mejor billete?

Todo acto realizado desde el amor, desde un sentimiento positivo, invariablemente nos lleva a “dar nuestro mejor billete”. No solamente es la sensación de quien “recibe” el billete, sino de quien da, de quien elige “darte su mejor billete”.

En el campo laboral, cuando desde tu experiencia, ofreces a tus clientes, tus mejores opciones. Cuando explicas con mayor detalle los pormenores de tus productos y servicios. Cuando les das todos los elementos para que ellos tomen la decisión que les acomoda y cuál es la mejor opción en este momento. Cuando conversas con los clientes y eres consciente de que estas construyendo una relación.

Igual cuando con tus colegas puedes alcanzar tus mejores consejos, sumar tu experiencia, guiar a los profesionales más jóvenes, brindar solidez a una decisión de la organización.

Ni qué decir en el campo familiar y personal. El brindar el “mejor billete todos los días” nos puede asegurar relaciones estables y sostenibles en el tiempo.

Brindar nuestro mejor billete a nuestra pareja, a nuestros hijos, a nuestros seres queridos en general, no solamente nos dará la certeza de construir relaciones sólidas, sino también la sensación de “haber dejado todo”, de no haber guardado nada y posteriormente saber que no tienes nada que reprocharte.

Y si nos ponemos más filosóficos: ¿le estas dando ese mejor billete a la persona más importante del mundo que eres tú? ¿Te estás regalando esos espacios de pensamiento y meditación? ¿Te estás regalando esos pequeños gustos?  (como un buen corte de pelo, esa camisa que viste y que te gustó, ese sándwich que recordaste hace unos días, etc.).

¿Estás dando tu mejor billete?