Gobierno regional obstruye destrabe de Majes-Siguas

De la irrigación de Majes-Siguas II, hasta 130 mil personas tendrán ingresos, pero que el agua llegue depende del trasvase de las aguas del río Apurímac y del destrabe administrativo de la represa de Angostura. 

El túnel de trasvase lo inició la concesionaria -la empresa española Cobra- en 2016. La máquina tuneladora excavó apenas un kilómetro y tuvo que ser detenida para incorporar al contrato gastos adicionales que sobrevinieron por razones ajenas a la voluntad de las partes. Este adicional es lo que se llama la Adenda 13. 

Si se firma la Adenda 13, se podrá reiniciar la obra y Majes-Siguas II será una realidad. La firma del documento depende de las autoridades del gobierno regional de Arequipa. 

¿POR QUÉ LA ADENDA 13? 

El río Apurímac nace en Arequipa, pasa por el Cusco y Apurímac y va al Amazonas. ¿Es agua del Cusco o de Apurímac? Esto fue materia de controversia ante el Tribunal Constitucional. El TC le dio en parte la razón al Cusco y le concedió parte del agua: 2.4 metros cúbicos por segundo o 76 millones de metros cúbicos. 

Pero el contrato del concesionario comprometía esa parte del agua también, y ahora faltaban los 76 millones de metros cúbicos entregados al Cusco. ¿De dónde saldría el agua que faltaba? La disyuntiva era dura: se revisaba el contrato o se mitigaba la pérdida de agua por evaporación en los canales para llevarla. Decidieron evitar la evaporación para recuperar los 2.4 metros cúbicos entubando el agua y poniéndole presión, con lo que se conseguía el agua faltante. Así se salvaba el contrato. 

UN COSTO ADICIONAL 

Como ya no hacían falta pozos y bombeo, sin embargo, porque el agua llegaría con presión, el gobierno regional de Arequipa pidió al concesionario caminos asfaltados y fibra óptica para la pampa de la irrigación de Majes-Siguas. Esto tendría un costo adicional de 200 millones de dólares. Luego de reducir la lista a lo indispensable, el costo adicional quedó en 104 millones de dólares. La aprobación de ese monto agregado al contrato de concesión es lo que contempla la Adenda 13. 

EL MEF ha dado su visto bueno a esa cifra luego de un estudio de costo-beneficio. Lo que en realidad ocurre, al mismo tiempo, son presiones de intereses locales. Algunos “opositores” al proyecto buscan que se apruebe la existencia de parcelas pequeñas, de cinco hectáreas en la gran irrigación de Majes-Siguas, cuando el proyecto está diseñado para módulos de 100 hectáreas o más 

PLAZOS 

Cuando el gobernador Cáceres Llica fue detenido recientemente, su reemplazo, el vice gobernador, lamentablemente fallecería a continuación. Su sucesora es la gobernadora interina Kimmerlee Gutiérrez. Ella ha sostenido recientemente una negociación con el MEF. Se reunieron el jueves 16 de diciembre el ministro Pedro Francke y la gobernadora interina, y acordaron postergar el plazo para la firma de la Adenda 13 hasta el 31 de enero. 

Luego, el Consejo Regional de Arequipa eligió presidente del mismo al funcionario que debía redactar el dictamen para la firma de la Adenda, lo que habría incumplido. De esta omisión los arequipeños concluyen que su propio Gobierno Regional, por razones secundarias, es el mayor obstáculo a la firma de este documento para desrabar la gran obra que es la promesa arequipeña. 

Desde que la Adenda 13 no se firmó el 31 de diciembre, no obstante, el concesionario, la empresa Cobra, está en su derecho de iniciar el procedimiento para recurrir al CIADI contra el Estado peruano. Ese procedimiento comienza con la convocatoria del MEF -empoderado como un árbitro entre las partes- para llegar a un acuerdo que evite ir al arbitraje. 

¿De qué depende, entonces, que los consejeros regionales decidan firmar la Adenda 13? ¿A quién responden? A sus electores, al pueblo de Arequipa, para quienes Majes-Siguas es un sueño.