La silla turca: El ajo y la ventana de Johari

Como mencioné en uno de mis artículos previos, el hobby que más me apasiona es el fondismo.

Ello me ha llevado a correr maratones dentro del Perú y en algunas ciudades por el mundo. Es una pasión que disfruto, no solamente por la preparación que es muy intensa, sino por las anécdotas durante el largo entrenamiento y la emoción el día de la carrera.

Pues bien, en uno de estos períodos de entrenamiento, se incorporó al Club de Corredores al que pertenezco un maratonista maduro, al que llamaremos Bjorg. Bjorg era una persona obsesionada con consumir antioxidantes y aquello que le dé vitalidad, manteniéndose como un buen maratonista: sano y sin lesiones.

Al inicio no lo percibimos, pero conforme se hacían reiterativos los entrenamientos, era inevitable no oler el fuerte aroma que Bjorg emanaba de su cuerpo, por el consumo de ajo. Según nos confirmó posteriormente, él comía una cabeza de ajo diariamente, con lo que “aseguraba” la suficiente cantidad de antioxidantes en su cuerpo.

Todos corríamos en el entrenamiento juntos, pero conforme el olor a ajo se hacía más fuerte, había una reacción natural del grupo, para que Bjorg corra solo un par de metros adelante.

Bjorg, no se daba cuenta que el fuerte olor que emanaba su cuerpo era incómodo para algunos.

Comento esta pequeña historia para referirme a una poderosa herramienta que se llama La Ventana de Johari, que es potente instrumento de autoanálisis, empleada por muchas empresas en dinámicas de grupo, para mejorar la comunicación, sinergias y desempeño de los diferentes miembros de la organización.

Se trata de un instrumento de psicología cognitiva, creada por los psicólogos Josep Luft y Harry Ingham para ilustrar los procesos de la interacción humana. Este modelo se utiliza en los grupos de autoayuda.

El Yo está definido por la percepción que se tiene de uno mismo, es decir cuánto me conozco y cuanta conciencia tengo sobre aspectos míos.

Los Otros, está definido por la percepción que el resto tiene sobre mi persona. Cuánto conocen y una parte de mí que no conocen.

Lo que hace este instrumento es mostrar cuatro diferentes áreas en relación a

  • El Área Pública: Lo que yo sé y lo que otros saben acerca de mí. Es decir, la persona es consciente de la parte que quiere mostrar, la conoce y sabe que el resto o los otros, también conocemos de esta parte de la personalidad de la persona.
  • El Área secreta, es la que está definida por la parte que la persona esconde voluntariamente y sabe y tiene la voluntad de no mostrar al resto (a los otros)
  • El Área ciega es un área es el área que el resto ve claramente en mi personalidad, en mis rasgos y que fervientemente el Yo cree que es oculta a su conciencia. Es decir, el Yo no es consciente que muestra un área de su personalidad que el resto claramente aprecia.
  • Finalmente existe una Área Subconsciente, de la que no se tiene mucha información, es decir el Yo no sabe que la tiene y Los Otros, tampoco son conscientes de su existencia. Finalmente es un área sobre la que no se puede sacar provecho. O por lo menos por una deducción lógica, probablemente las personas que reduzcan esta zona al máximo, serán personas más eficientes y tomaran mejores decisiones.

¿Cómo aplicar la Ventana de Johari de manera práctica?

Hay muchas maneras de trabajar con la Ventana de Johari, una de las más clásicas es hacer un ejercicio como el siguiente:

Haz una lista incluyendo entre 5 y 10 características o rasgos que consideres que te definen como persona.

Haz que otras personas de confianza (amigos, pareja, compañeros de trabajo, familia) con las que tengas relación habitualmente generen también una lista con los rasgos y características de tu persona

Una vez tengamos las diferentes listas, crearemos nuestra propia Ventana de Johari

Clasificaremos como rasgos públicos, aquellos que hemos identificado nosotros y los demás en las diferentes listas.

Clasificaremos como rasgos ciegos aquellos que los demás han señalado, pero no nosotros

Clasificaremos como ocultos aquellos rasgos que hemos mencionado nosotros, pero no los demás

El resto de rasgos que no encajen en ninguna categoría, los dejaremos por descarte en el área desconocida (podrían o no pertenecer a este cuadrante, pero no necesariamente).

Es bueno utilizar este tipo de herramientas, para saber cómo andamos por la vida y auto conocernos, de modo que nuestros “ajos”, no perturben nuestras relaciones interpersonales, no perturben nuestro desarrollo profesional. La idea es ir por la vida y no “oler” precisamente a ajo.