Pantaleón y las visitadoras

Todos hemos leído o visto la película basada en el libro de Mario Vargas Llosa, “Pantaleón y las Visitadoras”. La novela, publicada en 1973, cuenta la historia del recientemente ascendido capitán del Ejército Peruano, Pantaleón Pantoja (Panta) a quien sus superiores le encargan organizar e implementar el Servicio de Visitadoras para Guarniciones, Puestos de Frontera y Afines; lo que en términos sencillos consistía en llevar un servicio de prostitutas a los cuarteles del ejército en Iquitos, siendo manejado todo el asunto en la más estricta reserva.

A pesar de su oposición inicial, Panta utiliza todo su talento para administrar el servicio de las visitadoras, convirtiendo su unidad en la más eficiente de la institución castrense. Sin pretenderlo, Panta se ve involucrado con una de las visitadoras “la brasileña”, llegando a entablar una relación con ella y serle infiel a su esposa Francisca.

El trabajo de Panta se viene abajo, cuando “la brasileña” es asesinada por un grupo de nativos y este se presenta a su funeral vestido de militar con el fin de levantarle la moral al grupo de visitadoras. De esta manera se hace público el servicio que brindaban, ignorando el secreto que debía guardar por orden de sus jefes. El Ejército recibe duras críticas, dando por terminado el servicio de visitadoras, relevando a Pantaleón de su puesto y enviándolo a hacer labores en el lago Titicaca.

Sin desmerecer el trabajo de la gran mayoría de periodistas, todos hemos sido testigos, cómo la semana pasada, un grupo de comunicadores que más se parecían a las visitadoras de Pantaleón, acudió a Palacio de Gobierno, ante la llamada del presidente Castillo, para supuestamente brindar una entrevista a los medios de comunicación.

A la cita acudieron Mónica Delta y Pedro Tenorio de Frecuencia Latina; Jaime Chincha y Fernando Carvallo, de RPP y Mávila Huertas del portal Sudaca, según pudimos ver por los videos y fotos difundidos por Palacio. De acuerdo a la agenda de Palacio, Castillo tuvo una reunión con periodistas y líderes de opinión.

De manera ingenua pensé que la reunión con estos dignos representantes del periodismo independiente sería televisada en vivo y que Castillo absolvería las preguntas, para así despejar los últimos escándalos de corrupción en los que se ha visto involucrado directamente. Nada más alejado de la realidad.

Los “periodistas” no estuvieron permitidos de llevar cámaras de video, grabadoras, micrófonos o cualquier otro aparato que pudiera perennizar las declaraciones del Presidente, ni siquiera tomar nota. Al contrario, el que tomaba nota era Castillo.

Al finalizar la reunión, tuve la descabellada esperanza que el presidente declararía a los medios de comunicación o al menos leería un resumen de lo conversado, preparado por su equipo de prensa. Por supuesto nada de eso sucedió. Lo que fue más inverosímil para mí, es que fueron los periodistas quienes dieron la conferencia de prensa. ¡Plop!

Resulta que los periodistas “independientes” que fueron a entrevistar al Presidente a Palacio, ahora salían a declarar en nombre de Castillo y  se han vuelto sus portavoces y defensores.

La otrora asesora de imagen de Vizcarra, Mávila Huertas, declaró: “Habló de algunos errores, los admitió, hizo mea culpa y que haría ajustes, pero lo mencionó en términos muy generales. Y que luego de esos ajustes empezarían las rondas de entrevistas a partir del próximo año”.

El más fan de los caviares, Jaime Chincha, declaró: “Saludo el gesto de apertura importante con la prensa, porque sus gestos habían sido de distancia. Eso parece haberse disipado con el gesto de habernos invitado y el otro asunto es relacionado a la sinceridad, porque se han planteado críticas. Él en todo momento, ha estado con un block de notas anotando cada una de las cosas…”

Y por último, la voz de la gobernabilidad, Fernando Carvallo, declaró: “En lo que fue claro, es que hubo una confusión en la compresión de él y su agenda, porque se le ha identificado erróneamente con el ideario de Perú Libre que no suscribe. Él no se siente asociado con los valores de base marxistas leninistas…”

Estoy seguro que ahora todos los peruanos nos podemos sentir más tranquilos después de haber escuchado a estos  periodistas “independientes” al declarar en nombre de Castillo, que el presidente hace un “mea culpa” por sus “errores”, que el presidente es “sincero” en lo que dice y finalmente, que no es marxista leninista como todos pensábamos, sobre todo después de amenazar con estatizar o nacionalizar Camisea, como él mismo dijo hace unos meses.

Me hubiera gustado escuchar las declaraciones de Mónica Delta después de la reunión con Castillo. Saber cuáles fueron las repuestas del mandatario al reportaje que ella misma sacó el domingo anterior, que daban cuenta de las reuniones entre Castillo, el presidente de Petroperú, la lobista Karelim López y el empresario Samir Abudayeh, días antes que este último ganara una licitación de 74 millones de dólares para proveer biodiesel a Petroperú. Pero como estoy seguro que eso es mucho pedir. ¿Será por eso que Mónica Delta, salió por la puerta trasera de Palacio para escapar de tan bochornosa situación?

A los comentarios que dicen: “los periodistas fueron utilizados para lavar la imagen del presidente”, yo les respondería que hemos presenciado la definición de lo que es la “Prensa Mermelera” y ya sabemos qué medios de comunicación se han vuelto oficialistas.

Recordemos lo que “sugería” a los periodistas el dictador comunista Iosef Stalin: “No tienen que dar las noticias, sino educar a la masas”.

Los periodistas que asistieron a la reunión lo entendieron perfectamente.

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